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Marcel Domingo

Publicado: 14 diciembre, 2011 en Leyendas del Fútbol
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Dedicado a mis amigos José Luis y Juan Antonio Tafur.

Marcel Domingo Algarra nació el 15 de Enero de 1924 en
Salin de Giraud, Arlés (Francia), pero antes de nacer ya tenía marcado su futuro: sería un trotamundos del fútbol.
Lo de viajar lo heredó de sus abuelos, emigrantes españoles que en tierras francesas lograron el bienestar que tanto escaseaba entonces. Pudo nuestro protagonista haber nacido en Orán (Argelia) como lo hicieron sus hermanos, pero quiso el destino situarlo en Europa.
Lo de su afición por el balompié directamente la traía impresa
en su partida de nacimiento: Domingo, día de fútbol.
Empezó su carrera en categorías inferiores defendiendo la portería del Arlés Avignon y a los 21 años fichó por el Niza.
Un año duró Marcel en el equipo de la costa porque en su trayectoria se cruzó un grande.

Helenio Herrera era entrenador del Stade Francais y estaba muy atento a las evoluciones de un joven portero que las atajaba con las manos desnudas, pero en plena guerra no eran fáciles los fichajes y mucho menos los desplazamientos. Aprovechó el mago que el Niza jugaba en Lyon para montarse en un tren de prisioneros, camuflado entre los enfermos logró llegar a la estación Lyonesa. Tuvo suerte Helenio porque el Niza no había encontrado hotel y los jugadores estaban durmiendo en un coche-cama situado en la misma estación.
Allí, en un vagón de tren, Helenio Herrera hizo su primer gran fichaje, Marcel Domingo.

Tres años estuvieron juntos portero y entrenador en el equipo parisino, hasta que en 1948 jugaron un amistoso en el Metropolitano. Los dirigentes del Atlético de Madrid quedaron tan impresionados con el juego del equipo francés, que no lo dudaron y ficharon a sus dos mejores jugadores: Marcel Domingo y Ben-Barek, a los que un año más tarde se uniría el propio Helenio Herrera.
Aunque Marcel no tuvo fácil su llegada a Madrid, tras un largo viaje en un Citröen 2CV desde Paris, al llegar a la frontera española le negaron el paso por su procedencia francesa. Menos mal para Marcel que entre los dirigentes del Atlético había un General español que a su vez era Ministro. Si no es por aquello se nos hubiera privado de una de las carreras más fructíferas que han pasado por nuestro fútbol.

En las tres temporadas que coincidieron en el equipo madrileño, junto a otros que ya estaban allí como Aparicio, Vidal, Escudero y Juncosa (aquel que metía como nadie el gol del cojo) consiguieron dos títulos de Liga para los colchoneros. A título individual, Domingo se hizo con el trofeo Zamora de 1949.

El Verano de 1951 Marcel Domingo tuvo que abandonar el club por aquella norma que indicaba que ningún equipo podía tener a más de tres jugadores extranjeros en nómina.
Marcel recordaba aquel día como “el día más triste de mi carrera deportiva”.
Retornó a sus orígenes y con el Niza ganó la Liga y la Copa de 1952.
Otra vez regresó Marcel a España para defender durante cuatro años la portería del Español (otra vez trofeo Zamora en 1953), para volver una vez más a Francia, donde se retiró en 1958 tras dos años en el Olympique de Marsella.

Se retiró con 2 Ligas y 2 trofeos Zamora en España y 1 Liga y 1 Copa en Francia, pero nos regaló algo que más tarde hiciera famosos a muchos porteros: Marcel Domingo fue el primer cancerbero en utilizar camisetas de colores, su preferida la amarilla, con ella decía que despistaba a los delanteros y la verdad es que no le fue nada mal al guardameta francés.

Ya dijimos al principio que Marcel sería un trotamundos y que llevaba marcado “el gusanillo” del fútbol en sus venas, así que no se retiró del todo: cambió la portería por otra más pequeña y más difícil de defender, el banquillo.

Empezó su andadura en los banquillos en 1958 haciéndose cargo del Español, luego vendrían Las Palmas,
Lleida y Pontevedra, al que logró ascender a primera división.
En 1966 fichó por el Córdoba. Dos temporadas estuvo Domingo en el cuadro andaluz al que logró mantener
en ambas ocasiones en la máxima categoría, lo consiguió con bastantes problemas.
Varios meses llevaban los jugadores cordobesistas sin cobrar el día que Marcel Domingo se topó con otro ilustre cordobés.

Manuel Benítez “El Cordobés” jamás pudo conseguir el sueño de ser futbolista y le propuso al técnico Galo que le fichara para el equipo blanquiverde. En una ligera reunión se acordaron los términos y el torero pasaría a formar parte de la plantilla para jugar entre 2 o 3 partidos amistosos, a cambio donaría al Córdoba 1 millón de las antiguas pesetas con las que el club podría sufragar su deuda con la plantilla. El acuerdo fue casi total, pero la tercera parte se negó.
La tercera parte como podéis imaginar era el presidente de la entidad, que ante el miedo o el celo de que el afamado torero le quitase el protagonismo, se negó en rotundo a tal convenio.
Así pues, nunca hubo tal torero-futbolista y nunca saldó el club su deuda, pero sé de buena fuente que el contrato existió y está guardado a buen recaudo.
La historia terminó con la salida de varios jugadores y el propio técnico en el verano de 1968, y el posterior descenso del Córdoba a segunda división un año más tarde.

