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Hasta otra Sócrates

Publicado: 4 diciembre, 2011 en Actualidad
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Triste noticia la que hemos recibido el día de hoy, Sócrates ha fallecido a los 57 años, el Doctor nos ha dejado.
El futbolista no ha podido superar sus graves problemas de salud, y el enésimo contratiempo, esta vez ha sido una infección intestinal, ha empeorado su más que frágil estado y el jugador ha dicho basta.
La noticia, por más esperada que fuese dada su delicada salud en los últimos meses, ha sobrecogido al mundo del fútbol y a los aficionados al Corinthians en particular.

Se da la circunstancia de que precisamente esta noche, el Timáo, el equipo de sus amores puede convertirse en campeón del Brasileirao, un empate ante Palmeiras es suficiente para hacerse con el título frente al otro aspirante,
Vasco da Gama.

Sócrates el doctor (licenciado en medicina), era un futbolista atípico en casi todos los sentidos.
Fumador y bebedor desde que se le recuerde, no quiso jugar al fútbol de forma profesional hasta acabar con sus estudios; lejos de ser políticamente correcto, se implicaba en los problemas de la sociedad, pero en el terreno de juego era todo elegancia; con sus 1,91m de altura lo más sorprendente no era ver su capacidad para ver el juego de espaldas, o su facilidad para controlar el balón, lo más sorprendente es que hiciera todo eso calzando un 37 como número de pie.

Sócrates, el más mediático de una generación, el jugador que con su revolución corinthiana provocase el fin de la dictadura militar en Brasil, el experto que tiraba los penaltis de tacón, uno de los integrantes de la mejor selección de fútbol “no campeona” de la historia, aquella que enamoró a todos los aficionados en los Mundiales de 1982 y 1986,
nos ha dicho adiós, pero nos regaló tanto que no le diremos adiós, si no un hasta siempre y gracias por todo craque.

Para sempre Sócrates, Para outro Doutor.
A mí me enganchaste.

El regreso del Cosmos

Publicado: 10 octubre, 2011 en Actualidad
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Los rumores que venían apuntando desde hace algunos meses con un hipotético regreso a la competición del
New York Cosmos, se han visto corroborados de manera oficial por fuentes internas del propio club.
Ya sólo falta que la franquicia neoyorquina obtenga una plaza para poder participar en la MLS, lo cual a priori no parece que sea muy dificil de lograr.

El equipo se fundó en 1971 y desapareció como tal en 1985, es decir lo que duró la antigua liga NASL, que cesó su actividad por la falta de interés general y por el escaso beneficio económico.
El New York Cosmopolitas Fc (Cosmos Fc), desde antes de su funadción tenía clara una cosa, disponer de los mejores jugadores del mundo, y en esa época el mejor era Pelé.
Así que no dudaron en incluir en su escudo los colores verde y amarillo, y en que su primera equipación fuera una réplica de la indumentaria brasileña.

Se puede decir que el Cosmos fue un adelantado a los nuevos ricos actuales (que nos presentaban nuestros amigos de Number 1 sport), ya que a base de talonario, se conviertieron en el único equipo capaz de sacar a Pelé de Brasil.
Lograron reunir junto a O´Rey a varias figuras mundiales como Franz Beckenbauer, Gioirgio Chinaglia, Johan Neeskens, Carlos Alberto Torres, o François Van der Elst entre otros.

Con el fin de la antigua NALS y el parón del “soccer” en Estados Unidos, el Cosmos se mantuvo apenas 2 años disputando amistosos y partidos de exhibición (a los que se unió Johan Cruyff) y finalmente el club desapareció.
El regreso del fútbol gracias al escaparate del Mundial´94, no hizo cambiar de opinión a los propietarios de los derechos de el nombre “New York Cosmos”, y decidieron no formar un nuevo club ni inscribirlo en la actual MLS.

La adquisición de la marca por parte de Paul Kemsley, ex vicepresidente del Tottenham, ha dado un vuelco y ya se ha estructurado el nuevo club, en el que Pelé es el actual Presidente de honor y Eric Cantoná el director deportivo.

La mezcla ya por sí sola apasiona y si se mantiene la antigua política del club puede que veamos alguna sorpresa.
Estaremos atentos.

-Dedicado a mi amigo José Angel Montes “El Mofly”-

Hay momentos en la vida en los que se tienen varias opciones, elegir una u otra decantará tu futuro, no hay vuelta atrás.
Bob Marley eligió ser cantante para alegría de muchos y no ser futbolista, para nunca lo sabremos tristeza de unos cuantos.
Eligió el reggae, pero Bob nació con un balón y ése balón le acompañó toda su vida; Y a día de hoy aún le acompaña…..

Robert Nesta Marley nació en Nine Miles (Saint Ann) Jamaica,
el 6 de Febrero de 1945, hijo de Cedella Booker, una afro-jamaicana y de Norval Marley un jamaicano blanco hijo de inmigrantes Ingleses.
Abandonado por su padre al poco de nacer, Cedella y Bob crecieron en un barrio pobre de precarias condiciones,
(como después diría Maradona refiriéndose al barrio de La Boca)
“Un barrio privado: privado de luz, privado de agua….”

Reclamado años después por su padre, fue abandonado de nuevo, esta vez en Kingston con una tía suya que le cuidó hasta que su madre pudo ir a buscarlo y hacerse cargo de él, para quedarse definitivamente en la capital.

A Bob Marley, desde pequeño todos le miraban de una forma extraña por dos motivos:
– El primero fue el racismo que sufrió, no por ser negro, sino por ser blanco, blanco según estos ignorantes,
mulato para el resto del mundo, y de color para mí, de color humano.
– El segundo era un extraño poder que hacía que la gente acudiera a su casa en busca de respuestas a sus inquietudes, y es que el pequeño Bob tenía el don de la Quiromancia.
Mientras tanto, cada vez que le dejaban libre, se entretenía con su única afición, jugar al fútbol con su amigo,
Alan “Skill” Cole.

