Archivos de la categoría ‘Leyendas del Fútbol’

Marcel Domingo

Publicado: 14 diciembre, 2011 en Leyendas del Fútbol
Etiquetas:, , , ,


Dedicado a mis amigos José Luis y Juan Antonio Tafur.

Marcel Domingo Algarra nació el 15 de Enero de 1924 en
Salin de Giraud, Arlés (Francia), pero antes de nacer ya tenía marcado su futuro: sería un trotamundos del fútbol.
Lo de viajar lo heredó de sus abuelos, emigrantes españoles que en tierras francesas lograron el bienestar que tanto escaseaba entonces. Pudo nuestro protagonista haber nacido en Orán (Argelia) como lo hicieron sus hermanos, pero quiso el destino situarlo en Europa.
Lo de su afición por el balompié directamente la traía impresa
en su partida de nacimiento: Domingo, día de fútbol.
Empezó su carrera en categorías inferiores defendiendo la portería del Arlés Avignon y a los 21 años fichó por el Niza.
Un año duró Marcel en el equipo de la costa porque en su trayectoria se cruzó un grande.

Helenio Herrera era entrenador del Stade Francais y estaba muy atento a las evoluciones de un joven portero que las atajaba con las manos desnudas, pero en plena guerra no eran fáciles los fichajes y mucho menos los desplazamientos. Aprovechó el mago que el Niza jugaba en Lyon para montarse en un tren de prisioneros, camuflado entre los enfermos logró llegar a la estación Lyonesa. Tuvo suerte Helenio porque el Niza no había encontrado hotel y los jugadores estaban durmiendo en un coche-cama situado en la misma estación.
Allí, en un vagón de tren, Helenio Herrera hizo su primer gran fichaje, Marcel Domingo.

Tres años estuvieron juntos portero y entrenador en el equipo parisino, hasta que en 1948 jugaron un amistoso en el Metropolitano. Los dirigentes del Atlético de Madrid quedaron tan impresionados con el juego del equipo francés, que no lo dudaron y ficharon a sus dos mejores jugadores: Marcel Domingo y Ben-Barek, a los que un año más tarde se uniría el propio Helenio Herrera.
Aunque Marcel no tuvo fácil su llegada a Madrid, tras un largo viaje en un Citröen 2CV desde Paris, al llegar a la frontera española le negaron el paso por su procedencia francesa. Menos mal para Marcel que entre los dirigentes del Atlético había un General español que a su vez era Ministro. Si no es por aquello se nos hubiera privado de una de las carreras más fructíferas que han pasado por nuestro fútbol.

En las tres temporadas que coincidieron en el equipo madrileño, junto a otros que ya estaban allí como Aparicio, Vidal, Escudero y Juncosa (aquel que metía como nadie el gol del cojo) consiguieron dos títulos de Liga para los colchoneros. A título individual, Domingo se hizo con el trofeo Zamora de 1949.

El Verano de 1951 Marcel Domingo tuvo que abandonar el club por aquella norma que indicaba que ningún equipo podía tener a más de tres jugadores extranjeros en nómina.
Marcel recordaba aquel día como “el día más triste de mi carrera deportiva”.
Retornó a sus orígenes y con el Niza ganó la Liga y la Copa de 1952.
Otra vez regresó Marcel a España para defender durante cuatro años la portería del Español (otra vez trofeo Zamora en 1953), para volver una vez más a Francia, donde se retiró en 1958 tras dos años en el Olympique de Marsella.

Se retiró con 2 Ligas y 2 trofeos Zamora en España y 1 Liga y 1 Copa en Francia, pero nos regaló algo que más tarde hiciera famosos a muchos porteros: Marcel Domingo fue el primer cancerbero en utilizar camisetas de colores, su preferida la amarilla, con ella decía que despistaba a los delanteros y la verdad es que no le fue nada mal al guardameta francés.

Ya dijimos al principio que Marcel sería un trotamundos y que llevaba marcado “el gusanillo” del fútbol en sus venas, así que no se retiró del todo: cambió la portería por otra más pequeña y más difícil de defender, el banquillo.