Marcel Domingo entrenó durante una temporada al Granada C.F. y su buena temporada en “el graná” provocó el regreso del técnico al club del Manzanares y lo primero que hizo el avispado francés fue acabar con la hegemonía del Real Madrid en la Liga Española.
Campeón de Liga en la temporada 68/69 con un equipo en el que destacaban entre otros Adelardo, Calleja, Ufarte, Gárate, Irureta, Iribar o Luis Aragonés. Los que lo vieron cuentan que jugaba de maravilla aquel equipo, normal teniendo en cuenta quién fue el primer maestro del inventor del contragolpe… le entrenó Helenio Herrera.

¿Acaso lo dudábais?
Aquel año Luis Aragonés aprendió a jugar a la contra, y su propulsor claro está, Marcel Domingo.

Tres años dirigió al Atlético de Madrid, y otros tres al Málaga, luego vendrían Elche, Burgos, Valencia, otra vez At. Madrid, Niza, Betis, Mallorca, Nimes y al fin retirarse en 1986 en su Arlés Avignon donde todo empezó en 1944.
En 1989, tres años después de retirarse fichó por el Hércules pero apenas estuvo varios partidos y guardó la libreta.

Tras tantos años en los banquillos, es normal que se dieran situaciones de todas las maneras posibles, unas mejores y otras peores como es habitual.

En la época que dirigió al club malacitano, tuvo el mister que lidiar con una de las peores.
Sebastián Viberti era un ídolo en Málaga, pero en el ocaso de su carrera era más su influencia en el vestuario que su aporte sobre el terreno de juego. Marcel Domingo buscó una salida del club con destino al Sevilla, pero el presidente le negó el traspaso y tras soportarse mutuamente jugador y técnico durante los dos primeros años, se buscó en 1974 una salida para el astro argentino. Rafael Serrano, no perdonó al entrenador que hubiera forzado la salida de su estrella, y unos días antes de la navidad del mismo año, despidió al técnico.
Se da la curiosa circunstancia de que Presidente y Entrenador eran cuñados.

Durante su etapa en Nimes, tampoco lo tuvo fácil ya que si algo caracterizó a Marcel Domingo durante toda su carrera, era su carácter en su trabajo: nunca permitió a un dirigente que se entrometiese en su labor; y eso fue lo que le ocurrió allí. Jean Busquet (una especie de Jesús Gil francés) bajó un día al vestuario para reprocharle a Domingo su esquema y los jugadores que utilizaba, y Marcel Domingo con la plantilla como testigos, echó al dirigente del casetón y le cerró la puerta en la cara. No pudo soportar Busquet tal ofensa, así que el Presidente del Nimes, Alcalde de la misma ciudad, y fundador-propietario de Cacharel, destituyó a Marcel de sus funciones.

Una vez le preguntaron a Marcel Domingo que entre todos los dirigentes que había tenido en su trayectoria,
¿a quién destacaba como el mejor?, Sin dudarlo respondió: “el mejor fue Laredo, porque no tenía ni idea de fútbol”.

Antonio Martínez Laredo era presidente del Real Burgos C.F, aunque vivía en Madrid atendiendo sus negocios.
Socio del Real Madrid, Laredo utilizaba su cargo para relacionarse y algún día optar a la presidencia del club blanco.
De vez en cuando visitaba Laredo las instalaciones del Burgos, y como lo más preocupante para el presidente era lo económico, a cada visita solía recortar la nómina de empleados con algún despido.
Marcel Domingo además de entrenador, hacía las funciones de gerente deportivo y a cada despido “imprudente” de Laredo, contestaba el francés destacando la importancia de aquel empleado.
El Burgos de la temporada 76/77 se convirtió en lo que se llama un “mata-gigantes”, tierra fría la burgalesa, a lo que se unía el “regular” estado de su terreno de juego. Ninguno de los equipos importantes venció en el Plantío aquella temporada. Tras el partido contra el Madrid, el club merengue reprochó que el campo estuviera embarrado por la excesiva labor de regadío del encargado del césped, Laredo al oír las críticas despidió al empleado; y al rescate tuvo que acudir una vez más Marcel Domingo “Pero presidente, ¡que hemos ganado!, ¿cómo va usted a despedirlo?”
Y el empleado fue readmitido de nuevo. Cuántos jornales salvó el bueno de Marcel…

Fue precisamente esa temporada 76/77 en la que se llegó al final de la misma con Barcelona y At. Madrid luchando
por el título, a falta de varias jornadas, al Barcelona le tocó visitar el plantío.
Ganaba 1-0 el Burgos, cuando Johan Cruyff simuló un penalti con el que engañó al árbitro Fernández Quirós.
Cruyff tuvo la opción de darle el triunfo al Barça, pero su lanzamiento acabó en el poste, aquello unido a la victoria
del atlético frente al Betis, prácticamente descartaba a los blaugranas del título y daba la permanencia al Burgos.
El público celebró la victoria con una invasión de campo, y allí estaba Laredo bandera en mano como un aficionado más; en un momento de éxtasis le dijo el presidente al entrenador “qué cabrón el árbitro, ¿qué hago Marcel, qué hago?” “Dele usted con un palo, señor Laredo” dicho y hecho. Laredo que cubría su calva con un gorro de astracán, se abalanzó sobre el colegiado, pero fue tanto su ímpetu que por el camino perdió el sombrero dejando lucir su cara. Seis meses de sanción le cayeron al señor Laredo por agresión al trencilla.