La mañana que Bob Marley cumplió 13 años, mientras recibía balón bajo el brazo las primeras felicitaciones del día, en la otra punta del mundo, en Munich un desgraciado accidente quebró las ilusiones de la mejor generación de futbolistas que haya dado el fútbol británico, Los Busby Babes.
El pequeño era ajeno a esto, pero para entonces ya lo tenía decidido, no quería estudiar, por supuesto no quería leer las manos de desconocidos, quería jugar al fútbol y ser profesional.
Mantuvo esta idea hasta que fundó el grupo “The Wailers”, sacó su primer disco, dejó el empleo en la fábrica Chrysler de Estados Unidos, se volvió a Jamaica y se casó con Rita, aquí tuvo que elegir y la balanza se declinó por el Reggae.
Para entonces, el que sí había logrado el sueño era Alan Cole, que se había convertido en una estrella del fútbol jamaicano (record vigente de jugador más joven en debutar con la selección), Bob cada vez que podía llamaba a su viejo amigo para organizar un partidillo en cualquier lugar.
Jugaban en todos los campos posibles, sobretodo en el parque contra los policías de la comisaría del barrio y en el campo del Boys Town Fc, un pequeño club del que tanto Bob como Skill Cole eran fanáticos.


En lo personal, Bob Marley se casó una vez, pero tuvo varias mujeres y un total de 16 hijos, era un personaje díscolo capaz de recibir la medalla de la Paz de Naciones Unidas, como de protagonizar altercados con tiroteos incluidos, unos como víctima previo a un concierto en el que reivindicaba los derechos igualitarios, y otros supuestamente como implicado, nunca se supo bien pero quedó reflejado en una canción “I shot the Sheriff”.
Donde quiera que actuaran Bob Marley & The Wailers, era seguro que se jugaría un partido de fútbol previo al concierto. Lo hicieron en Paris ante un combinado de periodistas y exjugadores y lo hicieron en Brasil, donde Alan Cole que para esa época ya era el manager del grupo, jugaba el campeonato brasileño con el Club Nautico Capibaribe.

En casa del cantante Chico Buarque, jugaron también otros músicos como Toquinho o Junior Marvin,
también jugó Paulo César Cajú, campeón del mundo con Brasil en 1970.
El equipo de Bob venció 3-0 y tanto el músico como el campeón del mundo marcaron.
Al acabar el partido Bob le dijo a Paulo César: “Soy fan de tu fútbol” y le recordó la que probablemente haya sido
la mejor selección de la Historia del fútbol “Pelé, Rivelino, Gerson, Tostao, Jairzinho…Brasil es mi equipo
A Jamaica le gusta el fútbol gracias a Brasil”. Paulo César le respondió “a mí me gusta tu música”.
Abrió una bolsa y le regaló una camiseta blanca con un 10 en la espalda. La camiseta de Santos, la camiseta de Pelé.

La carrera musical de Bob Marley fue corta pero amplia, (sé que tú amigo Mofly la conoces bien), pero no toca aquí analizarla. Entre premios, reconocimientos, discos de Oro, giras musicales y partidos de fútbol, la carrera musical
la detuvo un partido de fútbol.

En la gira de 1977, el grupo tocaba en Londres en Abril y como era normal se organizó un partido entre músicos y periodistas. Bob Marley era zurdo y jugaba de interior (como George Best) y en una jugada, un pisotón de un rival
le provocó una herida en el dedo gordo del pie, no se lo curó.
La herida sin curar unida al continuo roce del calzado derivó en un melanoma acral lentiginoso, los médicos le recomendaron una pequeña amputación, apenas una raspadura, pero el código rastafari se lo impedía.

El 20 de Septiembre de 1980, mientras tocaba la pelota con su inseparable amigo Alan Cole en Central Park,
Bob cae desmayado, el cáncer ya ha alcanzado los pulmones y el cerebro.
Acude entonces a la medicina moderna, pero ya es tarde y le vaticinan un mes de vida.
Bob Marley falleció el 11 de Mayo de 1981 en Miami y fue enterrado en Nine Miles.
En su tumba, sobre su cuerpo eligió llevarse para la eternidad su guitarra, una biblia rastafari, unos brotes de marihuana…….. Y un balón de fútbol.

En Kingston, en la Avenida Dr. Arthur Wint, la que lleva hasta el estadio nacional de Jamaica, podéis ver
a 300 metros de la entrada del mismo, que una estatua ve desde lejos todos los partidos de fútbol.

Bob Marley, el Rey del reggae se quedó a muy poco de ser futbolista.

PD: Mi amigo Mofly vive casi como Bob Marley, le gusta jugar al fútbol, casi fue músico y también le gusta… el Reggae.
José Angel Montes, socio y fundador de Estudios Pocos.

El Plymouth Argyle Football Club, es un equipo de la ciudad de Plymouth, al sudoeste de Inglaterra.
El Plymouth no pasa por su mejor época, está jugando en la English League División Two ó Npower League2
(4ª división), y acaba de destituir a su entrenador Peter Reid.

Algunos recordareis a Peter Reid, otros no.
Peter Reid pasa por ser uno de los mejores jugadores de los 80 en el fútbol inglés.
Ayudó y mucho a que creciera el Bolton, en el Everton fue campeón de casi todo, fue elegido 4º mejor jugador del Mundial’86 por detrás de Platini, al City donde estuvo como jugador-entrenador lo puso por primera vez en muchos años y última hasta el momento por delante del United.
Terminó retirándose en el Notts County. (¿verdad que te suena Alberto?).

Tras haber entrenado al Manchester City, Sunderland, Southampton, Leeds, Coventry y Stoke, aceptó hace un año el reto de evitar el descenso del Plymouth a la 4ª división. Lo consiguió.
Pero una sanción de diez puntos por entrar en una especie de ley concursal le relegó de categoría.
Este año tras 9 jornadas disputadas, el equipo es colista y cierra la tabla con un empate y ocho derrotas.
Parece normal que lo hayan cesado viendo los números del equipo……
Lo que no es tan normal no es que hayan cesado al entrenador, es que han cesado a la única persona
que paga las fichas de los jugadores.