Empezó su andadura en los banquillos en 1958 haciéndose cargo del Español, luego vendrían Las Palmas,
Lleida y Pontevedra, al que logró ascender a primera división.
En 1966 fichó por el Córdoba. Dos temporadas estuvo Domingo en el cuadro andaluz al que logró mantener
en ambas ocasiones en la máxima categoría, lo consiguió con bastantes problemas.
Varios meses llevaban los jugadores cordobesistas sin cobrar el día que Marcel Domingo se topó con otro ilustre cordobés.

Manuel Benítez “El Cordobés” jamás pudo conseguir el sueño de ser futbolista y le propuso al técnico Galo que le fichara para el equipo blanquiverde. En una ligera reunión se acordaron los términos y el torero pasaría a formar parte de la plantilla para jugar entre 2 o 3 partidos amistosos, a cambio donaría al Córdoba 1 millón de las antiguas pesetas con las que el club podría sufragar su deuda con la plantilla. El acuerdo fue casi total, pero la tercera parte se negó.
La tercera parte como podéis imaginar era el presidente de la entidad, que ante el miedo o el celo de que el afamado torero le quitase el protagonismo, se negó en rotundo a tal convenio.
Así pues, nunca hubo tal torero-futbolista y nunca saldó el club su deuda, pero sé de buena fuente que el contrato existió y está guardado a buen recaudo.
La historia terminó con la salida de varios jugadores y el propio técnico en el verano de 1968, y el posterior descenso del Córdoba a segunda división un año más tarde.

Marcel Domingo entrenó durante una temporada al Granada C.F. y su buena temporada en “el graná” provocó el regreso del técnico al club del Manzanares y lo primero que hizo el avispado francés fue acabar con la hegemonía del Real Madrid en la Liga Española.
Campeón de Liga en la temporada 68/69 con un equipo en el que destacaban entre otros Adelardo, Calleja, Ufarte, Gárate, Irureta, Iribar o Luis Aragonés. Los que lo vieron cuentan que jugaba de maravilla aquel equipo, normal teniendo en cuenta quién fue el primer maestro del inventor del contragolpe… le entrenó Helenio Herrera.

¿Acaso lo dudábais?
Aquel año Luis Aragonés aprendió a jugar a la contra, y su propulsor claro está, Marcel Domingo.

Tres años dirigió al Atlético de Madrid, y otros tres al Málaga, luego vendrían Elche, Burgos, Valencia, otra vez At. Madrid, Niza, Betis, Mallorca, Nimes y al fin retirarse en 1986 en su Arlés Avignon donde todo empezó en 1944.
En 1989, tres años después de retirarse fichó por el Hércules pero apenas estuvo varios partidos y guardó la libreta.

Tras tantos años en los banquillos, es normal que se dieran situaciones de todas las maneras posibles, unas mejores y otras peores como es habitual.

En la época que dirigió al club malacitano, tuvo el mister que lidiar con una de las peores.
Sebastián Viberti era un ídolo en Málaga, pero en el ocaso de su carrera era más su influencia en el vestuario que su aporte sobre el terreno de juego. Marcel Domingo buscó una salida del club con destino al Sevilla, pero el presidente le negó el traspaso y tras soportarse mutuamente jugador y técnico durante los dos primeros años, se buscó en 1974 una salida para el astro argentino. Rafael Serrano, no perdonó al entrenador que hubiera forzado la salida de su estrella, y unos días antes de la navidad del mismo año, despidió al técnico.
Se da la curiosa circunstancia de que Presidente y Entrenador eran cuñados.

Durante su etapa en Nimes, tampoco lo tuvo fácil ya que si algo caracterizó a Marcel Domingo durante toda su carrera, era su carácter en su trabajo: nunca permitió a un dirigente que se entrometiese en su labor; y eso fue lo que le ocurrió allí. Jean Busquet (una especie de Jesús Gil francés) bajó un día al vestuario para reprocharle a Domingo su esquema y los jugadores que utilizaba, y Marcel Domingo con la plantilla como testigos, echó al dirigente del casetón y le cerró la puerta en la cara. No pudo soportar Busquet tal ofensa, así que el Presidente del Nimes, Alcalde de la misma ciudad, y fundador-propietario de Cacharel, destituyó a Marcel de sus funciones.

