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Hasta otra Sócrates

Publicado: 4 diciembre, 2011 en Actualidad
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Triste noticia la que hemos recibido el día de hoy, Sócrates ha fallecido a los 57 años, el Doctor nos ha dejado.
El futbolista no ha podido superar sus graves problemas de salud, y el enésimo contratiempo, esta vez ha sido una infección intestinal, ha empeorado su más que frágil estado y el jugador ha dicho basta.
La noticia, por más esperada que fuese dada su delicada salud en los últimos meses, ha sobrecogido al mundo del fútbol y a los aficionados al Corinthians en particular.

Se da la circunstancia de que precisamente esta noche, el Timáo, el equipo de sus amores puede convertirse en campeón del Brasileirao, un empate ante Palmeiras es suficiente para hacerse con el título frente al otro aspirante,
Vasco da Gama.

Sócrates el doctor (licenciado en medicina), era un futbolista atípico en casi todos los sentidos.
Fumador y bebedor desde que se le recuerde, no quiso jugar al fútbol de forma profesional hasta acabar con sus estudios; lejos de ser políticamente correcto, se implicaba en los problemas de la sociedad, pero en el terreno de juego era todo elegancia; con sus 1,91m de altura lo más sorprendente no era ver su capacidad para ver el juego de espaldas, o su facilidad para controlar el balón, lo más sorprendente es que hiciera todo eso calzando un 37 como número de pie.

Sócrates, el más mediático de una generación, el jugador que con su revolución corinthiana provocase el fin de la dictadura militar en Brasil, el experto que tiraba los penaltis de tacón, uno de los integrantes de la mejor selección de fútbol “no campeona” de la historia, aquella que enamoró a todos los aficionados en los Mundiales de 1982 y 1986,
nos ha dicho adiós, pero nos regaló tanto que no le diremos adiós, si no un hasta siempre y gracias por todo craque.

Para sempre Sócrates, Para outro Doutor.
A mí me enganchaste.

El regreso del Cosmos

Publicado: 10 octubre, 2011 en Actualidad
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Los rumores que venían apuntando desde hace algunos meses con un hipotético regreso a la competición del
New York Cosmos, se han visto corroborados de manera oficial por fuentes internas del propio club.
Ya sólo falta que la franquicia neoyorquina obtenga una plaza para poder participar en la MLS, lo cual a priori no parece que sea muy dificil de lograr.

El equipo se fundó en 1971 y desapareció como tal en 1985, es decir lo que duró la antigua liga NASL, que cesó su actividad por la falta de interés general y por el escaso beneficio económico.
El New York Cosmopolitas Fc (Cosmos Fc), desde antes de su funadción tenía clara una cosa, disponer de los mejores jugadores del mundo, y en esa época el mejor era Pelé.
Así que no dudaron en incluir en su escudo los colores verde y amarillo, y en que su primera equipación fuera una réplica de la indumentaria brasileña.

Se puede decir que el Cosmos fue un adelantado a los nuevos ricos actuales (que nos presentaban nuestros amigos de Number 1 sport), ya que a base de talonario, se conviertieron en el único equipo capaz de sacar a Pelé de Brasil.
Lograron reunir junto a O´Rey a varias figuras mundiales como Franz Beckenbauer, Gioirgio Chinaglia, Johan Neeskens, Carlos Alberto Torres, o François Van der Elst entre otros.

Con el fin de la antigua NALS y el parón del “soccer” en Estados Unidos, el Cosmos se mantuvo apenas 2 años disputando amistosos y partidos de exhibición (a los que se unió Johan Cruyff) y finalmente el club desapareció.
El regreso del fútbol gracias al escaparate del Mundial´94, no hizo cambiar de opinión a los propietarios de los derechos de el nombre “New York Cosmos”, y decidieron no formar un nuevo club ni inscribirlo en la actual MLS.