No sabemos que sedujo a Peter Reid, pero aceptó la oferta de un club en 4ª división, sumido en una terrible ruina y con una plantilla desganada por los continuos impagos, lo cierto es que llegó, motivó a los jugadores dentro y
fuera del campo pagando la ficha de todos ellos de su propio bolsillo, (no es accionista ni forma parte de la directiva)
aunque para ello haya tenido que deshacerse de varios objetos personales, incluída previa exposición en subasta,
la medalla de Oro que le acreditaba como campeón de la FA CUP de 1984 con el Everton.
Quizás sólo le hayan echado por cuestiones deportivas o quizás ya no pueda seguir asumiendo las deudas del club.

Para la mayoría de los que no recordais a Peter Reid, y en general para todos nuestros lectores (amantes del buen fútbol y no tanto de la política que lo rodea), aquellos que queráis, podéis buscar más información de este jugador.
Pero os diré que a este jugador ya le habéis visto, problabemente sea uno de los que más veces se haya visto en la historia del fútbol, de ello se encargó Maradona.

En el mejor gol de la historia de los Mundiales, veréis que cuando el Diego coge la pelota, al segundo que dribla, ése que corre desesperado temiendo lo que 10 segundos más tarde va a ocurrir…. Con el 16 en la espalda, Peter Reid.

Dedicado a mi amigo José Alvaro Ferreira

En todos los Mundiales que se disputan suele haber bajas por distintos motivos, en el Mundial de Suecia´58 no podía ser menos; pero dos nombres destacaron sobre el resto de ausentes: Duncan Edwards y Eduard Streltsov.

Eduard Anatólievich Streltsov, nació en Perovo, un suburbio de Moscú,
el 21 de Julio de 1937, en el seno de una familia pobre.
Su padre Anatoly, partió al frente durante la 2ª Guerra Mundial para no volver jamás, afortunadamente no falleció, pero decidió instalarse en Kiev sin su familia, lo que provocó su madre (Sofía), tuviera que trabajar en una fábrica para poder mantenerle, fábrica a la que él se uniría después dejando a un lado los estudios.

Cuando el pequeño Eduard disponía de tiempo libre y la dura climatología moscovita se lo permitía, aprovechaba para divertirse con su gran pasión:
el fútbol. Eduard jugaba a ser uno de sus grandes ídolos del Spartak de Moscú.

A la edad de 13 años, Streltsov, ya jugaba con los adultos en el equipo de la fábrica Fraser, y en 1953, tras un partido entre Fraser y el juvenil del Torpedo de Moscú, gustó tanto a los técnicos que le ficharon para el primer equipo.

En 1954, con 16 años aún, debutó con el Torpedo en Liga, causando tal impresión que un año después haría lo propio en el combinado nacional absoluto, anotando 3 goles en su debut y otros 3 en su segundo partido.
Había nacido una estrella.

En su segunda temporada se consagró, celebrando su mayoría de edad en 1955 con el premio individual
de máximo goleador de la liga soviética.

En el verano de 1956, se disputaron los Juegos Olímpicos de Melbourne, Streltsov y su compañero en la delantera del Torpedo, Ivanov, formaban la delantera más temible del torneo. Mientras Streltsov marcó en la semifinal ante Bulgaria, Ivanov se lesionó, y como al entrenador soviético le gustaba alinear a jugadores que fuesen compañeros de club,
Gavriil Kachalin puso en la final a la delantera del Spartak y dejó a Eduard sin la medalla de Oro.
(En aquella época sólo la recibían los que jugaban la final).
Nikita Simonyan que fue su sustituto, quiso regalarle la suya, pero nuestro protagonista no la aceptó:
“No te preocupes Nikita, ganaré muchos más trofeos en el futuro”.

Ése mismo año, se creó el Balón de Oro que coronó como mejor jugador de Europa a Sir Stanley Matthews,
Streltsov apareció en la 13ª posición, para subir en 1957 hasta la 7ª plaza.
Era una época en la que todo parecía salirle bien a Streltsov, que a sus éxitos deportivos también unía sus cualidades en el mundo del glamour. Eduard era amante de las noches, de las buenas fiestas y de las más bellas mujeres.

A falta de unas semanas para el Mudial de Suecia de 1958, todo se desmoronó.

Desde hacía algún tiempo, Streltsov estaba siendo presionado por políticos para que fichase por uno de los dos equipos del Gobierno: el CSKA Moscú (equipo del ejército) ó el Dinamo Moscú (equipo de la policía, la KGB), pero prefirió seguir fiel al Torpedo, cosa que no sentó nada bien en las altas esferas gubernamentales.

Quizás fue ése el motivo, o quizás otra versión que revela que durante una recepción en el Kremlin, Streltsov había rechazado a una joven admiradora para después burlarse de ella, resultando que la joven en cuestión era hija de
Yekaterina Furtseva, única mujer miembro del Politburó (máximo órgano de poder) e íntima del presidente Kruschev.
Tampoco ayudaba que con su estilo “boyish”, incitara contínuamente a los jóvenes moscovitas con ideales de libertad.

El 25 de Mayo, habían dado el día libre a los jugadores que ya estaban concentrados de cara el Mundial.
Streltsov junto a otros compañeros acudieron a una fiesta en una dacha en las afueras de Moscú.
A la mañana siguiente, la KGB se presentó en la concentración del combinado soviético , y detuvieron a Streltsov acusándolo de violación de Marina Lebedeva, una chica a la supuestamente conoció la noche anterior.
Eduard fue llevado a una comisaría donde tras varios días de duros interrogatorios proclamando su inocencia,
(apoyado por las declaraciones de varios testigos) finalmente admitió el cargo de violación del que era acusado.
Según cuentan, alguien del gobierno le dijo que si se declaraba culpable, podría jugar el Mundial de fútbol.

Streltsov, a sus 21 años y que por entonces estaba ya casado y esperaba una hija, al ser declarado culpable, no sólo
no jugó el mundial, sino que fue condenado a doce años de prisión en un Gulag (Campo de trabajos forzados).