Una vez le preguntaron a Marcel Domingo que entre todos los dirigentes que había tenido en su trayectoria,
¿a quién destacaba como el mejor?, Sin dudarlo respondió: “el mejor fue Laredo, porque no tenía ni idea de fútbol”.

Antonio Martínez Laredo era presidente del Real Burgos C.F, aunque vivía en Madrid atendiendo sus negocios.
Socio del Real Madrid, Laredo utilizaba su cargo para relacionarse y algún día optar a la presidencia del club blanco.
De vez en cuando visitaba Laredo las instalaciones del Burgos, y como lo más preocupante para el presidente era lo económico, a cada visita solía recortar la nómina de empleados con algún despido.
Marcel Domingo además de entrenador, hacía las funciones de gerente deportivo y a cada despido “imprudente” de Laredo, contestaba el francés destacando la importancia de aquel empleado.
El Burgos de la temporada 76/77 se convirtió en lo que se llama un “mata-gigantes”, tierra fría la burgalesa, a lo que se unía el “regular” estado de su terreno de juego. Ninguno de los equipos importantes venció en el Plantío aquella temporada. Tras el partido contra el Madrid, el club merengue reprochó que el campo estuviera embarrado por la excesiva labor de regadío del encargado del césped, Laredo al oír las críticas despidió al empleado; y al rescate tuvo que acudir una vez más Marcel Domingo “Pero presidente, ¡que hemos ganado!, ¿cómo va usted a despedirlo?”
Y el empleado fue readmitido de nuevo. Cuántos jornales salvó el bueno de Marcel…

Fue precisamente esa temporada 76/77 en la que se llegó al final de la misma con Barcelona y At. Madrid luchando
por el título, a falta de varias jornadas, al Barcelona le tocó visitar el plantío.
Ganaba 1-0 el Burgos, cuando Johan Cruyff simuló un penalti con el que engañó al árbitro Fernández Quirós.
Cruyff tuvo la opción de darle el triunfo al Barça, pero su lanzamiento acabó en el poste, aquello unido a la victoria
del atlético frente al Betis, prácticamente descartaba a los blaugranas del título y daba la permanencia al Burgos.
El público celebró la victoria con una invasión de campo, y allí estaba Laredo bandera en mano como un aficionado más; en un momento de éxtasis le dijo el presidente al entrenador “qué cabrón el árbitro, ¿qué hago Marcel, qué hago?” “Dele usted con un palo, señor Laredo” dicho y hecho. Laredo que cubría su calva con un gorro de astracán, se abalanzó sobre el colegiado, pero fue tanto su ímpetu que por el camino perdió el sombrero dejando lucir su cara. Seis meses de sanción le cayeron al señor Laredo por agresión al trencilla.

Hay que destacar que aquel año, Marcel Domingo dio a conocer a un joven malagueño al que despidieron del
At. Madrid por una fractura en la pierna. Marcel le enseñó, y aquel joven se hizo grande, su nombre: Juan Gómez, “Juanito”.

Marcel Domingo se retiró del fútbol con 457 partidos dirigidos en primera división, lo que le convierte en el 8º entrenador con más partidos, y el 2º extranjero sólo superado por John Benjamín Toshack, si bien hay que recordar que también dirigió a varios equipos en segunda, y que esos partidos no computan para el ranking.

Marcel Domingo falleció el 10 de Diciembre de 2010 en Arlés, aunque su cuerpo descansa en Madrid.
La ciudad que tanto le dió, la ciudad que tanto le quitó.

Hace ahora un año que el técnico francés nos dejó, que nos dejó a todos sabiendo mucho más de fútbol….

Marcel Domingo. “40 años tras los montes”.

Agradecimientos especiales:
– A Marta Tafur, sin ella no hubiera sido posible esta historia.
– A Doña María Rosa Tafur, por su amabilidad al cedernos tantos detalles y por la especial atención prestada.

Willian Ralph Dean nació el 22 de Enero de 1907 en Birkenhead, Inglaterra.
La precaria situación en su casa hizo que creciera rápido, demasiado rápido.
A los siete años de edad William se levantaba todos los días a las 4 de la madrugada para repartir leche, trabajo que compagina como todo niño
que era asistiendo a la escuela. “Mis únicos momentos de niñez, los tenía los viernes por la tarde, en el partido semanal que jugaba con los demás niños”.