La adquisición de la marca por parte de Paul Kemsley, ex vicepresidente del Tottenham, ha dado un vuelco y ya se ha estructurado el nuevo club, en el que Pelé es el actual Presidente de honor y Eric Cantoná el director deportivo.

La mezcla ya por sí sola apasiona y si se mantiene la antigua política del club puede que veamos alguna sorpresa.
Estaremos atentos.

-Dedicado a mi amigo José Angel Montes “El Mofly”-

Hay momentos en la vida en los que se tienen varias opciones, elegir una u otra decantará tu futuro, no hay vuelta atrás.
Bob Marley eligió ser cantante para alegría de muchos y no ser futbolista, para nunca lo sabremos tristeza de unos cuantos.
Eligió el reggae, pero Bob nació con un balón y ése balón le acompañó toda su vida; Y a día de hoy aún le acompaña…..

Robert Nesta Marley nació en Nine Miles (Saint Ann) Jamaica,
el 6 de Febrero de 1945, hijo de Cedella Booker, una afro-jamaicana y de Norval Marley un jamaicano blanco hijo de inmigrantes Ingleses.
Abandonado por su padre al poco de nacer, Cedella y Bob crecieron en un barrio pobre de precarias condiciones,
(como después diría Maradona refiriéndose al barrio de La Boca)
“Un barrio privado: privado de luz, privado de agua….”

Reclamado años después por su padre, fue abandonado de nuevo, esta vez en Kingston con una tía suya que le cuidó hasta que su madre pudo ir a buscarlo y hacerse cargo de él, para quedarse definitivamente en la capital.

A Bob Marley, desde pequeño todos le miraban de una forma extraña por dos motivos:
– El primero fue el racismo que sufrió, no por ser negro, sino por ser blanco, blanco según estos ignorantes,
mulato para el resto del mundo, y de color para mí, de color humano.
– El segundo era un extraño poder que hacía que la gente acudiera a su casa en busca de respuestas a sus inquietudes, y es que el pequeño Bob tenía el don de la Quiromancia.
Mientras tanto, cada vez que le dejaban libre, se entretenía con su única afición, jugar al fútbol con su amigo,
Alan “Skill” Cole.

La mañana que Bob Marley cumplió 13 años, mientras recibía balón bajo el brazo las primeras felicitaciones del día, en la otra punta del mundo, en Munich un desgraciado accidente quebró las ilusiones de la mejor generación de futbolistas que haya dado el fútbol británico, Los Busby Babes.
El pequeño era ajeno a esto, pero para entonces ya lo tenía decidido, no quería estudiar, por supuesto no quería leer las manos de desconocidos, quería jugar al fútbol y ser profesional.
Mantuvo esta idea hasta que fundó el grupo “The Wailers”, sacó su primer disco, dejó el empleo en la fábrica Chrysler de Estados Unidos, se volvió a Jamaica y se casó con Rita, aquí tuvo que elegir y la balanza se declinó por el Reggae.
Para entonces, el que sí había logrado el sueño era Alan Cole, que se había convertido en una estrella del fútbol jamaicano (record vigente de jugador más joven en debutar con la selección), Bob cada vez que podía llamaba a su viejo amigo para organizar un partidillo en cualquier lugar.
Jugaban en todos los campos posibles, sobretodo en el parque contra los policías de la comisaría del barrio y en el campo del Boys Town Fc, un pequeño club del que tanto Bob como Skill Cole eran fanáticos.


En lo personal, Bob Marley se casó una vez, pero tuvo varias mujeres y un total de 16 hijos, era un personaje díscolo capaz de recibir la medalla de la Paz de Naciones Unidas, como de protagonizar altercados con tiroteos incluidos, unos como víctima previo a un concierto en el que reivindicaba los derechos igualitarios, y otros supuestamente como implicado, nunca se supo bien pero quedó reflejado en una canción “I shot the Sheriff”.
Donde quiera que actuaran Bob Marley & The Wailers, era seguro que se jugaría un partido de fútbol previo al concierto. Lo hicieron en Paris ante un combinado de periodistas y exjugadores y lo hicieron en Brasil, donde Alan Cole que para esa época ya era el manager del grupo, jugaba el campeonato brasileño con el Club Nautico Capibaribe.