Hay que destacar que aquel año, Marcel Domingo dio a conocer a un joven malagueño al que despidieron del
At. Madrid por una fractura en la pierna. Marcel le enseñó, y aquel joven se hizo grande, su nombre: Juan Gómez, “Juanito”.

Marcel Domingo se retiró del fútbol con 457 partidos dirigidos en primera división, lo que le convierte en el 8º entrenador con más partidos, y el 2º extranjero sólo superado por John Benjamín Toshack, si bien hay que recordar que también dirigió a varios equipos en segunda, y que esos partidos no computan para el ranking.

Marcel Domingo falleció el 10 de Diciembre de 2010 en Arlés, aunque su cuerpo descansa en Madrid.
La ciudad que tanto le dió, la ciudad que tanto le quitó.

Hace ahora un año que el técnico francés nos dejó, que nos dejó a todos sabiendo mucho más de fútbol….

Marcel Domingo. “40 años tras los montes”.

Agradecimientos especiales:
– A Marta Tafur, sin ella no hubiera sido posible esta historia.
– A Doña María Rosa Tafur, por su amabilidad al cedernos tantos detalles y por la especial atención prestada.

Willian Ralph Dean nació el 22 de Enero de 1907 en Birkenhead, Inglaterra.
La precaria situación en su casa hizo que creciera rápido, demasiado rápido.
A los siete años de edad William se levantaba todos los días a las 4 de la madrugada para repartir leche, trabajo que compagina como todo niño
que era asistiendo a la escuela. “Mis únicos momentos de niñez, los tenía los viernes por la tarde, en el partido semanal que jugaba con los demás niños”.

A la edad de 11 años la situación se hizo aún más complicada para sus padres
y estos decidieron internarle en un colegio; fue el propio William quien eligió la
“Albert Memorial Industrial” porque había oído que tenía una escuela de fútbol.
Poco antes de internar en el colegio, su padre le llevó por primera y única vez a un partido de fútbol; en Goodison Park, el pequeño se enamoró del Everton.

A los 14 años dejó el colegio para ser aprendiz ferroviario, como su padre, como su abuelo, pero Willian escogió el turno de noche; en ese turno se trabajaba menos y además los trabajadores organizaban partidillos nocturnos.
Entre sus compañeros ferroviarios llamó la atención su pelo rizado y su piel morena, y pronto le apodaron “Dixie”,
en alusión a los esclavos negros de América del Sur. Apodo que nunca fue de su total agrado.

Con 16 años empezó a jugar para el Tranmere Rovers en tercera división, pero una extraña lesión hizo que apenas jugara 3 partidos en su primera temporada y con tan poco aprendizaje no anotó ningún gol.
La lesión por extraña que parezca fue una brutal patada que dejó a Dixie para toda la vida sin uno de sus testículos.
En su segundo año llevaba 27 goles en 27 partidos y esto hizo que media Inglaterra se interesara en su fichaje,
pero él como le había dicho aquel día a su padre: “algún día jugaré para este equipo” solo tenía ojos para el Everton.
Con la temporada aún sin acabar Dixie Dean cruzó el río Mersey con destino a Goodison Park donde marcaría 2 goles en sus 7 primeros partidos en primera división.
La siguiente temporada jugándola ya al completo con el Everton, Dixie Dean marcó 32 goles.

Ya era conocido en toda Inglaterra aquel jugador de piel oscura que las remataba todas de cabeza y que tenía en su pierna derecha un arma letal contra la portería contraria.
21 goles en 27 partidos llevaba en Junio de 1927 el día que salió a pasear con su motocicleta cuando la desgracia se abalanzó sobre él.
Del accidente se llevó una fractura de mandíbula, otra de cráneo y heredó una placa de metal en la frente.
Seis días en coma en los que los médicos temieron por su vida. “No creemos que vuelva a jugar”.

Dixie Dean sorprendentemente hizo la pretemporada con el Everton, aquellas madrugadas cargando bidones de leche
cuando aún era un niño habían fortalecido mucho su cuerpo, pero tras el accidente Dixie Dean ya no fue el mismo…. Fue mejor.

La temporada 27/28 acabaría marcando 60 goles en 39 partidos de liga (récord absoluto de la historia del fútbol),
para darle al Everton la tercera Liga en su haber. También ganaría la Charity Shield (antigua Community o Supercopa).
Entretanto ya le había llegado la llamada de la selección donde acumulaba 17 goles en 13 partidos.
En las tertulias futbolísticas se decía que con la placa que llevaba en la frente remataba con mucha más potencia de lo habitual….. cosas de las tertulias.

Las tres temporadas siguientes tuvo que aprender a convivir con las lesiones y a ir saliendo de las convocatorias Pross,
aún así marcó 26 goles en la primera, 23 más el año del descenso, 39 en segunda para devolver al Everton a su lugar
y con otros 45 goles conseguir una nueva Liga en 1932. Nuevamente se harían con la Charity Shield.