A la edad de 11 años la situación se hizo aún más complicada para sus padres
y estos decidieron internarle en un colegio; fue el propio William quien eligió la
“Albert Memorial Industrial” porque había oído que tenía una escuela de fútbol.
Poco antes de internar en el colegio, su padre le llevó por primera y única vez a un partido de fútbol; en Goodison Park, el pequeño se enamoró del Everton.

A los 14 años dejó el colegio para ser aprendiz ferroviario, como su padre, como su abuelo, pero Willian escogió el turno de noche; en ese turno se trabajaba menos y además los trabajadores organizaban partidillos nocturnos.
Entre sus compañeros ferroviarios llamó la atención su pelo rizado y su piel morena, y pronto le apodaron “Dixie”,
en alusión a los esclavos negros de América del Sur. Apodo que nunca fue de su total agrado.

Con 16 años empezó a jugar para el Tranmere Rovers en tercera división, pero una extraña lesión hizo que apenas jugara 3 partidos en su primera temporada y con tan poco aprendizaje no anotó ningún gol.
La lesión por extraña que parezca fue una brutal patada que dejó a Dixie para toda la vida sin uno de sus testículos.
En su segundo año llevaba 27 goles en 27 partidos y esto hizo que media Inglaterra se interesara en su fichaje,
pero él como le había dicho aquel día a su padre: “algún día jugaré para este equipo” solo tenía ojos para el Everton.
Con la temporada aún sin acabar Dixie Dean cruzó el río Mersey con destino a Goodison Park donde marcaría 2 goles en sus 7 primeros partidos en primera división.
La siguiente temporada jugándola ya al completo con el Everton, Dixie Dean marcó 32 goles.

Ya era conocido en toda Inglaterra aquel jugador de piel oscura que las remataba todas de cabeza y que tenía en su pierna derecha un arma letal contra la portería contraria.
21 goles en 27 partidos llevaba en Junio de 1927 el día que salió a pasear con su motocicleta cuando la desgracia se abalanzó sobre él.
Del accidente se llevó una fractura de mandíbula, otra de cráneo y heredó una placa de metal en la frente.
Seis días en coma en los que los médicos temieron por su vida. “No creemos que vuelva a jugar”.

Dixie Dean sorprendentemente hizo la pretemporada con el Everton, aquellas madrugadas cargando bidones de leche
cuando aún era un niño habían fortalecido mucho su cuerpo, pero tras el accidente Dixie Dean ya no fue el mismo…. Fue mejor.

La temporada 27/28 acabaría marcando 60 goles en 39 partidos de liga (récord absoluto de la historia del fútbol),
para darle al Everton la tercera Liga en su haber. También ganaría la Charity Shield (antigua Community o Supercopa).
Entretanto ya le había llegado la llamada de la selección donde acumulaba 17 goles en 13 partidos.
En las tertulias futbolísticas se decía que con la placa que llevaba en la frente remataba con mucha más potencia de lo habitual….. cosas de las tertulias.

Las tres temporadas siguientes tuvo que aprender a convivir con las lesiones y a ir saliendo de las convocatorias Pross,
aún así marcó 26 goles en la primera, 23 más el año del descenso, 39 en segunda para devolver al Everton a su lugar
y con otros 45 goles conseguir una nueva Liga en 1932. Nuevamente se harían con la Charity Shield.

La final de Fa Cup de 1933 (Everton 3 – Manchester City 0) forma parte de la historia del fútbol, y es que en dicho partido se decidió por primera vez que los jugadores debían llevar un número visible a modo de identificación.
Así pues los Toffes jugarían con los dorsales del 1 al 11 y los Citizens del 12 al 22.

El 29 de Abril de 1933 a Dixie Dean le tocó en suerte el 9 y como era normal, metió uno de los goles en la final.
Desde ese día, hay una norma no escrita en el fútbol que indica que el delantero centro llevará el número nueve.

Dixie Dean continuó marcando goles con el Everton hasta 1938, finalmente se retiró en el Notts County en 1939.

