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Marcel Domingo

Publicado: 14 diciembre, 2011 en Leyendas del Fútbol
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Dedicado a mis amigos José Luis y Juan Antonio Tafur.

Marcel Domingo Algarra nació el 15 de Enero de 1924 en
Salin de Giraud, Arlés (Francia), pero antes de nacer ya tenía marcado su futuro: sería un trotamundos del fútbol.
Lo de viajar lo heredó de sus abuelos, emigrantes españoles que en tierras francesas lograron el bienestar que tanto escaseaba entonces. Pudo nuestro protagonista haber nacido en Orán (Argelia) como lo hicieron sus hermanos, pero quiso el destino situarlo en Europa.
Lo de su afición por el balompié directamente la traía impresa
en su partida de nacimiento: Domingo, día de fútbol.
Empezó su carrera en categorías inferiores defendiendo la portería del Arlés Avignon y a los 21 años fichó por el Niza.
Un año duró Marcel en el equipo de la costa porque en su trayectoria se cruzó un grande.

Helenio Herrera era entrenador del Stade Francais y estaba muy atento a las evoluciones de un joven portero que las atajaba con las manos desnudas, pero en plena guerra no eran fáciles los fichajes y mucho menos los desplazamientos. Aprovechó el mago que el Niza jugaba en Lyon para montarse en un tren de prisioneros, camuflado entre los enfermos logró llegar a la estación Lyonesa. Tuvo suerte Helenio porque el Niza no había encontrado hotel y los jugadores estaban durmiendo en un coche-cama situado en la misma estación.
Allí, en un vagón de tren, Helenio Herrera hizo su primer gran fichaje, Marcel Domingo.

Tres años estuvieron juntos portero y entrenador en el equipo parisino, hasta que en 1948 jugaron un amistoso en el Metropolitano. Los dirigentes del Atlético de Madrid quedaron tan impresionados con el juego del equipo francés, que no lo dudaron y ficharon a sus dos mejores jugadores: Marcel Domingo y Ben-Barek, a los que un año más tarde se uniría el propio Helenio Herrera.
Aunque Marcel no tuvo fácil su llegada a Madrid, tras un largo viaje en un Citröen 2CV desde Paris, al llegar a la frontera española le negaron el paso por su procedencia francesa. Menos mal para Marcel que entre los dirigentes del Atlético había un General español que a su vez era Ministro. Si no es por aquello se nos hubiera privado de una de las carreras más fructíferas que han pasado por nuestro fútbol.

En las tres temporadas que coincidieron en el equipo madrileño, junto a otros que ya estaban allí como Aparicio, Vidal, Escudero y Juncosa (aquel que metía como nadie el gol del cojo) consiguieron dos títulos de Liga para los colchoneros. A título individual, Domingo se hizo con el trofeo Zamora de 1949.

El Verano de 1951 Marcel Domingo tuvo que abandonar el club por aquella norma que indicaba que ningún equipo podía tener a más de tres jugadores extranjeros en nómina.
Marcel recordaba aquel día como “el día más triste de mi carrera deportiva”.
Retornó a sus orígenes y con el Niza ganó la Liga y la Copa de 1952.
Otra vez regresó Marcel a España para defender durante cuatro años la portería del Español (otra vez trofeo Zamora en 1953), para volver una vez más a Francia, donde se retiró en 1958 tras dos años en el Olympique de Marsella.

Se retiró con 2 Ligas y 2 trofeos Zamora en España y 1 Liga y 1 Copa en Francia, pero nos regaló algo que más tarde hiciera famosos a muchos porteros: Marcel Domingo fue el primer cancerbero en utilizar camisetas de colores, su preferida la amarilla, con ella decía que despistaba a los delanteros y la verdad es que no le fue nada mal al guardameta francés.

Ya dijimos al principio que Marcel sería un trotamundos y que llevaba marcado “el gusanillo” del fútbol en sus venas, así que no se retiró del todo: cambió la portería por otra más pequeña y más difícil de defender, el banquillo.

Empezó su andadura en los banquillos en 1958 haciéndose cargo del Español, luego vendrían Las Palmas,
Lleida y Pontevedra, al que logró ascender a primera división.
En 1966 fichó por el Córdoba. Dos temporadas estuvo Domingo en el cuadro andaluz al que logró mantener
en ambas ocasiones en la máxima categoría, lo consiguió con bastantes problemas.
Varios meses llevaban los jugadores cordobesistas sin cobrar el día que Marcel Domingo se topó con otro ilustre cordobés.

Manuel Benítez “El Cordobés” jamás pudo conseguir el sueño de ser futbolista y le propuso al técnico Galo que le fichara para el equipo blanquiverde. En una ligera reunión se acordaron los términos y el torero pasaría a formar parte de la plantilla para jugar entre 2 o 3 partidos amistosos, a cambio donaría al Córdoba 1 millón de las antiguas pesetas con las que el club podría sufragar su deuda con la plantilla. El acuerdo fue casi total, pero la tercera parte se negó.
La tercera parte como podéis imaginar era el presidente de la entidad, que ante el miedo o el celo de que el afamado torero le quitase el protagonismo, se negó en rotundo a tal convenio.
Así pues, nunca hubo tal torero-futbolista y nunca saldó el club su deuda, pero sé de buena fuente que el contrato existió y está guardado a buen recaudo.
La historia terminó con la salida de varios jugadores y el propio técnico en el verano de 1968, y el posterior descenso del Córdoba a segunda división un año más tarde.