La importancia de Streltsov en la selección, lo indica el hecho de que 2 años antes del Mundial, URSS venció a Suecia 6-0 con 3 goles de él, y en el mundial, Suecia eliminó a URSS en 1/4 por 2-0, jugando después la final contra Brasil.

Tras casi cinco años de condena, fue puesto en libertad el 4 de Febrero de 1963, y dos años más tarde se le permitió regresar al fútbol, nuevamente eligió el Torpedo de Moscú.

En 1965 tras su larga inactividad, Strelsov fue nombrado 2º mejor jugador soviético, consiguiendo el título de campeón de Liga con el Torpedo, al año siguiente agrandaría su palmarés con el título de Copa.

En 1966, fue convocado nuevamente para la selección como titular indiscutible, clasificando al combinado para la Eurocopa de 1968, y repitiendo a nivel individual como mejor jugador soviético en 1967 y 1968.
La derrota de URSS ante Hungría en la Eurocopa, hizo que con 31 años abandonara la selección, para en 1970 dejar definitivamente el fútbol. Siguió ligado de por vida al Torpedo, pero mantuvo siempre una profunda pena:
no haber jugado nunca en el Spartak de Moscú, en club de sus amores.

El 22 de Julio de 1990, a la edad de 53 años, Eduard Streltsov falleció a consecuencia de un cáncer de esófago, cáncer provocado por sus 5 años de trabajos forzados en una de las minas a las que fue condenado.

En 1996, el Torpedo de Moscú, colocó una estatua del gran genio en su estadio, llamándolo Estadio Eduard Streltsov. Otra estatua, desde 1998 da la bienvenida a todos los asistentes que acuden al Estadio Olímpico Luzhnikí.

Coincidiendo con el 7º aniversario de su muerte, se pudo ver a Marina Lebedeva, dejando flores sobre su tumba. (Marina nunca ha hablado de lo que pasó).

En 2001, se formó el comité Streltsov con un único fin: limpiar el nombre del jugador.
A día de hoy dicho comité es presidido por Anatoly Karpov: “Si no hubiera sido por esa terrible condena, Streltsov sin duda se habría convertido en el mejor futbolista del mundo”.

Eduard Streltsov, es considerado el 2º mejor jugador soviético de todos los tiempos. Sólo superado por Lev Yashin.

Eduard Streltsov, “El Pelé Ruso”.

El Viejo Gasómetro

Publicado: 16 julio, 2011 en Curiosidades
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Es normal durante el transcurso de un partido de fútbol que un equipo pierda a un jugador, frecuente que un equipo pierda un partido, excepcional es que pierda la categoría,
e incluso raro que pierda el nombre.

Lo que no es normal, ni frecuente, ni excepcional, y ni siquiera llega a raro es que un equipo pierda su estadio.
El hecho por tanto podríamos calificarlo de insólito.
En la Avenida de la Plata, en Buenos Aires, cuando la hinchada de El Ciclón visita su lugar de ocio cada Domingo, en su lugar encuentran……….. Un Supermercado.

Es la historia del Club Atlético San Lorenzo de Almagro y el viejo Gasómetro.

San Lorenzo es un equipo bonaerense fundado en 1908, nacido gracias al sacerdote Lorenzo Massa que decidió hacer un equipo para ayudar a los chicos del barrio de Almagro. De ahí el nombre, aunque siempre haya estado en Boedo.

En 1916 se inauguró el estadio que daría cabida a los hinchas de San Lorenzo (los cuervos), como nunca tuvo un nombre oficial y dada su similitud con los grandes depósitos de gas licuado que se usaban en la época, se le conoció popularmente como El Gasómetro.

Durante décadas ha sido el templo de San Lorenzo, el sitio de alegrías y tristezas de los cuervos y de toda la hinchada del Ciclón en general, viendo como el club de sus amores, se convertía en el primer campeón invicto de Argentina, como ganaba varias ligas más, cómo se convertía en el primer equipo argentino en jugar la Copa Libertadores….
Grandes títulos y grandes jugadores:
Alfredo Carricaberry, René Pontino, Isidro Lángara, José Sanfilippo, Héctor Scotta, Ricardo Lavolpe…..

A finales de los años 70, la situación en Argentina no era nada fácil, exprimida por la dictadura militar que sacudía el país, Buenos Aires no podía ser más que el fiel reflejo de cuanto sufría el país.
El Brigadier Osvaldo Cacciatore había asumido la alcaldía de Buenos Aires (impuesto como no por el régimen), y decidió de cara al Mundial de fútbol de 1978, que debía mostrar “la cara buena” de Buenos Aires al resto del mundo.
Mientras el Norte de la ciudad era el centro de inversiones, el Sur era apartado de cualquier proyecto económico, y Cacciatore, decidió remodelar el Monumental de River Plate, y olvidar el Gasómetro que con capacidad para 75000 espectadores, era el estadio con más capacidad de Argentina.

Tras finalizar el Mundial, era hora de recuperar parte de la inversión realizada; en 1979 el Brigadier Cacciatore declaró una reordenación urbana con el fin de construir viviendas, expresando tajántemente la prohibición de su uso para fines comerciales y la zona elegida fue la gran manzana ubicada entre las calles Muñiz y Salcedo. Pero había un problema, entre esas calles estaba ubicado el Gasómetro.

El problema se resolvió en cuestión de horas. Se constituyó una sociedad fantasma que se haría cargo de los terrenos, y la alcaldía de Buenos Aires directamente se los expropió a San Lorenzo dándole a cambio 900.000 dólares.

El 2 de Diciembre de 1979 se jugó el último partido en el Gasómetro, 0-0 ante Boca Juniors.
El estadio inmediátamente fue demolido, pero pasó el tiempo y no se construyeron las viviendas.

2 años después, tras haber evitado el descenso en la temporada anterior y jugando como invitado en las canchas de Huracán, Atlanta y Vélez, San Lorenzo se convertía en el primero de los 5 grandes de Argentina en bajar de categoría.
Sólo jugó un año en la B, quedando campeón y estableciendo un récord anual de asistencia en sus partidos jugados
(incluída la primera división) que sigue vigente a día de hoy.