En casa del cantante Chico Buarque, jugaron también otros músicos como Toquinho o Junior Marvin,
también jugó Paulo César Cajú, campeón del mundo con Brasil en 1970.
El equipo de Bob venció 3-0 y tanto el músico como el campeón del mundo marcaron.
Al acabar el partido Bob le dijo a Paulo César: “Soy fan de tu fútbol” y le recordó la que probablemente haya sido
la mejor selección de la Historia del fútbol “Pelé, Rivelino, Gerson, Tostao, Jairzinho…Brasil es mi equipo
A Jamaica le gusta el fútbol gracias a Brasil”. Paulo César le respondió “a mí me gusta tu música”.
Abrió una bolsa y le regaló una camiseta blanca con un 10 en la espalda. La camiseta de Santos, la camiseta de Pelé.

La carrera musical de Bob Marley fue corta pero amplia, (sé que tú amigo Mofly la conoces bien), pero no toca aquí analizarla. Entre premios, reconocimientos, discos de Oro, giras musicales y partidos de fútbol, la carrera musical
la detuvo un partido de fútbol.

En la gira de 1977, el grupo tocaba en Londres en Abril y como era normal se organizó un partido entre músicos y periodistas. Bob Marley era zurdo y jugaba de interior (como George Best) y en una jugada, un pisotón de un rival
le provocó una herida en el dedo gordo del pie, no se lo curó.
La herida sin curar unida al continuo roce del calzado derivó en un melanoma acral lentiginoso, los médicos le recomendaron una pequeña amputación, apenas una raspadura, pero el código rastafari se lo impedía.

El 20 de Septiembre de 1980, mientras tocaba la pelota con su inseparable amigo Alan Cole en Central Park,
Bob cae desmayado, el cáncer ya ha alcanzado los pulmones y el cerebro.
Acude entonces a la medicina moderna, pero ya es tarde y le vaticinan un mes de vida.
Bob Marley falleció el 11 de Mayo de 1981 en Miami y fue enterrado en Nine Miles.
En su tumba, sobre su cuerpo eligió llevarse para la eternidad su guitarra, una biblia rastafari, unos brotes de marihuana…….. Y un balón de fútbol.

En Kingston, en la Avenida Dr. Arthur Wint, la que lleva hasta el estadio nacional de Jamaica, podéis ver
a 300 metros de la entrada del mismo, que una estatua ve desde lejos todos los partidos de fútbol.

Bob Marley, el Rey del reggae se quedó a muy poco de ser futbolista.

PD: Mi amigo Mofly vive casi como Bob Marley, le gusta jugar al fútbol, casi fue músico y también le gusta… el Reggae.
José Angel Montes, socio y fundador de Estudios Pocos.

Paulo Henrique “Ganso”

Publicado: 22 junio, 2011 en Agenda Kynette
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Ganso

Nacido el 12 de Octubre de 1989 en Ananindeua, Pará (Brazil). 1.82m. 75 Kg.

Paulo Henrique Chagas de Lima “Ganso”, es a día de hoy una de las mayores perlas del fútbol brasileño, empezó su carrera en un club local, el Tuna Luso, y en 2005 lo fichó el Paysandú, pero el descenso del club a la serie B, hizo que se marchara ese mismo año a Santos FC.

Siguió en las categorías inferiores de Santos, hasta que en 2008 debutó con el primer equipo, desde entonces ha cogido todo el peso del juego de el “peixe” llevando en su espalda el mítico 10.

El año pasado Santos ganó el Paulista y la Copa de Brasil.
Plagado de un equipo de estrellas (Neymar, Robinho, Elano, Arouca, André, Alex Sandro, Rafa Cabral) todos bailaron al ritmo que marcó Ganso, y por encima de todos ellos fue nombrado mejor jugador.