La final de Fa Cup de 1933 (Everton 3 – Manchester City 0) forma parte de la historia del fútbol, y es que en dicho partido se decidió por primera vez que los jugadores debían llevar un número visible a modo de identificación.
Así pues los Toffes jugarían con los dorsales del 1 al 11 y los Citizens del 12 al 22.

El 29 de Abril de 1933 a Dixie Dean le tocó en suerte el 9 y como era normal, metió uno de los goles en la final.
Desde ese día, hay una norma no escrita en el fútbol que indica que el delantero centro llevará el número nueve.

Dixie Dean continuó marcando goles con el Everton hasta 1938, finalmente se retiró en el Notts County en 1939.

Poco antes de abandonar el Everton cuando ya su carrera apuntaba hacia abajo, en pleno partido un aficionado se acercó a la banda y le gritó “ya no eres nadie, ahora te devolvemos a tu condición de mestizo”, Dixie en una maniobra “a lo Cantoná” se fue hacia el aficionado y del puñetazo que le dio le hizo subir dos filas en la grada; el policía que acudió a la trifulca no socorrió al que clamaba auxilio, se acercó al nueve y le dijo: “Bien hecho muchacho”.
Hay que destacar que en toda su carrera Dixie Dean nunca fue expulsado, ni siquiera amonestado.

Cuando se retiró, acumulaba 349 goles en 399 partidos con el Everton y 18 en 16 partidos con Inglaterra.
En total anotó 425 goles en 489 partidos.
– 37 hat-tricks conseguidos en primera división.
– 9 veces máximo goleador de la Liga Inglesa.
– 7 veces mejor jugador de Inglaterra.
– 2º máximo goleador de la historia de la Liga Inglesa.
– Trofeo especial “Sunday Pictorial Trophy” por anotar 60 goles en una temporada.
– Medalla honorífica “Lewi´s” por anotar 200 goles en 199 partidos.
– Es uno de los 22 futbolistas que incluyeron en el museo de la fama de Inglaterra, inaugurando la sección de fútbol.

La lejanía en el tiempo hace que no conozcamos mucho a este jugador, pero en su época era tan conocido que durante la Segunda Guerra Mundial, un soldado Italiano hecho prisionero, no tuvo mejor expresión hacia sus captores Ingleses que dedicarles un “fuck your Winston Churchill and fuck your Dixie Dean”.

Una vez retirado como profesional, Dixie Dean se alejó del mundo del fútbol, regentó un Pub en Chester y solo se le veía cuando acudía como un aficionado más a los partidos que el Everton jugaba como local.

Con la muerte de su esposa cayó en una terrible depresión, situación que se agravó aún más cuando sufrió la amputación de su pierna derecha a causa de una trombosis. Cerró el pub y apenas salía de su casa llegando incluso a tener que ser ayudado económicamente por el Everton debido a su situación.

El 1 de Marzo de 1980, se disputaba el derby de Merseyside y Dixie Dean acudió a su silla habitual para ver el partido. Con suerte si ganaban quizás impedirian otra Liga más para los Reds, pero ése Kenny Dalglish le recordaba tanto a él…
Llegó al estadio, tomó asiento, se quedó viendo el partido y nunca más se levantó; se quedó en su casa para siempre.

En Goodison Park, el estadio de fútbol más viejo del mundo, junto a una de las puertas de acceso hay una estatua que saluda a todo el que se acerca, la estatua está adornada por una reja perfectamente alineada por 60 círculos.
Al pie de la misma, grabado sobre la piedra hay un lema: “Dixie Dean: Footballer, Gentleman, Evertonian”.

Dixie Dean. El primer nueve de la historia.

Albert Stubbins nació el 17 de Julio de 1919 en Wallsend, Inglaterra.
Debido a la crisis tras la Primera Guerra Mundial, su familia se trasladó a Estados Unidos, primero a Nueva York y luego a Detroit, para regresar 10 años después de nuevo a Inglaterra. Esta vez el culpable fue
“el crack del 29”, lo que le llevó directamente hasta Sunderland.

Empezó jugando en clubes locales de la ciudad y en las categorías inferiores del Sunderland, destacando tanto que a la edad de 19 años
lo fichó el Newcastle directamente para el primer equipo.
En su segunda temporada, cuando por fin se hizo con un puesto titular con Las Urracas, la 2ª Guerra Mundial frenó en seco la evolución del que se presumía estaba destinado a ser uno de los mejores delanteros de Inglaterra, y con el cese de la liga, sus números se quedaron en apenas 6 goles en 30 partidos.

Durante los 8 años en los que no hubo competición oficial, se disputaron los llamados “Juegos de la Guerra” y ahí sí cumplió, 188 goles en 231 partidos con el Newcastle hicieron que todos los grandes de Inglaterra se fijaran en él.
Sobre todo los 39 goles que anotó el último año del campeonato, ya casi profesional en la llamada “Liga de transición”.
Los que más fuerte apostaron, Liverpool y Everton mandaron sendos emisarios a las oficinas de St. Jame´s Park
(mal conocido como St. Jamesis Park) y el club sabedor de que no podría retener a su estrella abrió la negociación.
Albert Stubbins se encontraba en un cine cuando la proyección del filme se detuvo, en pantalla apareció un mensaje
y el lema era explícito “Albert, acude a las oficinas del club que Liverpool y Everton quieren ficharte”.