En 1983, se declaró una nueva ordenanza urbanística que autorizaba el uso de la explanada para fines comerciales,
y los terrenos se vendieron a la multinacional Carrefour por 8 millones de dólares.

En 1993, tras 14 años sin campo de fútbol se construyó el Estadio Pedro Bideguain, conocido popularmente como
El Nuevo Gasómetro (aunque nada tiene que ver, ni por la forma ni por capacidad, ni por la zona de ubicación).

San Lorenzo recuperó parte de su esplendor robado ganando el título en 1995, y repitiendo en 2001 (estableciendo
los récords de 13 victorias seguidas, y de 15 totales) y otro en 2007, a los que hay que sumarle de manera especial
la Copa Sudamericana lograda en 2002, ya que es el único equipo argentino que posee dicho título.

Desde el pasado mes de Abril de 2011, San Lorenzo y la alcaldía de Buenos Aires, mantienen reuniones para la devolución de los terrenos al club de Almagro.

Desde aquí no podemos sino seguir atentos y desearle un feliz regreso a Boedo, aunque el Ciclón nunca se ha ido de allí, el club tras 32 años de lucha sigue mantiniendo su sede en la Avenida de la Plata, y los Cuervos siguen celebrando sus alegrías en el mismo sitio que lo hacían sus viejos y sus abuelos.

Dedicado a mi amigo “africano” Ariel Lavorato.

Cuando a Jorge Valdano se le preguntó por Romario, Jorge dijo:
“es un jugador de dibujos animados”, pero Valdano sabía que
esa frase no era suya, se la oyó a un periodista chileno en referencia
a otro jugador que para los Argentinos, es el mejor interior derecha de toda la historia, Omar Corbatta.

Orestes Omar Corbatta nació el 11 de Marzo de 1936 en Argentina, concrétamente en Buenos Aires, y pasó su infancia junto a sus siete hermanos, en el seno de una familia pobre soportando cuando aún era un niño la pérdida de su padre.
Pero desde el mismo momento en que nació, algo decía que sería distinto a sus hermanos, quizá porque ya en su partida de nacimiento se podía leer “Oreste Osmar Corbatta”, pero eso a él le daba igual; nunca aprendió a leer.

Empezó jugando y destacando en las categorías inferiores de Estudiantes de La Plata, pero al poco tiempo le echaron del equipo por robarle los zapatos a sus compañeros, y continuó su formación jugando en un club local de la plata, el Juverlandia de Chascomús.

A la edad de 19 años, Juverlandia lo vendió a Racing Club de Avellaneda por un precio de 14000 pesos, de los que 2000 eran para Corbatta; nunca los cobró.
Llegó a Racing sin maletas, sólo con lo puesto: un pantalón, una camisa a cuadros y en alpargatas; desde aquel momento y para el resto de su vida, sería conocido como “El Loco”.

En 1955, ya como jugador de la “Academia”, el “Wing” Corbatta, comenzó a destacar en su posición de interior derecho por su velocidad, su control sobre el balón, sus temibles “gambetas”, sus goles y sus lanzamientos de penalti:
“Nunca me ponía de frente a la pelota, siempre de costado. Le pegaba con la cara interna del pie derecho y en el medio, con un golpe seco. Además, agachaba la cabeza para que el arquero no adivinara dónde iba a tirar y en cambio yo veía todo lo que él hacía. En cuanto se movía era hombre muerto……..
de 68 me sacaron solo 4”
.

Al poco tiempo, su fama en Racing, le llevó a la Selección, donde también se hizo con el puesto titular nada más llegar.
En 1956, en un partido amistoso entre Argentina y Uruguay en el mítico Estadio Centenario, Corbatta, marcó el mejor gol de su carrera, regateando a varios defensas, al portero, y sólo ante la línea de gol, esperando a otro defensa y volviéndolo a regatear, tal fue la belleza del gol que la revista estadounidense Life, publicó en portada por primera y única vez en la historia una secuencia de fútbol.
Pero no sería todo belleza, aquel día Corbatta sufría la marca de Pepe “el duro” Sasía, al que tenía desquiciado a causa de su velocidad y sus regates, tal fue así, que en una jugada, el balón le llegó a Corbatta, le hizo un sombrero a Sasía, paró el balón y le tiró un caño, le esperó de espaldas y le tiró otro caño…….. , el compañero de Sasía en la defensa, le hizo una terrible entrada por detrás al Loco, y Sasía, el duro Sasía, con apariencia de preocuparse por el rival, se acercó suavemente y le dio un puñetazo en la mandíbula.
Desde ese instante y hasta el día de su muerte, cada vez que Corbatta sonreía, en su boca dos dientes menos figuraban.

Consiguió con la Albiceleste, el título de Campeón de la Copa América de 1957, en el equipo conocido como
“Los carasucias”, coincidió con jugadores como Humberto Maschio, Osvaldo Cruz y Enrique Omar Sívori.

Llevó a Racing hasta el título de 1958, y logró la clasificación con la Albiceleste para el Mundial de Suecia.
En la concentración, Amadeo Carrizzo, le dijo que era capaz de pararle varios penaltis y acordaron una apuesta:
tiraría 50, si Carrizzo paraba 10, ganaba el arquero, de lo contrario ganaría El Loco. Corbatta marcó 49 de los 50.

En el Mundial, sería uno de los pocos que se libró de la crítica argentina tras el fracaso de su selección que fue eliminada en la primera ronda. Corbatta marcó 3 goles, uno en cada partido que jugó.
Pudo resarcirse de aquello un año más tarde, repitiendo título de Campeón de la Copa América de 1959.

De vuelta a Racing, siguió haciendo disfrutar a la grada, a la vez que mezclaba grandes partidos, con no menos sonadas borracheras, y lo decimos porque literalmente las mezclaba.
En la previa de un partido ante Estudiantes, apareció en tal estado que Tita Matiussi, encargada del estadio,
hizo que le dieran tres duchas de agua fría, en el vestuario Corbatta le dijo a Raúl Oscar “La Bruja” Belén:
“no me pasés la pelota que no la veo”, jugó el partido y marcó 2 goles.