Indiscutible en la sub-20, fue llamado por Dunga como preseleccionado para el Mundial, aunque a última hora le dejó fuera de la convocatoria.
En Agosto de 2010 una lesión en la rodilla le ha tenido fuera toda la temporada, ha reaparecido en el Paulista pero se ha vuelto a lesionar, lo que le ha impedido disputar con asiduidad la Libertadores y perderse el comienzo de Liga.

Estamos ante un jugador de unas condiciones impresionantes para el fútbol.
Dotado de una técnica exquisita, es capaz de leer las condiciones de un encuentro y dar el ritmo que el momento precise, con una solvencia y claridad para el liderazgo muy llamativas a su edad.
Bueno en el uno contra uno, excelente en el pase y control y con un gran disparo, no tanto por su potencia como por su siempre buena colocación.

En resumidas cuentas, estamos ante un digno heredero del 10 de Santos y la Canarinha con todo lo que ello supone, y el relevo natural de Kaká.

En el partido de ida de la final de la Libertadores no llegó a tiempo en su recuperación, pero si esta noche juega (aún no está confirmado), no tengo ninguna duda de que Santos será Campeón.

El Maracanazo. La condena de Barbosa

Publicado: 28 febrero, 2011 en Curiosidades
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En 2014 se jugará el Mundial de fútbol en Brasil, y un doble sentimiento sacude a la población brasileira: alegría o miedo….

Con más o menos lujo de detalles, por todos es conocida la historia del maracanazo, de aquella final (que nunca lo fue) jugada en Maracaná (que nunca se ha llamado así) del Mundial de fútbol de 1950.
Hasta la fecha, ha sido el único campeonato que se ha disputado sin un sistema de enfrentamiento directo, y por tanto sin una final. El método elegido fue el de liguilla y así premiar finalmente al conjunto más regular.

En la 2ª liguilla, la definitiva, formada por Brasil, Uruguay, España y Suecia, se llegó a la última jornada con un guión que hubiera escrito el mismísimo Alfred Hithcook.

De un lado, se presentaba Brasil, la anfitriona, la gran favorita, y llegaba tras imponerse a Suecia 7-1 y a España 6-1;
al otro Uruguay, que llegaba con dudas tras empatar con España 2-2 a falta de 15 minutos, y remontar a Suecia 3-2
en los últimos 13 minutos.

A Brasil, le bastaba el empate para ser campeona, y todo apuntaba a ello, ya que en el minuto 68 vencía 1-0.
Mientras los organizadores y todo el pueblo brasileño se preparaban para la fiesta, a Uruguay le dio por sacar el orgullo charrúa, ese orgullo que ha hecho que un país de apenas 3 millones de habitantes, haya ganado 2 Mundiales, y exportado al mundo algunos de los mejores jugadores de la historia (Héctor Castro, Gigghia, Schiaffino, Luis Cubilla, Enzo Francescoli, Paolo Montero, Álvaro Recoba, Diego Forlán…).

Gigghia, cogió un balón en la banda derecha y se adentró todo lo que pudo en el área rival, una vez que llegó a la línea de fondo, centró y en el punto de penalti, Schiaffino con un gran disparo, logró el empate.

La canarinha que hasta ese momento parecía estar jugando un partido de cadetes contra infantiles, sintió una especie de pánico que se rubricó en el minuto 81, cuando otra vez Gigghia, cogía otro balón en su banda derecha y corría otra vez hacia la línea de fondo, allí esperaba atento Schiaffino, pero esta vez no pudo centrar porque Juvenal le salió al cruce, y Barbosa que también esperaba el centro al corazón del área, descuidó su palo.
Gigghia lo vio claro y atajó por el camino corto, 1-2.


El Estadio Municipal do Rio de Janeiro enmudeció.