Quedaban unos meses para la reanudación de la liga, y Stubbins al llegar y ver a los dos emisarios no supo a quién atender -Cara Liverpool, Cruz Everton-. Lanzó una moneda al aire y el azar quiso que Albert hiciera las maletas con destino a la carretera de Anfield. El azar y que el emisario del Liverpool sabía bien que Stubbins quería ser periodista,
y le ofreció una columna en el periódico local.

En 1947, la primera liga tras la guerra, Albert Stubbins consiguió que Los Reds ganaran el campeonato tras 24 años sin hacerlo. Marcó 24 goles en su primera temporada en Anfield, la mayor cifra goleadora de la historia para un debutante en Liverpool, récord nunca superado, sólo igualado por Fernando Torres.
-Podéis leer en otros sitios que George Allan en 1896 anotó 25 goles como debutante en el Liverpool,
pero eso fue en tiempos del Everon…..-

Otros 24 goles en su segunda temporada incluyendo los que le hizo a Huddersfield Town previa amenaza.
El 6 de Marzo de 1948 había llegado a Anfield el día de partido una carta y el destinatario era Albert Stubbins.
Al abrirla ya en el vestuario, el mensaje era claro: “si hoy marcas, te partimos las piernas”, los compañeros extrañados por la carta le preguntaron, pero él no dijo nada, salió al campo y él solo le hizo los cuatro del 4-0 al Huddersfield.

A partir de 1949 las continuas lesiones hicieron que poco a poco fuera saliendo de las convocatorias, pero ayudó
en 1950 a que los Reds disputaran su primera final de FA Cup, aunque la perdieron 2-0 frente al Arsenal.
En 1953 abandonó el Liverpool con 83 goles en 180 partidos para finalmente retirarse en el Ashington en 1954.
Llama poderosamente la atención que en toda su carrera sólo fuera una vez convocado con Inglaterra y en amistoso.

Una vez retirado del fútbol como jugador, continuó haciéndolo de la otra forma que más le gustaba, como periodista.
En 1967, cuando menos lo esperaba recibió otro sobre con otro mensaje directo “Gracias por estos años de fútbol”.
La carta firmada por Paul McCartney (hincha confeso del Everton), le indicaba aunque él no lo sabía, que se había impuesto como opción de Lennon, en una votación ante el candidato que el propio Paul expuso, Dixie Dean.
Junto a la carta, como regalo el último disco de los Beatles.

Albert Stubbins falleció el 28 de Diciembre de 2002.
Para los aficionados al Liverpool, quedarán siempre en el recuerdo sus goles y sus récords.
Para el resto de la humanidad, John Lennon se encargó de inmortalizarnos al ídolo de su padre.

En la portada más admirada de la historia de la música, la portada del disco “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, detrás del gorro de George Harrison y sobre Marlene Dietrich, una cara sonríe sin saber que ha sido el elegido.

Albert Stubbins “el otro” quinto Beatle.

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PD: Cuando que habéis leído que George Allan no cuenta, no hay ninguna errata, suele pasar pero no es el caso.
El Liverpool Football Club hasta 1910 se llamaba Everon Athletic.

Dedicado a mi amigo José Alvaro Ferreira

En todos los Mundiales que se disputan suele haber bajas por distintos motivos, en el Mundial de Suecia´58 no podía ser menos; pero dos nombres destacaron sobre el resto de ausentes: Duncan Edwards y Eduard Streltsov.

Eduard Anatólievich Streltsov, nació en Perovo, un suburbio de Moscú,
el 21 de Julio de 1937, en el seno de una familia pobre.
Su padre Anatoly, partió al frente durante la 2ª Guerra Mundial para no volver jamás, afortunadamente no falleció, pero decidió instalarse en Kiev sin su familia, lo que provocó su madre (Sofía), tuviera que trabajar en una fábrica para poder mantenerle, fábrica a la que él se uniría después dejando a un lado los estudios.

Cuando el pequeño Eduard disponía de tiempo libre y la dura climatología moscovita se lo permitía, aprovechaba para divertirse con su gran pasión:
el fútbol. Eduard jugaba a ser uno de sus grandes ídolos del Spartak de Moscú.

A la edad de 13 años, Streltsov, ya jugaba con los adultos en el equipo de la fábrica Fraser, y en 1953, tras un partido entre Fraser y el juvenil del Torpedo de Moscú, gustó tanto a los técnicos que le ficharon para el primer equipo.

En 1954, con 16 años aún, debutó con el Torpedo en Liga, causando tal impresión que un año después haría lo propio en el combinado nacional absoluto, anotando 3 goles en su debut y otros 3 en su segundo partido.
Había nacido una estrella.

En su segunda temporada se consagró, celebrando su mayoría de edad en 1955 con el premio individual
de máximo goleador de la liga soviética.

En el verano de 1956, se disputaron los Juegos Olímpicos de Melbourne, Streltsov y su compañero en la delantera del Torpedo, Ivanov, formaban la delantera más temible del torneo. Mientras Streltsov marcó en la semifinal ante Bulgaria, Ivanov se lesionó, y como al entrenador soviético le gustaba alinear a jugadores que fuesen compañeros de club,
Gavriil Kachalin puso en la final a la delantera del Spartak y dejó a Eduard sin la medalla de Oro.
(En aquella época sólo la recibían los que jugaban la final).
Nikita Simonyan que fue su sustituto, quiso regalarle la suya, pero nuestro protagonista no la aceptó:
“No te preocupes Nikita, ganaré muchos más trofeos en el futuro”.