Continuó jugando para Racing, logrando también la liga de 1961 antes de ser traspasado a Boca Juniors en 1963
por la cantidad de 12 millones de pesos, con los que se reformaron el estadio y se construyó un polideportivo.

En Boca se repitió la historia, ganó 2 ligas más en 1964 y 1965, pero también dejó para la historia numerosas anécdotas casi todas relacionadas con el alcohol o su indisciplina, como el día que jugó en la cancha de Ferrocarril Oeste, aquel día no tenía ganas de jugar y un fotógrafo le dijo: “Dale Corbatta, jugá que te saco una foto”, Corbatta le repondió: “Si me la sacás, juego”. Cogió el balón, regateó a tres rivales y marcó un golazo.
El Loco se fue hacia el fotógrafo y preguntó: “¿Sacaste la foto?” y el fotógrafo dijo: “No, recién prepare el rollo”. Corbatta lo insultó, se tiró de costado en la línea de banda, y no tocó más la pelota en todo el partido.
Tras un amistoso que Boca jugó en Chascomús, Corbatta se fue a la tienda de bicicletas del dueño de Juverlandia,
y destrozó todo lo que tuvo a mano “paré cuando sumé los 2 mil pesos que me debían”.

El Loco, jugó en Independiente de Medellín entre 1965 y 1969, para terminar su carrera profesional en 1974
tras jugar en varios equipos locales.

En lo personal, se casó 4 veces “con la primera me fue muy mal; con la segunda me fue mal; con la tercera mal y con la cuarta, mal. Las cuatro me sonaron, pero las quiero lo mismo” y aunque vivió siempre apenado por ser analfabeto, normalmente se le veía con un periódico bajo el brazo, periódico que abría y lo miraba cada vez que se le acercaba un periodista.

Tras retirarse, en la más mísera pobreza, pasó sus últimos años viviendo en una habitación dentro del estadio de Racing. Falleció el 5 de Diciembre de 1991, enfermo de un cáncer de laringe provocado por su alcoholemia.

Cuando la hinchada de Racing visita el estadio Juan Domingo Perón, normalmente lo hace por las calles Italia o Colón, pero aquellos que hacen la ruta antigua, pasarán por el pasaje Mozart, y allí (corrígeme amigo Ariel), justo antes de entrar al Cilindro, si miran hacia arriba, verán una placa que da nombre a la calle; la calle Orestes Omar Corbatta es sitio de culto para la hinchada de la Academia.

Orestes Omar Corbata “El dueño de la raya”.

La guerra del fútbol

Publicado: 26 abril, 2011 en Curiosidades
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Mientras la humanidad esperaba atónita la llegada del Apolo XI
a la Luna, dos países luchaban por hacerse con una plaza en el Mundial de México de 1970, la lucha por jugar aquel mundial,
acabó en una sangrienta guerra entre ambos.

Honduras y El Salvador, El Salvador y Honduras hacía ya tiempo que tenían un conflicto por establecer las líneas fronterizas que delimitaban dichos países.
El Salvador es el país más pequeño de Centroamérica, y tiene a su vez la densidad de población más alta de todo el continente americano, Honduras por su parte con una superficie 6 veces mayor, contaba en la década de los 60, con una población de apenas 2 millones de habitantes, lo que suponía casi la mitad que su rival geográfico.

Dicha rivalidad se remonta varias décadas atrás por culpa de unas líneas fronterizas mal divididas, y desde 1920, era habitual que inmigrantes salvadoreños llegaran al sur de Honduras en busca de tierra libre para cultivar y montar sus propios negocios que habrían de darle una situación que no encontraban en su país.
Tras décadas de conflicto, en 1962 Honduras quiso zanjar el tema con una revisión legislativa: la reforma agraria.
En dicha reforma, Honduras se autoproclamó dueña de toda la zona fronteriza que no tenía definida su propiedad,
y confiscó todos los negocios y tierras de salvadoreños.
Todo esto, generó un gran clima de violencia del pueblo Hondureño hacia sus vecinos, con gran odio y al grito de
“Hondureño, toma un leño y mata a un salvadoreño”, la mayoría de ellos fueron expulsados de aquellas tierras,
otros con menos suerte, no sobrevivieron.

Como se ve, el conflicto venía de lejos, pero el fútbol fue el detonante.

El destino quiso que tras las eliminatorias de la Concacaf para el Mundial de México de 1970, quedara una plaza por decidir y que los aspirantes a dicha plaza fueran El Salvador y Honduras en una eliminatoria a doble partido.
-El 8 de Junio de 1969, en Tegucigalpa, Honduras venció 1-0.
-El 15 de Junio, en San Salvador, El Salvador se impuso 3-0.
Al no aplicarse todavía el valor doble de los goles, hubo un partido de desempate.
-El 27 de Junio, en Ciudad de México, se llegó al descanso con victoria hondureña 1-2, tras los 90 minutos de juego reglamentarios el marcador reflejaba un empate 2-2, y el partido se fue a la prórroga para dar aún más emoción.
En la prórroga, con un gol del “Pipo” Rodríguez, el Salvador logró la plaza vacante para el Mundial.

Al día siguiente El Salvador pidió a la OEA (Organización de Estados Americanos) que investigaran las masacres sufridas por su pueblo en la frontera, pero no recibieron respuesta alguna.
Al pueblo hondureño que no le había sentado nada bien la derrota deportiva, le quedó el cruel desconsuelo de volver a cebarse con los vecinos que aún quedaban por aquellas zonas.

El 14 de Julio, el Gobierno de El Salvador, utilizó la vía directa y bombardeó el Sur de Honduras, al día siguiente la invadió con un despliegue militar que dejó para el triste recuerdo aproximadamente unas 3000 víctimas.
Cuando el ejército Salvadoreño estaba a punto de tomar en posesión la capital Tegucigalpa, finalmente la OEA
se decidió a interceder en el conflicto y logró un alto el fuego.
La guerra “sólo” duró 6 días, y es conocida como la guerra de las 100 horas.
Un día después del fin de la guerra, el 21 de Julio, Neil Armstrong puso pie en La Luna.
El 30 de Octubre de 1980, ambos países firmaron el “Tratado General de Paz”, que indica que la disputa fronteriza
la resolvería la Corte General de Justicia.

