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Willian Ralph Dean nació el 22 de Enero de 1907 en Birkenhead, Inglaterra.
La precaria situación en su casa hizo que creciera rápido, demasiado rápido.
A los siete años de edad William se levantaba todos los días a las 4 de la madrugada para repartir leche, trabajo que compagina como todo niño
que era asistiendo a la escuela. “Mis únicos momentos de niñez, los tenía los viernes por la tarde, en el partido semanal que jugaba con los demás niños”.

A la edad de 11 años la situación se hizo aún más complicada para sus padres
y estos decidieron internarle en un colegio; fue el propio William quien eligió la
“Albert Memorial Industrial” porque había oído que tenía una escuela de fútbol.
Poco antes de internar en el colegio, su padre le llevó por primera y única vez a un partido de fútbol; en Goodison Park, el pequeño se enamoró del Everton.

A los 14 años dejó el colegio para ser aprendiz ferroviario, como su padre, como su abuelo, pero Willian escogió el turno de noche; en ese turno se trabajaba menos y además los trabajadores organizaban partidillos nocturnos.
Entre sus compañeros ferroviarios llamó la atención su pelo rizado y su piel morena, y pronto le apodaron “Dixie”,
en alusión a los esclavos negros de América del Sur. Apodo que nunca fue de su total agrado.

Con 16 años empezó a jugar para el Tranmere Rovers en tercera división, pero una extraña lesión hizo que apenas jugara 3 partidos en su primera temporada y con tan poco aprendizaje no anotó ningún gol.
La lesión por extraña que parezca fue una brutal patada que dejó a Dixie para toda la vida sin uno de sus testículos.
En su segundo año llevaba 27 goles en 27 partidos y esto hizo que media Inglaterra se interesara en su fichaje,
pero él como le había dicho aquel día a su padre: “algún día jugaré para este equipo” solo tenía ojos para el Everton.
Con la temporada aún sin acabar Dixie Dean cruzó el río Mersey con destino a Goodison Park donde marcaría 2 goles en sus 7 primeros partidos en primera división.
La siguiente temporada jugándola ya al completo con el Everton, Dixie Dean marcó 32 goles.

Ya era conocido en toda Inglaterra aquel jugador de piel oscura que las remataba todas de cabeza y que tenía en su pierna derecha un arma letal contra la portería contraria.
21 goles en 27 partidos llevaba en Junio de 1927 el día que salió a pasear con su motocicleta cuando la desgracia se abalanzó sobre él.
Del accidente se llevó una fractura de mandíbula, otra de cráneo y heredó una placa de metal en la frente.
Seis días en coma en los que los médicos temieron por su vida. “No creemos que vuelva a jugar”.

Dixie Dean sorprendentemente hizo la pretemporada con el Everton, aquellas madrugadas cargando bidones de leche
cuando aún era un niño habían fortalecido mucho su cuerpo, pero tras el accidente Dixie Dean ya no fue el mismo…. Fue mejor.

La temporada 27/28 acabaría marcando 60 goles en 39 partidos de liga (récord absoluto de la historia del fútbol),
para darle al Everton la tercera Liga en su haber. También ganaría la Charity Shield (antigua Community o Supercopa).
Entretanto ya le había llegado la llamada de la selección donde acumulaba 17 goles en 13 partidos.
En las tertulias futbolísticas se decía que con la placa que llevaba en la frente remataba con mucha más potencia de lo habitual….. cosas de las tertulias.

Las tres temporadas siguientes tuvo que aprender a convivir con las lesiones y a ir saliendo de las convocatorias Pross,
aún así marcó 26 goles en la primera, 23 más el año del descenso, 39 en segunda para devolver al Everton a su lugar
y con otros 45 goles conseguir una nueva Liga en 1932. Nuevamente se harían con la Charity Shield.

La final de Fa Cup de 1933 (Everton 3 – Manchester City 0) forma parte de la historia del fútbol, y es que en dicho partido se decidió por primera vez que los jugadores debían llevar un número visible a modo de identificación.
Así pues los Toffes jugarían con los dorsales del 1 al 11 y los Citizens del 12 al 22.