Ése mismo año, se creó el Balón de Oro que coronó como mejor jugador de Europa a Sir Stanley Matthews,
Streltsov apareció en la 13ª posición, para subir en 1957 hasta la 7ª plaza.
Era una época en la que todo parecía salirle bien a Streltsov, que a sus éxitos deportivos también unía sus cualidades en el mundo del glamour. Eduard era amante de las noches, de las buenas fiestas y de las más bellas mujeres.

A falta de unas semanas para el Mudial de Suecia de 1958, todo se desmoronó.

Desde hacía algún tiempo, Streltsov estaba siendo presionado por políticos para que fichase por uno de los dos equipos del Gobierno: el CSKA Moscú (equipo del ejército) ó el Dinamo Moscú (equipo de la policía, la KGB), pero prefirió seguir fiel al Torpedo, cosa que no sentó nada bien en las altas esferas gubernamentales.

Quizás fue ése el motivo, o quizás otra versión que revela que durante una recepción en el Kremlin, Streltsov había rechazado a una joven admiradora para después burlarse de ella, resultando que la joven en cuestión era hija de
Yekaterina Furtseva, única mujer miembro del Politburó (máximo órgano de poder) e íntima del presidente Kruschev.
Tampoco ayudaba que con su estilo “boyish”, incitara contínuamente a los jóvenes moscovitas con ideales de libertad.

El 25 de Mayo, habían dado el día libre a los jugadores que ya estaban concentrados de cara el Mundial.
Streltsov junto a otros compañeros acudieron a una fiesta en una dacha en las afueras de Moscú.
A la mañana siguiente, la KGB se presentó en la concentración del combinado soviético , y detuvieron a Streltsov acusándolo de violación de Marina Lebedeva, una chica a la supuestamente conoció la noche anterior.
Eduard fue llevado a una comisaría donde tras varios días de duros interrogatorios proclamando su inocencia,
(apoyado por las declaraciones de varios testigos) finalmente admitió el cargo de violación del que era acusado.
Según cuentan, alguien del gobierno le dijo que si se declaraba culpable, podría jugar el Mundial de fútbol.

Streltsov, a sus 21 años y que por entonces estaba ya casado y esperaba una hija, al ser declarado culpable, no sólo
no jugó el mundial, sino que fue condenado a doce años de prisión en un Gulag (Campo de trabajos forzados).

La importancia de Streltsov en la selección, lo indica el hecho de que 2 años antes del Mundial, URSS venció a Suecia 6-0 con 3 goles de él, y en el mundial, Suecia eliminó a URSS en 1/4 por 2-0, jugando después la final contra Brasil.

Tras casi cinco años de condena, fue puesto en libertad el 4 de Febrero de 1963, y dos años más tarde se le permitió regresar al fútbol, nuevamente eligió el Torpedo de Moscú.

En 1965 tras su larga inactividad, Strelsov fue nombrado 2º mejor jugador soviético, consiguiendo el título de campeón de Liga con el Torpedo, al año siguiente agrandaría su palmarés con el título de Copa.

En 1966, fue convocado nuevamente para la selección como titular indiscutible, clasificando al combinado para la Eurocopa de 1968, y repitiendo a nivel individual como mejor jugador soviético en 1967 y 1968.
La derrota de URSS ante Hungría en la Eurocopa, hizo que con 31 años abandonara la selección, para en 1970 dejar definitivamente el fútbol. Siguió ligado de por vida al Torpedo, pero mantuvo siempre una profunda pena:
no haber jugado nunca en el Spartak de Moscú, en club de sus amores.

El 22 de Julio de 1990, a la edad de 53 años, Eduard Streltsov falleció a consecuencia de un cáncer de esófago, cáncer provocado por sus 5 años de trabajos forzados en una de las minas a las que fue condenado.

En 1996, el Torpedo de Moscú, colocó una estatua del gran genio en su estadio, llamándolo Estadio Eduard Streltsov. Otra estatua, desde 1998 da la bienvenida a todos los asistentes que acuden al Estadio Olímpico Luzhnikí.

Coincidiendo con el 7º aniversario de su muerte, se pudo ver a Marina Lebedeva, dejando flores sobre su tumba. (Marina nunca ha hablado de lo que pasó).

En 2001, se formó el comité Streltsov con un único fin: limpiar el nombre del jugador.
A día de hoy dicho comité es presidido por Anatoly Karpov: “Si no hubiera sido por esa terrible condena, Streltsov sin duda se habría convertido en el mejor futbolista del mundo”.

Eduard Streltsov, es considerado el 2º mejor jugador soviético de todos los tiempos. Sólo superado por Lev Yashin.

Eduard Streltsov, “El Pelé Ruso”.

La guerra del fútbol

Publicado: 26 abril, 2011 en Curiosidades
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Mientras la humanidad esperaba atónita la llegada del Apolo XI
a la Luna, dos países luchaban por hacerse con una plaza en el Mundial de México de 1970, la lucha por jugar aquel mundial,
acabó en una sangrienta guerra entre ambos.