Pero la guerra de las 100 horas, duró algo más para Salomón Vides, un salvadoreño que huyó tras los primeros conflictos hacia la selva de Guatemala, y que fue encontrado en el año 2001 en estado semi-salvaje.

Ryzard Kapucinsky, escritor y periodista polaco, la tituló como La guerra del fútbol.

El Maracanazo. La condena de Barbosa

Publicado: 28 febrero, 2011 en Curiosidades
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En 2014 se jugará el Mundial de fútbol en Brasil, y un doble sentimiento sacude a la población brasileira: alegría o miedo….

Con más o menos lujo de detalles, por todos es conocida la historia del maracanazo, de aquella final (que nunca lo fue) jugada en Maracaná (que nunca se ha llamado así) del Mundial de fútbol de 1950.
Hasta la fecha, ha sido el único campeonato que se ha disputado sin un sistema de enfrentamiento directo, y por tanto sin una final. El método elegido fue el de liguilla y así premiar finalmente al conjunto más regular.

En la 2ª liguilla, la definitiva, formada por Brasil, Uruguay, España y Suecia, se llegó a la última jornada con un guión que hubiera escrito el mismísimo Alfred Hithcook.

De un lado, se presentaba Brasil, la anfitriona, la gran favorita, y llegaba tras imponerse a Suecia 7-1 y a España 6-1;
al otro Uruguay, que llegaba con dudas tras empatar con España 2-2 a falta de 15 minutos, y remontar a Suecia 3-2
en los últimos 13 minutos.

A Brasil, le bastaba el empate para ser campeona, y todo apuntaba a ello, ya que en el minuto 68 vencía 1-0.
Mientras los organizadores y todo el pueblo brasileño se preparaban para la fiesta, a Uruguay le dio por sacar el orgullo charrúa, ese orgullo que ha hecho que un país de apenas 3 millones de habitantes, haya ganado 2 Mundiales, y exportado al mundo algunos de los mejores jugadores de la historia (Héctor Castro, Gigghia, Schiaffino, Luis Cubilla, Enzo Francescoli, Paolo Montero, Álvaro Recoba, Diego Forlán…).

Gigghia, cogió un balón en la banda derecha y se adentró todo lo que pudo en el área rival, una vez que llegó a la línea de fondo, centró y en el punto de penalti, Schiaffino con un gran disparo, logró el empate.

La canarinha que hasta ese momento parecía estar jugando un partido de cadetes contra infantiles, sintió una especie de pánico que se rubricó en el minuto 81, cuando otra vez Gigghia, cogía otro balón en su banda derecha y corría otra vez hacia la línea de fondo, allí esperaba atento Schiaffino, pero esta vez no pudo centrar porque Juvenal le salió al cruce, y Barbosa que también esperaba el centro al corazón del área, descuidó su palo.
Gigghia lo vio claro y atajó por el camino corto, 1-2.


El Estadio Municipal do Rio de Janeiro enmudeció.

Ary Barroso, que era el locutor encargado de narrar el partido para la radio brasileña, de inmediato dijo:
“yo ya sabía, yo ya sabía……. yo ya sabía”, soltó el micrófono, salió de Maracaná y abandono la profesión.

Los 9 minutos restantes, fueron de asedio contra la portería uruguaya, pero de nada sirvió; los 250.000 espectadores que abarrotaban las gradas, y que 20 minutos antes celebraban el título, se quedaron atónitos, inmersos en la mayor decepción que se ha vivido en un estadio de fútbol.

El periodista Mario Filho (que actualmente da nombre al estadio de Maracaná) dijo:
“Cuando yo iba saliendo vi un muchacho rodar y caer de cara al suelo, como muerto. Nadie lo socorrió.
Había gente paralizada, el estadio se vació y aquellos rostros permanecían inmóviles, como si el tiempo
se hubiese detenido, como si el mundo se hubiera acabado.
No se oía una bocina de los autos que regresaban.
La ciudad cerró las ventanas, se sumergió en el luto.
Era como si cada brasileño hubiera perdido al ser más querido.
Peor que eso, como si cada brasileño hubiera perdido el honor y la dignidad.
Por eso, muchos juraron aquel 16 de julio no volver nunca a una cancha de fútbol”
.

Así Uruguay, que en los 3 partidos que había jugado, a falta de 15 minutos en cada uno de ellos, no ganaba ninguno, se alzó con el título de Campeón del Mundo.
Jules Rimet, encargado de dar el trofeo, y que tenía preparado un discurso en portugués, reconoció que tuvo que darle la copa a Uruguay casi a escondidas, por miedo, pena y vergüenza.

Alcides Gigghia, dijo años más tarde: “sólo 3 personas han callado Maracaná: Frank Sinatra, el Papa y Yo”.

En Brasil, país supersticio donde los haya, se dice que una maldición cayó aquel día; lo cierto es que Uruguay nunca ha vuelto a ganar en el Estadio Jornalista Mario Filho, y Brasil, que hasta ése día vestía de blanco, nunca más se ha vuelto a poner esa camiseta. Así nació la verde-amarela.

Pero entre el medio millón de ojos que vieron en directo el gol de Gigghia, 2 ojos lo vieron más cercano que ningún otro, y posiblemente esos 2 ojos, también lloraron más que ningún otro.
Eran los ojos de Moacir Barbosa, el portero “culpable” del desastre de Brasil.


Barbosa, el gran portero de Vasco de Gama, que había ganado para los cruzmaltinhos, 5 ligas y una Copa Libertadores, fue nombrado mejor portero del Mundial, pero ese premio de nada le sirvió.
Barbosa, siguió jugando 3 años para la selección, y algunos más con el Vasco, pero en Brasil, en la calle, casi nadie le perdonó, incluída su propia novia que le abandonó poco despues del maracanazo.
Tal era el sentimiento del pueblo contra Barbosa, que bastaba el simple hecho de que entrara en una panadería,
para que el resto de clientes salieran del lugar por temor a su mala suerte. “Mufa” le llamaban.
“Si no hubiera aprendido a contenerme cada vez que la gente me reprochaba lo del gol, habría terminado en la cárcel o en el cementerio hace mucho tiempo”.