Poco antes de abandonar el Everton cuando ya su carrera apuntaba hacia abajo, en pleno partido un aficionado se acercó a la banda y le gritó “ya no eres nadie, ahora te devolvemos a tu condición de mestizo”, Dixie en una maniobra “a lo Cantoná” se fue hacia el aficionado y del puñetazo que le dio le hizo subir dos filas en la grada; el policía que acudió a la trifulca no socorrió al que clamaba auxilio, se acercó al nueve y le dijo: “Bien hecho muchacho”.
Hay que destacar que en toda su carrera Dixie Dean nunca fue expulsado, ni siquiera amonestado.

Cuando se retiró, acumulaba 349 goles en 399 partidos con el Everton y 18 en 16 partidos con Inglaterra.
En total anotó 425 goles en 489 partidos.
– 37 hat-tricks conseguidos en primera división.
– 9 veces máximo goleador de la Liga Inglesa.
– 7 veces mejor jugador de Inglaterra.
– 2º máximo goleador de la historia de la Liga Inglesa.
– Trofeo especial “Sunday Pictorial Trophy” por anotar 60 goles en una temporada.
– Medalla honorífica “Lewi´s” por anotar 200 goles en 199 partidos.
– Es uno de los 22 futbolistas que incluyeron en el museo de la fama de Inglaterra, inaugurando la sección de fútbol.

La lejanía en el tiempo hace que no conozcamos mucho a este jugador, pero en su época era tan conocido que durante la Segunda Guerra Mundial, un soldado Italiano hecho prisionero, no tuvo mejor expresión hacia sus captores Ingleses que dedicarles un “fuck your Winston Churchill and fuck your Dixie Dean”.

Una vez retirado como profesional, Dixie Dean se alejó del mundo del fútbol, regentó un Pub en Chester y solo se le veía cuando acudía como un aficionado más a los partidos que el Everton jugaba como local.

Con la muerte de su esposa cayó en una terrible depresión, situación que se agravó aún más cuando sufrió la amputación de su pierna derecha a causa de una trombosis. Cerró el pub y apenas salía de su casa llegando incluso a tener que ser ayudado económicamente por el Everton debido a su situación.

El 1 de Marzo de 1980, se disputaba el derby de Merseyside y Dixie Dean acudió a su silla habitual para ver el partido. Con suerte si ganaban quizás impedirian otra Liga más para los Reds, pero ése Kenny Dalglish le recordaba tanto a él…
Llegó al estadio, tomó asiento, se quedó viendo el partido y nunca más se levantó; se quedó en su casa para siempre.

En Goodison Park, el estadio de fútbol más viejo del mundo, junto a una de las puertas de acceso hay una estatua que saluda a todo el que se acerca, la estatua está adornada por una reja perfectamente alineada por 60 círculos.
Al pie de la misma, grabado sobre la piedra hay un lema: “Dixie Dean: Footballer, Gentleman, Evertonian”.

Dixie Dean. El primer nueve de la historia.

Albert Stubbins nació el 17 de Julio de 1919 en Wallsend, Inglaterra.
Debido a la crisis tras la Primera Guerra Mundial, su familia se trasladó a Estados Unidos, primero a Nueva York y luego a Detroit, para regresar 10 años después de nuevo a Inglaterra. Esta vez el culpable fue
“el crack del 29”, lo que le llevó directamente hasta Sunderland.

Empezó jugando en clubes locales de la ciudad y en las categorías inferiores del Sunderland, destacando tanto que a la edad de 19 años
lo fichó el Newcastle directamente para el primer equipo.
En su segunda temporada, cuando por fin se hizo con un puesto titular con Las Urracas, la 2ª Guerra Mundial frenó en seco la evolución del que se presumía estaba destinado a ser uno de los mejores delanteros de Inglaterra, y con el cese de la liga, sus números se quedaron en apenas 6 goles en 30 partidos.

Durante los 8 años en los que no hubo competición oficial, se disputaron los llamados “Juegos de la Guerra” y ahí sí cumplió, 188 goles en 231 partidos con el Newcastle hicieron que todos los grandes de Inglaterra se fijaran en él.
Sobre todo los 39 goles que anotó el último año del campeonato, ya casi profesional en la llamada “Liga de transición”.
Los que más fuerte apostaron, Liverpool y Everton mandaron sendos emisarios a las oficinas de St. Jame´s Park
(mal conocido como St. Jamesis Park) y el club sabedor de que no podría retener a su estrella abrió la negociación.
Albert Stubbins se encontraba en un cine cuando la proyección del filme se detuvo, en pantalla apareció un mensaje
y el lema era explícito “Albert, acude a las oficinas del club que Liverpool y Everton quieren ficharte”.