Honduras y El Salvador, El Salvador y Honduras hacía ya tiempo que tenían un conflicto por establecer las líneas fronterizas que delimitaban dichos países.
El Salvador es el país más pequeño de Centroamérica, y tiene a su vez la densidad de población más alta de todo el continente americano, Honduras por su parte con una superficie 6 veces mayor, contaba en la década de los 60, con una población de apenas 2 millones de habitantes, lo que suponía casi la mitad que su rival geográfico.

Dicha rivalidad se remonta varias décadas atrás por culpa de unas líneas fronterizas mal divididas, y desde 1920, era habitual que inmigrantes salvadoreños llegaran al sur de Honduras en busca de tierra libre para cultivar y montar sus propios negocios que habrían de darle una situación que no encontraban en su país.
Tras décadas de conflicto, en 1962 Honduras quiso zanjar el tema con una revisión legislativa: la reforma agraria.
En dicha reforma, Honduras se autoproclamó dueña de toda la zona fronteriza que no tenía definida su propiedad,
y confiscó todos los negocios y tierras de salvadoreños.
Todo esto, generó un gran clima de violencia del pueblo Hondureño hacia sus vecinos, con gran odio y al grito de
“Hondureño, toma un leño y mata a un salvadoreño”, la mayoría de ellos fueron expulsados de aquellas tierras,
otros con menos suerte, no sobrevivieron.

Como se ve, el conflicto venía de lejos, pero el fútbol fue el detonante.

El destino quiso que tras las eliminatorias de la Concacaf para el Mundial de México de 1970, quedara una plaza por decidir y que los aspirantes a dicha plaza fueran El Salvador y Honduras en una eliminatoria a doble partido.
-El 8 de Junio de 1969, en Tegucigalpa, Honduras venció 1-0.
-El 15 de Junio, en San Salvador, El Salvador se impuso 3-0.
Al no aplicarse todavía el valor doble de los goles, hubo un partido de desempate.
-El 27 de Junio, en Ciudad de México, se llegó al descanso con victoria hondureña 1-2, tras los 90 minutos de juego reglamentarios el marcador reflejaba un empate 2-2, y el partido se fue a la prórroga para dar aún más emoción.
En la prórroga, con un gol del “Pipo” Rodríguez, el Salvador logró la plaza vacante para el Mundial.

Al día siguiente El Salvador pidió a la OEA (Organización de Estados Americanos) que investigaran las masacres sufridas por su pueblo en la frontera, pero no recibieron respuesta alguna.
Al pueblo hondureño que no le había sentado nada bien la derrota deportiva, le quedó el cruel desconsuelo de volver a cebarse con los vecinos que aún quedaban por aquellas zonas.

El 14 de Julio, el Gobierno de El Salvador, utilizó la vía directa y bombardeó el Sur de Honduras, al día siguiente la invadió con un despliegue militar que dejó para el triste recuerdo aproximadamente unas 3000 víctimas.
Cuando el ejército Salvadoreño estaba a punto de tomar en posesión la capital Tegucigalpa, finalmente la OEA
se decidió a interceder en el conflicto y logró un alto el fuego.
La guerra “sólo” duró 6 días, y es conocida como la guerra de las 100 horas.
Un día después del fin de la guerra, el 21 de Julio, Neil Armstrong puso pie en La Luna.
El 30 de Octubre de 1980, ambos países firmaron el “Tratado General de Paz”, que indica que la disputa fronteriza
la resolvería la Corte General de Justicia.

Pero la guerra de las 100 horas, duró algo más para Salomón Vides, un salvadoreño que huyó tras los primeros conflictos hacia la selva de Guatemala, y que fue encontrado en el año 2001 en estado semi-salvaje.

Ryzard Kapucinsky, escritor y periodista polaco, la tituló como La guerra del fútbol.

Los Piratas del Elba

Publicado: 18 enero, 2011 en Curiosidades
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-Dedicado a mis amigos de Freakytown.-

Si hay un equipo peculiar en Alemania por lo que representa, no puede ser otro que el Fc. Sant Pauli.

Junto al muelle, a orillas del Rio Elba, se encuentra el puerto más importante de Alemania, y en plena simbiosis, el distrito de Santk Pauli es hogar de trabajadores de clase obrera y jóvenes multirraciales
(entre los que se encuentran un gran número de punks y okupas), además de ser el centro de la vida nocturna de la ciudad.

El F.c. St.Pauli, fundado en 1910, casi siempre ha estado jugando en las categorías inferiores del fútbol alemán,
bajo la sombra del equipo grande, el HSV Hamburgo.
Y no fue hasta la década de 1980, cuando el equipo pasó de ser un mero entretenimiento de los apenas
1.500 aficionados que acudían al Millerntor-Stadion, para convertirse en todo un emblema en Alemania.

El “movimiento punk”, llenó las calles del distrito, y el barrio se fue contagiando de ideales anarquistas, comunistas y socialistas, pero sobretodo antifascistas.
El St.Pauli, fue el primer equipo de Alemania en prohibir la simbología nazi, y en las gradas, adoptaron la bandera del cráneo como símbolo no oficial del club.
Al estadio, entonces llamado Wilhelm Koch-Stadion, ahora acudían cada semana 20.000 hinchas (acompañados siempre por la calavera) identificados con el Rock, la lucha contra el sistema y la libertad.
Pero los hinchas ya no querían acudir al Wilhelm Koch, descubrieron que el antiguo presidente al que debían el nombre, había formado parte del partido nazi durante la 2ª Guerra Mundial y se volvió al nombre anterior.