Una vez retirado, y arruinado económicamente, Barbosa fue contratado como encargado de mantenimiento del cesped en el Maracaná, donde trabajó durante 20 años, sobreviviendo gracias a una pensión vitalicia que le mantuvo el Vasco de Gama, y a una especie de casa en ruinas que le ofrecieron junto al túnel de jardinería del estadio.
Noches y noches pasó repitiendo una y otra vez aquella jugada. A mediados de los años sesenta y tras una reforma, pidió quedarse con la vieja portería de palos cuadrados que tantos recuerdos le traían; al día siguiente hizo una barbacoa con los pocos amigos que tenía y la quemó en una especie de exorcismo.

En un partido de las eliminatorias para el Mundial de Italia´90, un balón llegó hasta el túnel donde siempre estaba Barbosa, éste lo devolvió al terreno de juego, pero Taffarel que era el portero de Brasil, se negó a cogerlo y le pidió
al árbitro que lo cambiase por otro alegando que el balón no estaba en condiciones para el juego.

Con motivo del Mundial de EEUU´94, Barbosa fue contratado como comentarista por un medio británico, le mandaron a cubrir la concentración Brasileña, y cuando llegó le dijeron: “que pase y que no vuelva más” una vez dentro, un delegado dijo: “echen a este hombre de aquí, trae mala suerte”; no pudo trabajar, le echaron de allí.

En sus últimos años, le preguntaron qué era lo que más le había dolido del Maracanazo, Barbosa respondio:
“Fue una tarde de los años 80 en un mercado. Me llamó la atención una señora que me señalaba
con el dedo, mientras le decía en voz alta a su chiquito: Mira hijo, nunca olvides esa cara………
ése es el hombre que hizo llorar a todo Brasil”
.

Más tarde, Barbosa con lágrimas en los ojos dijo: “En Brasil, la pena que la ley establece por matar a alguien es de 30 años, están por cumplirse 50 de aquella final y yo sigo encarcelado, la gente todavía dice que soy el culpable”, “En Brasil no existe la cadena perpetua para nadie, para nadie salvo para mí”.

Prueba de la superstición que hay en Brasil, se manifiesta en el hecho de que hasta la llegada de Dida a la selección, han tenido que pasar casi 45 años, para que un portero negro se haya vuelto a poner la camiseta canarinha, y unos 50, hasta que haya sido titular en un Mundial.

Barbosa, que tuvo que soportar en 1997 la muerte de su mujer (su única compañía), murió el 7 de Abril del 2000.
En un país donde los futbolistas son semi-dioses, Barbosa murió solo y a su entierro acudieron unas 30 personas; una bandera blanca con la franja negra del Vasco de Gama sobre su ataúd, era lo único que le identificaba como jugador.

Moacir Barbosa, “El hombre que murió 2 veces”.

El Gol del cojo

Publicado: 4 febrero, 2011 en Curiosidades
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Si empezamos hablando de Puzach y Serebriniakov, probablemente no sepamos de qué jugadores hablamos, pero pasaron a la historia como los primeros en algo.

Es normal durante el progreso de un partido, ver sustituciones en ambos equipos, bien porque los entrenadores no están contentos con el juego, por alguna lesión, para dar descanso o simplemente para perder tiempo.
Pues bien, no siempre fue así.

La Internacional Board, incluye en el reglamento del fútbol la sustitución de jugadores con motivo del Campeonato Mundial de 1970.
El 31 de Mayo de 1970, durante el México-URSS y en el mítico Estadio Azteca, Puzach y Serebriniakov, se convirtieron en el primer sustituto y sustituido de la historia del fútbol.

Hasta entonces, era normal que sin haber expulsiones, alguno de los 2 equipos
(o ambos), acabaran el partido con 10 jugadores sobre el terreno de juego.
Si la lesión no era muy grave, se podía ver al lesionado en cuestión deambular por el campo para molestar al contrario.
No era conveniente mandarlo a la retaguardia, ya que impediría cualquier fuera de juego del rival, y en el centro del campo puede que algún compañero intentase jugar con él, arriesgando a todo el equipo a una posible pérdida de balón, con inmediato contragolpe rival de conocidas consecuencias.
Así pues, se decidió que en punta, era donde menos molestaba.
En raras ocasiones, podía verse al jugador mermado, sobretodo en jugadas a balón parado, aprovecharse de la escasa atención que le prestaban los contrarios para conseguir rematar a gol.
Nació la picaresca.

De vez en cuando, si el partido estaba muy trabado, ocurría que algún jugador simulaba una lesión y amenazaba con irse, pero ante la insistencia de su entrenador, se colocaba en uno de los extremos no muy cercano al área contraria.
Cojeaba, se agachaba y no disputaba ningún balón mediado.
Pero una vez que se había ganado la “confianza” del defensa rival, el jugador “mermado” pedía la pelota y sorprendía a toda la zaga contraria. Unas veces era gol y otras no.
Tal era el desconcierto ante esta jugada, que incluso alguna vez, un jugador simulaba una lesión con el simple propósito de arrastrar a un contrario hacia el extremo del campo y así dejar a la zaga rival con un defensa menos,
lo que era aprovechado por sus compañeros más habilidosos para lanzarse al ataque.
Todo un consumado especialista, era José Juncosa Bellmunt; el jugador del Atlético de Madrid, se convirtió en un experto en marcar el llamado “gol del cojo” y aunque era conocida su virtud, tal era su destreza en el arte de la interpretación que sus rivales picaban una y otra vez ante la misma jugada.

Uno de los últimos jugadores al que se ha visto realizar dicha acción, ha sido Sergio “el Kun” Agüero.

Pd: Agradecimientos a mi amigo Luiyi, por cederme un dibujo para esta historia.