Quedaban unos meses para la reanudación de la liga, y Stubbins al llegar y ver a los dos emisarios no supo a quién atender -Cara Liverpool, Cruz Everton-. Lanzó una moneda al aire y el azar quiso que Albert hiciera las maletas con destino a la carretera de Anfield. El azar y que el emisario del Liverpool sabía bien que Stubbins quería ser periodista,
y le ofreció una columna en el periódico local.

En 1947, la primera liga tras la guerra, Albert Stubbins consiguió que Los Reds ganaran el campeonato tras 24 años sin hacerlo. Marcó 24 goles en su primera temporada en Anfield, la mayor cifra goleadora de la historia para un debutante en Liverpool, récord nunca superado, sólo igualado por Fernando Torres.
-Podéis leer en otros sitios que George Allan en 1896 anotó 25 goles como debutante en el Liverpool,
pero eso fue en tiempos del Everon…..-

Otros 24 goles en su segunda temporada incluyendo los que le hizo a Huddersfield Town previa amenaza.
El 6 de Marzo de 1948 había llegado a Anfield el día de partido una carta y el destinatario era Albert Stubbins.
Al abrirla ya en el vestuario, el mensaje era claro: “si hoy marcas, te partimos las piernas”, los compañeros extrañados por la carta le preguntaron, pero él no dijo nada, salió al campo y él solo le hizo los cuatro del 4-0 al Huddersfield.

A partir de 1949 las continuas lesiones hicieron que poco a poco fuera saliendo de las convocatorias, pero ayudó
en 1950 a que los Reds disputaran su primera final de FA Cup, aunque la perdieron 2-0 frente al Arsenal.
En 1953 abandonó el Liverpool con 83 goles en 180 partidos para finalmente retirarse en el Ashington en 1954.
Llama poderosamente la atención que en toda su carrera sólo fuera una vez convocado con Inglaterra y en amistoso.

Una vez retirado del fútbol como jugador, continuó haciéndolo de la otra forma que más le gustaba, como periodista.
En 1967, cuando menos lo esperaba recibió otro sobre con otro mensaje directo “Gracias por estos años de fútbol”.
La carta firmada por Paul McCartney (hincha confeso del Everton), le indicaba aunque él no lo sabía, que se había impuesto como opción de Lennon, en una votación ante el candidato que el propio Paul expuso, Dixie Dean.
Junto a la carta, como regalo el último disco de los Beatles.

Albert Stubbins falleció el 28 de Diciembre de 2002.
Para los aficionados al Liverpool, quedarán siempre en el recuerdo sus goles y sus récords.
Para el resto de la humanidad, John Lennon se encargó de inmortalizarnos al ídolo de su padre.

En la portada más admirada de la historia de la música, la portada del disco “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, detrás del gorro de George Harrison y sobre Marlene Dietrich, una cara sonríe sin saber que ha sido el elegido.

Albert Stubbins “el otro” quinto Beatle.

Hacer click en la foto para ampliar

PD: Cuando que habéis leído que George Allan no cuenta, no hay ninguna errata, suele pasar pero no es el caso.
El Liverpool Football Club hasta 1910 se llamaba Everon Athletic.

Dedicado a mi amigo José Alvaro Ferreira

En todos los Mundiales que se disputan suele haber bajas por distintos motivos, en el Mundial de Suecia´58 no podía ser menos; pero dos nombres destacaron sobre el resto de ausentes: Duncan Edwards y Eduard Streltsov.

Eduard Anatólievich Streltsov, nació en Perovo, un suburbio de Moscú,
el 21 de Julio de 1937, en el seno de una familia pobre.
Su padre Anatoly, partió al frente durante la 2ª Guerra Mundial para no volver jamás, afortunadamente no falleció, pero decidió instalarse en Kiev sin su familia, lo que provocó su madre (Sofía), tuviera que trabajar en una fábrica para poder mantenerle, fábrica a la que él se uniría después dejando a un lado los estudios.