Ary Barroso, que era el locutor encargado de narrar el partido para la radio brasileña, de inmediato dijo:
“yo ya sabía, yo ya sabía……. yo ya sabía”, soltó el micrófono, salió de Maracaná y abandono la profesión.

Los 9 minutos restantes, fueron de asedio contra la portería uruguaya, pero de nada sirvió; los 250.000 espectadores que abarrotaban las gradas, y que 20 minutos antes celebraban el título, se quedaron atónitos, inmersos en la mayor decepción que se ha vivido en un estadio de fútbol.

El periodista Mario Filho (que actualmente da nombre al estadio de Maracaná) dijo:
“Cuando yo iba saliendo vi un muchacho rodar y caer de cara al suelo, como muerto. Nadie lo socorrió.
Había gente paralizada, el estadio se vació y aquellos rostros permanecían inmóviles, como si el tiempo
se hubiese detenido, como si el mundo se hubiera acabado.
No se oía una bocina de los autos que regresaban.
La ciudad cerró las ventanas, se sumergió en el luto.
Era como si cada brasileño hubiera perdido al ser más querido.
Peor que eso, como si cada brasileño hubiera perdido el honor y la dignidad.
Por eso, muchos juraron aquel 16 de julio no volver nunca a una cancha de fútbol”
.

Así Uruguay, que en los 3 partidos que había jugado, a falta de 15 minutos en cada uno de ellos, no ganaba ninguno, se alzó con el título de Campeón del Mundo.
Jules Rimet, encargado de dar el trofeo, y que tenía preparado un discurso en portugués, reconoció que tuvo que darle la copa a Uruguay casi a escondidas, por miedo, pena y vergüenza.

Alcides Gigghia, dijo años más tarde: “sólo 3 personas han callado Maracaná: Frank Sinatra, el Papa y Yo”.

En Brasil, país supersticio donde los haya, se dice que una maldición cayó aquel día; lo cierto es que Uruguay nunca ha vuelto a ganar en el Estadio Jornalista Mario Filho, y Brasil, que hasta ése día vestía de blanco, nunca más se ha vuelto a poner esa camiseta. Así nació la verde-amarela.

Pero entre el medio millón de ojos que vieron en directo el gol de Gigghia, 2 ojos lo vieron más cercano que ningún otro, y posiblemente esos 2 ojos, también lloraron más que ningún otro.
Eran los ojos de Moacir Barbosa, el portero “culpable” del desastre de Brasil.


Barbosa, el gran portero de Vasco de Gama, que había ganado para los cruzmaltinhos, 5 ligas y una Copa Libertadores, fue nombrado mejor portero del Mundial, pero ese premio de nada le sirvió.
Barbosa, siguió jugando 3 años para la selección, y algunos más con el Vasco, pero en Brasil, en la calle, casi nadie le perdonó, incluída su propia novia que le abandonó poco despues del maracanazo.
Tal era el sentimiento del pueblo contra Barbosa, que bastaba el simple hecho de que entrara en una panadería,
para que el resto de clientes salieran del lugar por temor a su mala suerte. “Mufa” le llamaban.
“Si no hubiera aprendido a contenerme cada vez que la gente me reprochaba lo del gol, habría terminado en la cárcel o en el cementerio hace mucho tiempo”.

Una vez retirado, y arruinado económicamente, Barbosa fue contratado como encargado de mantenimiento del cesped en el Maracaná, donde trabajó durante 20 años, sobreviviendo gracias a una pensión vitalicia que le mantuvo el Vasco de Gama, y a una especie de casa en ruinas que le ofrecieron junto al túnel de jardinería del estadio.
Noches y noches pasó repitiendo una y otra vez aquella jugada. A mediados de los años sesenta y tras una reforma, pidió quedarse con la vieja portería de palos cuadrados que tantos recuerdos le traían; al día siguiente hizo una barbacoa con los pocos amigos que tenía y la quemó en una especie de exorcismo.