Así pues, el club, apoyado por todos sus socios y aficionados, dejó constancia incluyéndolo en sus propios estatutos, que el F.C. Sant Pauli se declara un club antifascista, antirracista, antisexista y antihomófobo, éstos ideales le han traído algunos problemas, sobretodo con el Hansa Rostock (probablemente el club más fascista de Alemania),
y con el vecino de la ciudad, que también cuenta entre su hinchada con algunos miembros declarados neonazis.

El verano pasado, coincidiendo con la celebración de su centenario, regresaron a la Bundesliga.
Difícil tarea la de mantener la categoría, pero no será por falta de apoyo, el Millertorn, con capacidad para 24.800 espectadores, tiene una asistencia media de 24.000 piratas fieles a sus ideas.

Muchos músicos célebres se declaran hinchas apasionados del St.Pauli, entre otros podemos encontrar a Turbonegro, Asian Dub Foundation, KMFDM, Bad Religión o AC/DC.
Pero no es conocido sólo en Alemania, tiene una declarada hermandad con el Celtic de Glasgow, tanto es así,
que en las gradas del Celtic Park, es frecuente ver bufandas y banderas del St.Pauli (siempre con la calavera),
e incluso he sabido de dos peñas oficiales “Peña el grano” y “Fora de joc” existentes en Valladolid y Mallorca.

El St.Pauli, también es pionero en Alemania, por realizar campañas de ayuda contra la pobreza; en 2005 el proyecto “viva con agua de Sant Pauli” reunió dinero para instalar dispensadores de agua en las escuelas de Cuba.
El proyecto sigue activo, y ha colaborado en la construcción de pozos y sistemas de agua potable en países como Etiopia, Benin, Nicaragua, y Madagascar entre otros.

A los que visiten el Millerntor, tengo que advertirles que a la salida de los jugadores al césped, el equipo es recibido de forma atronadora por los hinchas con un grito común que hace temblar los cimientos del estadio, siguen la megafonía, y lo que suena es “Hells Bells”, entonado por Brian Johnson y acompañado por la guitarra de Angus Young (AC/DC).

F.C. Sant Pauli, “Los piratas del Elba”.

http://www.vivaconagua.org
http://www.fcstpauli.com

Sirva como ejemplo:

H´Angus. El Mono Alcalde

Publicado: 16 diciembre, 2010 en Curiosidades
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En Hartlepool, al norte de Inglaterra, los ciudadanos conviven desde hace 2 siglos, con un drama antropológico que sólo lograron resolver gracias al fútbol.

Hace 200 años, en tiempos de las Guerras Napoleónicas entre Franceses e Ingleses, apareció en una de las playas del lugar, un mono ataviado con el uniforme militar Francés.
Los pescadores que lo divisaron, llamaron al Alcalde y al Jefe de Policía, que reunidos en asamblea de 2, llegaron a una conclusión: si aquel mono había llegado hasta las costas de Hartlepool, solo podía ser en misión de espionaje para la Francesada; o sea, que el animal en cuestión había sido amaestrado por los Gabachos para recabar información,
“no puede ser otra Sr. Alcalde, no puede ser otra Sr. Jefe de Policía”.
El mono fue juzgado en consejo y ahorcado sin compasión, y aunque le dieron la oportunidad de defenderse en el juicio, éste (el mono), no articuló palabra alguna; Prueba definitiva.

La historia sirvió para 2 cosas, para que el pueblo de Hartlepool, haya sido el cachondeo del Norte de Inglaterra, desarrollando un gran sentimiento de culpabilidad hacia los simios, y para que a los habitantes del lugar, por tal hazaña, se les conozca como los Monkey Hangers, (Verdugos de monos).

Pero apareció el fútbol, y en cuestión el Hartlepool United F.C. que aprovechando la aparición de las mascotas en el fútbol, decidió vestir a un mono con la camiseta del equipo en homenaje al simio tristemente ajusticiado en 1805.

Al mono-mascota le llamaron H´Angus, y aunque es de suponer que algunos hinchas querían vestir de mono al peor jugador del equipo,
al final fue un tal Stuart Drummond, el que dio vida a la mascota. H´Angus en los descansos hacía las delicias del respetable, pidiendo el balón centrado a los recoge-pelotas, y rematando a portería.
“Gol del Mono decían”, pero el golazo estaba por llegar……

En las elecciones a la Alcaldía de 2002, Stuart Drummond, se presentó a los comicios con un sólo lema: “Plátanos gratis para los escolares”.
Drummond, arrasó en las votaciones, siendo el Primer Alcalde electo de Hartlepool. Según publicó el Canadá National Post “Mono gana alcaldía, recupera su forma humana”, y fue lo primero que dijo el apuesto Alcalde:
“Las elecciones las he ganado yo, no el Mono”, lo que le ha valido entre otras cosas para cobrar un sueldo de unos 70.000 € anuales.

Drummond, sigue siendo Alcalde de la ciudad, y el Hartlepool United, media la tabla en la Football League One. (3ª).

En los descansos de los partidos jugados en el Victoria Park, mientras el público oye el himno del equipo,
H´Angus y Drummond, uno en el césped y el otro desde el palco, siempre que se miran se guiñan un ojo.

PD: Gracias a eftm.