El 29 de Abril de 1933 a Dixie Dean le tocó en suerte el 9 y como era normal, metió uno de los goles en la final.
Desde ese día, hay una norma no escrita en el fútbol que indica que el delantero centro llevará el número nueve.

Dixie Dean continuó marcando goles con el Everton hasta 1938, finalmente se retiró en el Notts County en 1939.

Poco antes de abandonar el Everton cuando ya su carrera apuntaba hacia abajo, en pleno partido un aficionado se acercó a la banda y le gritó “ya no eres nadie, ahora te devolvemos a tu condición de mestizo”, Dixie en una maniobra “a lo Cantoná” se fue hacia el aficionado y del puñetazo que le dio le hizo subir dos filas en la grada; el policía que acudió a la trifulca no socorrió al que clamaba auxilio, se acercó al nueve y le dijo: “Bien hecho muchacho”.
Hay que destacar que en toda su carrera Dixie Dean nunca fue expulsado, ni siquiera amonestado.

Cuando se retiró, acumulaba 349 goles en 399 partidos con el Everton y 18 en 16 partidos con Inglaterra.
En total anotó 425 goles en 489 partidos.
– 37 hat-tricks conseguidos en primera división.
– 9 veces máximo goleador de la Liga Inglesa.
– 7 veces mejor jugador de Inglaterra.
– 2º máximo goleador de la historia de la Liga Inglesa.
– Trofeo especial “Sunday Pictorial Trophy” por anotar 60 goles en una temporada.
– Medalla honorífica “Lewi´s” por anotar 200 goles en 199 partidos.
– Es uno de los 22 futbolistas que incluyeron en el museo de la fama de Inglaterra, inaugurando la sección de fútbol.

La lejanía en el tiempo hace que no conozcamos mucho a este jugador, pero en su época era tan conocido que durante la Segunda Guerra Mundial, un soldado Italiano hecho prisionero, no tuvo mejor expresión hacia sus captores Ingleses que dedicarles un “fuck your Winston Churchill and fuck your Dixie Dean”.

Una vez retirado como profesional, Dixie Dean se alejó del mundo del fútbol, regentó un Pub en Chester y solo se le veía cuando acudía como un aficionado más a los partidos que el Everton jugaba como local.

Con la muerte de su esposa cayó en una terrible depresión, situación que se agravó aún más cuando sufrió la amputación de su pierna derecha a causa de una trombosis. Cerró el pub y apenas salía de su casa llegando incluso a tener que ser ayudado económicamente por el Everton debido a su situación.

El 1 de Marzo de 1980, se disputaba el derby de Merseyside y Dixie Dean acudió a su silla habitual para ver el partido. Con suerte si ganaban quizás impedirian otra Liga más para los Reds, pero ése Kenny Dalglish le recordaba tanto a él…
Llegó al estadio, tomó asiento, se quedó viendo el partido y nunca más se levantó; se quedó en su casa para siempre.

En Goodison Park, el estadio de fútbol más viejo del mundo, junto a una de las puertas de acceso hay una estatua que saluda a todo el que se acerca, la estatua está adornada por una reja perfectamente alineada por 60 círculos.
Al pie de la misma, grabado sobre la piedra hay un lema: “Dixie Dean: Footballer, Gentleman, Evertonian”.

Dixie Dean. El primer nueve de la historia.

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Albert Stubbins nació el 17 de Julio de 1919 en Wallsend, Inglaterra.
Debido a la crisis tras la Primera Guerra Mundial, su familia se trasladó a Estados Unidos, primero a Nueva York y luego a Detroit, para regresar 10 años después de nuevo a Inglaterra. Esta vez el culpable fue
“el crack del 29”, lo que le llevó directamente hasta Sunderland.

Empezó jugando en clubes locales de la ciudad y en las categorías inferiores del Sunderland, destacando tanto que a la edad de 19 años
lo fichó el Newcastle directamente para el primer equipo.
En su segunda temporada, cuando por fin se hizo con un puesto titular con Las Urracas, la 2ª Guerra Mundial frenó en seco la evolución del que se presumía estaba destinado a ser uno de los mejores delanteros de Inglaterra, y con el cese de la liga, sus números se quedaron en apenas 6 goles en 30 partidos.