Marcel Domingo entrenó durante una temporada al Granada C.F. y su buena temporada en “el graná” provocó el regreso del técnico al club del Manzanares y lo primero que hizo el avispado francés fue acabar con la hegemonía del Real Madrid en la Liga Española.
Campeón de Liga en la temporada 68/69 con un equipo en el que destacaban entre otros Adelardo, Calleja, Ufarte, Gárate, Irureta, Iribar o Luis Aragonés. Los que lo vieron cuentan que jugaba de maravilla aquel equipo, normal teniendo en cuenta quién fue el primer maestro del inventor del contragolpe… le entrenó Helenio Herrera.

¿Acaso lo dudábais?
Aquel año Luis Aragonés aprendió a jugar a la contra, y su propulsor claro está, Marcel Domingo.

Tres años dirigió al Atlético de Madrid, y otros tres al Málaga, luego vendrían Elche, Burgos, Valencia, otra vez At. Madrid, Niza, Betis, Mallorca, Nimes y al fin retirarse en 1986 en su Arlés Avignon donde todo empezó en 1944.
En 1989, tres años después de retirarse fichó por el Hércules pero apenas estuvo varios partidos y guardó la libreta.

Tras tantos años en los banquillos, es normal que se dieran situaciones de todas las maneras posibles, unas mejores y otras peores como es habitual.

En la época que dirigió al club malacitano, tuvo el mister que lidiar con una de las peores.
Sebastián Viberti era un ídolo en Málaga, pero en el ocaso de su carrera era más su influencia en el vestuario que su aporte sobre el terreno de juego. Marcel Domingo buscó una salida del club con destino al Sevilla, pero el presidente le negó el traspaso y tras soportarse mutuamente jugador y técnico durante los dos primeros años, se buscó en 1974 una salida para el astro argentino. Rafael Serrano, no perdonó al entrenador que hubiera forzado la salida de su estrella, y unos días antes de la navidad del mismo año, despidió al técnico.
Se da la curiosa circunstancia de que Presidente y Entrenador eran cuñados.

Durante su etapa en Nimes, tampoco lo tuvo fácil ya que si algo caracterizó a Marcel Domingo durante toda su carrera, era su carácter en su trabajo: nunca permitió a un dirigente que se entrometiese en su labor; y eso fue lo que le ocurrió allí. Jean Busquet (una especie de Jesús Gil francés) bajó un día al vestuario para reprocharle a Domingo su esquema y los jugadores que utilizaba, y Marcel Domingo con la plantilla como testigos, echó al dirigente del casetón y le cerró la puerta en la cara. No pudo soportar Busquet tal ofensa, así que el Presidente del Nimes, Alcalde de la misma ciudad, y fundador-propietario de Cacharel, destituyó a Marcel de sus funciones.

Una vez le preguntaron a Marcel Domingo que entre todos los dirigentes que había tenido en su trayectoria,
¿a quién destacaba como el mejor?, Sin dudarlo respondió: “el mejor fue Laredo, porque no tenía ni idea de fútbol”.

Antonio Martínez Laredo era presidente del Real Burgos C.F, aunque vivía en Madrid atendiendo sus negocios.
Socio del Real Madrid, Laredo utilizaba su cargo para relacionarse y algún día optar a la presidencia del club blanco.
De vez en cuando visitaba Laredo las instalaciones del Burgos, y como lo más preocupante para el presidente era lo económico, a cada visita solía recortar la nómina de empleados con algún despido.
Marcel Domingo además de entrenador, hacía las funciones de gerente deportivo y a cada despido “imprudente” de Laredo, contestaba el francés destacando la importancia de aquel empleado.
El Burgos de la temporada 76/77 se convirtió en lo que se llama un “mata-gigantes”, tierra fría la burgalesa, a lo que se unía el “regular” estado de su terreno de juego. Ninguno de los equipos importantes venció en el Plantío aquella temporada. Tras el partido contra el Madrid, el club merengue reprochó que el campo estuviera embarrado por la excesiva labor de regadío del encargado del césped, Laredo al oír las críticas despidió al empleado; y al rescate tuvo que acudir una vez más Marcel Domingo “Pero presidente, ¡que hemos ganado!, ¿cómo va usted a despedirlo?”
Y el empleado fue readmitido de nuevo. Cuántos jornales salvó el bueno de Marcel…