En un partido de las eliminatorias para el Mundial de Italia´90, un balón llegó hasta el túnel donde siempre estaba Barbosa, éste lo devolvió al terreno de juego, pero Taffarel que era el portero de Brasil, se negó a cogerlo y le pidió
al árbitro que lo cambiase por otro alegando que el balón no estaba en condiciones para el juego.

Con motivo del Mundial de EEUU´94, Barbosa fue contratado como comentarista por un medio británico, le mandaron a cubrir la concentración Brasileña, y cuando llegó le dijeron: “que pase y que no vuelva más” una vez dentro, un delegado dijo: “echen a este hombre de aquí, trae mala suerte”; no pudo trabajar, le echaron de allí.

En sus últimos años, le preguntaron qué era lo que más le había dolido del Maracanazo, Barbosa respondio:
“Fue una tarde de los años 80 en un mercado. Me llamó la atención una señora que me señalaba
con el dedo, mientras le decía en voz alta a su chiquito: Mira hijo, nunca olvides esa cara………
ése es el hombre que hizo llorar a todo Brasil”
.

Más tarde, Barbosa con lágrimas en los ojos dijo: “En Brasil, la pena que la ley establece por matar a alguien es de 30 años, están por cumplirse 50 de aquella final y yo sigo encarcelado, la gente todavía dice que soy el culpable”, “En Brasil no existe la cadena perpetua para nadie, para nadie salvo para mí”.

Prueba de la superstición que hay en Brasil, se manifiesta en el hecho de que hasta la llegada de Dida a la selección, han tenido que pasar casi 45 años, para que un portero negro se haya vuelto a poner la camiseta canarinha, y unos 50, hasta que haya sido titular en un Mundial.

Barbosa, que tuvo que soportar en 1997 la muerte de su mujer (su única compañía), murió el 7 de Abril del 2000.
En un país donde los futbolistas son semi-dioses, Barbosa murió solo y a su entierro acudieron unas 30 personas; una bandera blanca con la franja negra del Vasco de Gama sobre su ataúd, era lo único que le identificaba como jugador.

Moacir Barbosa, “El hombre que murió 2 veces”.

La Revolución Corinthiana

Publicado: 9 enero, 2011 en Curiosidades
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En Brasil, como en casi todo el resto de Sudamérica, el país vivió durante algunas décadas bajo un estricto régimen militar.
La única diferencia con sus vecinos, fue que en Brasil, el fin de la dictadura se fraguó a través del fútbol.

Sócrates y el Corinthians se encargaron de ello.

En 1981 Brasil estaba sumergida en una profunda crisis, y el Régimen decidió que para entretener al pueblo la mejor fórmula era el fútbol,
así pues, el Campeonato Brasileirao de dicho año, contaría con la participación de 94 equipos; ningún equipo profesional se quedaría fuera de la fiesta, por tanto todo el pueblo Brasileño tendría sus ojos puestos en el deporte más popular.

Atilson Monteiro Alves, sociólogo y ex militante universitario, fue nombrado director deportivo del Corinthians y llegó a un acuerdo con Sócrates (capitán del club), a partir de ese momento todas las decisiones deportivas del club serían votadas por los jugadores: cualquier viaje, día de concentración o de descanso, horario de los entrenamientos, así como el reparto de premios por los títulos, se sometería a consenso entre la directiva y la plantilla.
Así nació la Democracia Corinthiana.

El equipo, bajo esta doctrina se hizo con el título del torneo Paulista de 1982.
Este sistema de democracia interna traspasó el vestuario, y poco a poco los aficionados que visitaban el Pacaembú (Municipal Paulo Machado de Carvalho) primero, y el resto de Sao Paulo después, viendo lo que unos jugadores habían logrado, se alzaron en protesta y el Régimen, no tuvo otra que ceder y convocar elecciones para el 15 de noviembre de 1982; el pueblo por fin elegiría al Gobernador de Sao Paulo.
Cuando nadie llevaba publicidad en las camisetas, los jugadores del “Timao”, lucieron en su espalda un lema: “Día 15 Vote”, y para mayor decepción del régimen, aquel equipo jugaba de maravilla. Jugó otra vez la final en 1983, y al saltar al campo lucieron una pancarta: “Ganar o perder, pero siempre con democracia”. El Corinthians ganó la final 1-0 con gol de Sócrates.