Durante los 8 años en los que no hubo competición oficial, se disputaron los llamados “Juegos de la Guerra” y ahí sí cumplió, 188 goles en 231 partidos con el Newcastle hicieron que todos los grandes de Inglaterra se fijaran en él.
Sobre todo los 39 goles que anotó el último año del campeonato, ya casi profesional en la llamada “Liga de transición”.
Los que más fuerte apostaron, Liverpool y Everton mandaron sendos emisarios a las oficinas de St. Jame´s Park
(mal conocido como St. Jamesis Park) y el club sabedor de que no podría retener a su estrella abrió la negociación.
Albert Stubbins se encontraba en un cine cuando la proyección del filme se detuvo, en pantalla apareció un mensaje
y el lema era explícito “Albert, acude a las oficinas del club que Liverpool y Everton quieren ficharte”.

Quedaban unos meses para la reanudación de la liga, y Stubbins al llegar y ver a los dos emisarios no supo a quién atender -Cara Liverpool, Cruz Everton-. Lanzó una moneda al aire y el azar quiso que Albert hiciera las maletas con destino a la carretera de Anfield. El azar y que el emisario del Liverpool sabía bien que Stubbins quería ser periodista,
y le ofreció una columna en el periódico local.

En 1947, la primera liga tras la guerra, Albert Stubbins consiguió que Los Reds ganaran el campeonato tras 24 años sin hacerlo. Marcó 24 goles en su primera temporada en Anfield, la mayor cifra goleadora de la historia para un debutante en Liverpool, récord nunca superado, sólo igualado por Fernando Torres.
-Podéis leer en otros sitios que George Allan en 1896 anotó 25 goles como debutante en el Liverpool,
pero eso fue en tiempos del Everon…..-

Otros 24 goles en su segunda temporada incluyendo los que le hizo a Huddersfield Town previa amenaza.
El 6 de Marzo de 1948 había llegado a Anfield el día de partido una carta y el destinatario era Albert Stubbins.
Al abrirla ya en el vestuario, el mensaje era claro: “si hoy marcas, te partimos las piernas”, los compañeros extrañados por la carta le preguntaron, pero él no dijo nada, salió al campo y él solo le hizo los cuatro del 4-0 al Huddersfield.

A partir de 1949 las continuas lesiones hicieron que poco a poco fuera saliendo de las convocatorias, pero ayudó
en 1950 a que los Reds disputaran su primera final de FA Cup, aunque la perdieron 2-0 frente al Arsenal.
En 1953 abandonó el Liverpool con 83 goles en 180 partidos para finalmente retirarse en el Ashington en 1954.
Llama poderosamente la atención que en toda su carrera sólo fuera una vez convocado con Inglaterra y en amistoso.

Una vez retirado del fútbol como jugador, continuó haciéndolo de la otra forma que más le gustaba, como periodista.
En 1967, cuando menos lo esperaba recibió otro sobre con otro mensaje directo “Gracias por estos años de fútbol”.
La carta firmada por Paul McCartney (hincha confeso del Everton), le indicaba aunque él no lo sabía, que se había impuesto como opción de Lennon, en una votación ante el candidato que el propio Paul expuso, Dixie Dean.
Junto a la carta, como regalo el último disco de los Beatles.

Albert Stubbins falleció el 28 de Diciembre de 2002.
Para los aficionados al Liverpool, quedarán siempre en el recuerdo sus goles y sus récords.
Para el resto de la humanidad, John Lennon se encargó de inmortalizarnos al ídolo de su padre.

En la portada más admirada de la historia de la música, la portada del disco “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, detrás del gorro de George Harrison y sobre Marlene Dietrich, una cara sonríe sin saber que ha sido el elegido.

Albert Stubbins “el otro” quinto Beatle.

Hacer click en la foto para ampliar

PD: Cuando que habéis leído que George Allan no cuenta, no hay ninguna errata, suele pasar pero no es el caso.
El Liverpool Football Club hasta 1910 se llamaba Everon Athletic.