Fue precisamente esa temporada 76/77 en la que se llegó al final de la misma con Barcelona y At. Madrid luchando
por el título, a falta de varias jornadas, al Barcelona le tocó visitar el plantío.
Ganaba 1-0 el Burgos, cuando Johan Cruyff simuló un penalti con el que engañó al árbitro Fernández Quirós.
Cruyff tuvo la opción de darle el triunfo al Barça, pero su lanzamiento acabó en el poste, aquello unido a la victoria
del atlético frente al Betis, prácticamente descartaba a los blaugranas del título y daba la permanencia al Burgos.
El público celebró la victoria con una invasión de campo, y allí estaba Laredo bandera en mano como un aficionado más; en un momento de éxtasis le dijo el presidente al entrenador “qué cabrón el árbitro, ¿qué hago Marcel, qué hago?” “Dele usted con un palo, señor Laredo” dicho y hecho. Laredo que cubría su calva con un gorro de astracán, se abalanzó sobre el colegiado, pero fue tanto su ímpetu que por el camino perdió el sombrero dejando lucir su cara. Seis meses de sanción le cayeron al señor Laredo por agresión al trencilla.

Hay que destacar que aquel año, Marcel Domingo dio a conocer a un joven malagueño al que despidieron del
At. Madrid por una fractura en la pierna. Marcel le enseñó, y aquel joven se hizo grande, su nombre: Juan Gómez, “Juanito”.

Marcel Domingo se retiró del fútbol con 457 partidos dirigidos en primera división, lo que le convierte en el 8º entrenador con más partidos, y el 2º extranjero sólo superado por John Benjamín Toshack, si bien hay que recordar que también dirigió a varios equipos en segunda, y que esos partidos no computan para el ranking.

Marcel Domingo falleció el 10 de Diciembre de 2010 en Arlés, aunque su cuerpo descansa en Madrid.
La ciudad que tanto le dió, la ciudad que tanto le quitó.

Hace ahora un año que el técnico francés nos dejó, que nos dejó a todos sabiendo mucho más de fútbol….

Marcel Domingo. “40 años tras los montes”.

Agradecimientos especiales:
– A Marta Tafur, sin ella no hubiera sido posible esta historia.
– A Doña María Rosa Tafur, por su amabilidad al cedernos tantos detalles y por la especial atención prestada.

H´Angus. El Mono Alcalde

Publicado: 16 diciembre, 2010 en Curiosidades
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En Hartlepool, al norte de Inglaterra, los ciudadanos conviven desde hace 2 siglos, con un drama antropológico que sólo lograron resolver gracias al fútbol.

Hace 200 años, en tiempos de las Guerras Napoleónicas entre Franceses e Ingleses, apareció en una de las playas del lugar, un mono ataviado con el uniforme militar Francés.
Los pescadores que lo divisaron, llamaron al Alcalde y al Jefe de Policía, que reunidos en asamblea de 2, llegaron a una conclusión: si aquel mono había llegado hasta las costas de Hartlepool, solo podía ser en misión de espionaje para la Francesada; o sea, que el animal en cuestión había sido amaestrado por los Gabachos para recabar información,
“no puede ser otra Sr. Alcalde, no puede ser otra Sr. Jefe de Policía”.
El mono fue juzgado en consejo y ahorcado sin compasión, y aunque le dieron la oportunidad de defenderse en el juicio, éste (el mono), no articuló palabra alguna; Prueba definitiva.

La historia sirvió para 2 cosas, para que el pueblo de Hartlepool, haya sido el cachondeo del Norte de Inglaterra, desarrollando un gran sentimiento de culpabilidad hacia los simios, y para que a los habitantes del lugar, por tal hazaña, se les conozca como los Monkey Hangers, (Verdugos de monos).

Pero apareció el fútbol, y en cuestión el Hartlepool United F.C. que aprovechando la aparición de las mascotas en el fútbol, decidió vestir a un mono con la camiseta del equipo en homenaje al simio tristemente ajusticiado en 1805.

Al mono-mascota le llamaron H´Angus, y aunque es de suponer que algunos hinchas querían vestir de mono al peor jugador del equipo,
al final fue un tal Stuart Drummond, el que dio vida a la mascota. H´Angus en los descansos hacía las delicias del respetable, pidiendo el balón centrado a los recoge-pelotas, y rematando a portería.
“Gol del Mono decían”, pero el golazo estaba por llegar……

En las elecciones a la Alcaldía de 2002, Stuart Drummond, se presentó a los comicios con un sólo lema: “Plátanos gratis para los escolares”.
Drummond, arrasó en las votaciones, siendo el Primer Alcalde electo de Hartlepool. Según publicó el Canadá National Post “Mono gana alcaldía, recupera su forma humana”, y fue lo primero que dijo el apuesto Alcalde:
“Las elecciones las he ganado yo, no el Mono”, lo que le ha valido entre otras cosas para cobrar un sueldo de unos 70.000 € anuales.

Drummond, sigue siendo Alcalde de la ciudad, y el Hartlepool United, media la tabla en la Football League One. (3ª).

En los descansos de los partidos jugados en el Victoria Park, mientras el público oye el himno del equipo,
H´Angus y Drummond, uno en el césped y el otro desde el palco, siempre que se miran se guiñan un ojo.

PD: Gracias a eftm.