Aquello sólo era el principio, el resto de la nación se unió a reivindicar sus derechos y bajo el lema “Direitas ja” (Directas ya), exigían la libre elección de Presidente.
El proyecto Democracia Corinthiana, que ya lucía en todas las camisetas del Timao, tuvo un impropio final perdiendo en 1985 las elecciones internas del club por fraude electoral.
Pero en la calle ya no hubo marcha atrás, y tras una pequeña transición desde 1985, la democracia fue oficialmente restablecida en 1988.
En 1989, se celebraron las primeras elecciones directas a la Presidencia de Brasil desde 1964.

Garrincha

Publicado: 2 diciembre, 2010 en Leyendas del Fútbol
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GARRINCHA
Manuel Francisco dos Santos (Río de Janeiro; 28 de octubre de 1933).
Es una de las grandes leyendas del fútbol, comúnmente denominado
(LA ALEGRÍA DEL PUEBLO), nació sambo y con su pierna derecha 6 cm más larga que la izquierda, además tenia la columna vertebral torcida y sufrió una poliomielitis, pero cabe destacar que esas mismas piernas son las que le ayudaron a confundir a sus rivales; a todo esto hay que añadir que fumaba desde los 10 años.
Rechazado con burlas cuando pasó por Vasco da Gama, América, Fluminense y Sao Cristovao, debutó con el Botafogo donde estuvo entre 1956 y 1964 ganando 3 ligas; en 1964 fichó por Corinthias, hasta 1969 que se fue a Flamengo, ya en su declive se fue a Francia al Red Star Paris en 1971 y en 1972 se marchó a Olaria, un club local donde se retiró.

Con Brasil jugó 3 mundiales (1958, 1962 y 1966) ganando los 2 primeros y formando parte de una de las más grandes delanteras que se recuerdan Pele, Didi, Vava, Garrincha y Zagallo.
Los médicos y psicólogos brasileños desaconsejaron a los técnicos que llevaran a Garrincha al Mundial de Suecia 58 porque tenia la mentalidad de un niño y parecía retrasado.
Fue durante este mundial cuando estando en Suecia compró un enorme radio, cuando lo llevó al vestuario,
su masajista le dijo que porque había comprado esa radio que sólo hablaba en Sueco si él no sabia sueco,
se lo vendió al masajista por un precio 4 veces menor al que le había costado.
Su gran momento le llegó en Chile 62. Con Pelé lesionado, Brasil le ganó 3-1 a Inglaterra en cuartos con dos goles de él, en semifinales 4-2 a los locales con otros dos goles de él y según él mismo “tres porque también contaba el botellazo que le cayó en la cabeza desde las gradas y que lo envió al hospital”.
Brasil terminó ganado ese Mundial y él fue proclamado Mejor Jugador del Mundo.
En su vida privada Garrincha era amante de la noche, el tabaco y el alcohol. Se casó tres veces y tuvo en total 36 hijos, de los cuales sólo reconoció a 9.
Casi todo lo que ganó lo invirtió en la bolsa y le dio a sus amigos las acciones para que se las manejaran porque él no sabia, Todos las dejaron perder y sólo cuando estaba en la quiebra le avisaron. Murió víctima del alcohol en la miseria de un hospital psiquiátrico el 20 de Enero de 1983, a los 49 años.
Uno de los psiquiatras reveló que a Garrincha lo que mas le dolió en su vida, era pensar que efectivamente había nacido de una relación de su hermana con su propio padre.
Nadie como Garrincha ha representado el fútbol samba.