Dedicado a mi amigo Javier Martín Torrado–.
Geoge Best, nace el 22 de Mayo de 1946, en Belfast (Irlanda del Norte), y cómo si hubiera sido marcado por la varita del destino, su apellido le llevó a ser el mejor.

Empezó su carrera en el Cregagh Boys’ Club, un equipo local, pero Bob Bishop, un ojeador de Manchester, mandó un telegrama a Old Trafford: “Creo que he descubierto a un genio”, George, tenía 15 años.
Con 17, ya había debutado en su selección y en el Manchester United.
Su carrera fue meteórica, ya que en tan sólo 5 años desde su debut, consiguió 2 Ligas y la tan ansiada Copa de Europa en 1968 (primera para un equipo Inglés), lo que le valió para ganar el Balón De Oro.
Junto a otros mitos como Bobby Charlton, y Dennis Law, y a las órdenes de Matt Busby, logró recuperar al Man_U. que en 1958, había perdido a casi toda su plantilla en el accidente aéreo de Munich.

Con 22 años, ya lo había sido todo en el fútbol, y su popularidad crecía a golpes de portadas, convirtiéndose junto a Los Beatles, y los Rolling Stones, en impulsores de una revolución en la que los jóvenes tenían mucho que decir. Tremendamente admirado, sobretodo por las féminas, entró en una dinámica de alcohol y lujo, de la que nunca supo escapar.
“Cada vez que entro en un bar, hay 70 personas que quieren invitarme a beber, y yo no sé decir que no”.

George “The Best”, siguió haciendo las delicias de los aficionados de Old Trafford hasta 1974, para entonces, pese a contar con 27 años, sus continuos escarceos con la noche, le impidieron rendir al nivel que había mostrado.
Preguntado por esto, dijo:
“En 1969 dejé las mujeres y el alcohol, fueron los peores veinte minutos de mi vida”.
Siguió jugando hasta 1984, intercalando equipos de las Islas, con estancias en Estados Unidos (aparte de jugar, regentaba locales de copas en ambos sitios). Pero cada vez que volvía a Inglaterra, acosado por los papparazzis de la época, dejaba frases para la Historia:
“Mucha gente va diciendo por ahí que me he acostado con siete Miss Mundo, pero sólo han sido tres”.

Una vez retirado, siguió ocupando portadas de los tabloides Ingleses, aunque casi siempre aparecía en la parte de sucesos, principalmente por sus detenciones en estado de embriaguez.
En sus últimos años, preguntado por su vida y la actualidad del fútbol, como era de esperar volvió a ser contundente:
“En mi vida, gasté mucho dinero en bebida, mujeres y coches de lujo. El resto, simplemente lo malgasté”.
“Hace unos años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo al Liverpool o acostarme con Miss Mundo, tendría una difícil elección. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacer ambas cosas”.
“Tenía una casa en la costa, pero en el camino había un bar, nunca llegué a ver el Mar”.
Incluso, preguntado por Paul Gascoigne, como máxima figura del fútbol Británico dijo:
“No me llega ni a los cordones de la botella”.

Best, que en los terrenos de juego, había regateado a cuantos defensas se cruzaron en su camino, no supo driblar a una enfermedad que le persiguió durante toda una vida.
Murió el 25 de Noviembre de 2005, tras varias operaciones y un trasplante de Hígado.

Una forma de resumir su vida, ocurrió en 1976, ya alejado del fútbol profesional, y pese a sus 30 años, bastante deteriorado ya, fue convocado para un Irlanda del Norte-Holanda, clasificatorio del Mundial de 1978.
En el calentamiento, se le acercó un periodista y le dijo: “ves a aquel chaval, es Johan Cruyff, ¿es mejor que tú?”
Y le contestó: “¿estas de broma?”.
En la primera pelota que tuvo, Best, se volvió hacia su área, regateó a dos rivales, cruzó el centro del campo en sentido inverso, regateó a un tercero, y cuando por fin se encontró a Cruyff, ya cerca de su propia área,
le tiró un caño, paró la pelota y saludó al publico. Ese era George Best.
“Si yo, hubiera nacido feo, nunca hubierais oído hablar de Pelé”.

George Best, “El Quinto Beatle”.