Cuando el pequeño Eduard disponía de tiempo libre y la dura climatología moscovita se lo permitía, aprovechaba para divertirse con su gran pasión:
el fútbol. Eduard jugaba a ser uno de sus grandes ídolos del Spartak de Moscú.

A la edad de 13 años, Streltsov, ya jugaba con los adultos en el equipo de la fábrica Fraser, y en 1953, tras un partido entre Fraser y el juvenil del Torpedo de Moscú, gustó tanto a los técnicos que le ficharon para el primer equipo.

En 1954, con 16 años aún, debutó con el Torpedo en Liga, causando tal impresión que un año después haría lo propio en el combinado nacional absoluto, anotando 3 goles en su debut y otros 3 en su segundo partido.
Había nacido una estrella.

En su segunda temporada se consagró, celebrando su mayoría de edad en 1955 con el premio individual
de máximo goleador de la liga soviética.

En el verano de 1956, se disputaron los Juegos Olímpicos de Melbourne, Streltsov y su compañero en la delantera del Torpedo, Ivanov, formaban la delantera más temible del torneo. Mientras Streltsov marcó en la semifinal ante Bulgaria, Ivanov se lesionó, y como al entrenador soviético le gustaba alinear a jugadores que fuesen compañeros de club,
Gavriil Kachalin puso en la final a la delantera del Spartak y dejó a Eduard sin la medalla de Oro.
(En aquella época sólo la recibían los que jugaban la final).
Nikita Simonyan que fue su sustituto, quiso regalarle la suya, pero nuestro protagonista no la aceptó:
“No te preocupes Nikita, ganaré muchos más trofeos en el futuro”.

Ése mismo año, se creó el Balón de Oro que coronó como mejor jugador de Europa a Sir Stanley Matthews,
Streltsov apareció en la 13ª posición, para subir en 1957 hasta la 7ª plaza.
Era una época en la que todo parecía salirle bien a Streltsov, que a sus éxitos deportivos también unía sus cualidades en el mundo del glamour. Eduard era amante de las noches, de las buenas fiestas y de las más bellas mujeres.

A falta de unas semanas para el Mudial de Suecia de 1958, todo se desmoronó.

Desde hacía algún tiempo, Streltsov estaba siendo presionado por políticos para que fichase por uno de los dos equipos del Gobierno: el CSKA Moscú (equipo del ejército) ó el Dinamo Moscú (equipo de la policía, la KGB), pero prefirió seguir fiel al Torpedo, cosa que no sentó nada bien en las altas esferas gubernamentales.

Quizás fue ése el motivo, o quizás otra versión que revela que durante una recepción en el Kremlin, Streltsov había rechazado a una joven admiradora para después burlarse de ella, resultando que la joven en cuestión era hija de
Yekaterina Furtseva, única mujer miembro del Politburó (máximo órgano de poder) e íntima del presidente Kruschev.
Tampoco ayudaba que con su estilo “boyish”, incitara contínuamente a los jóvenes moscovitas con ideales de libertad.

El 25 de Mayo, habían dado el día libre a los jugadores que ya estaban concentrados de cara el Mundial.
Streltsov junto a otros compañeros acudieron a una fiesta en una dacha en las afueras de Moscú.
A la mañana siguiente, la KGB se presentó en la concentración del combinado soviético , y detuvieron a Streltsov acusándolo de violación de Marina Lebedeva, una chica a la supuestamente conoció la noche anterior.
Eduard fue llevado a una comisaría donde tras varios días de duros interrogatorios proclamando su inocencia,
(apoyado por las declaraciones de varios testigos) finalmente admitió el cargo de violación del que era acusado.
Según cuentan, alguien del gobierno le dijo que si se declaraba culpable, podría jugar el Mundial de fútbol.

Streltsov, a sus 21 años y que por entonces estaba ya casado y esperaba una hija, al ser declarado culpable, no sólo
no jugó el mundial, sino que fue condenado a doce años de prisión en un Gulag (Campo de trabajos forzados).

La importancia de Streltsov en la selección, lo indica el hecho de que 2 años antes del Mundial, URSS venció a Suecia 6-0 con 3 goles de él, y en el mundial, Suecia eliminó a URSS en 1/4 por 2-0, jugando después la final contra Brasil.

Tras casi cinco años de condena, fue puesto en libertad el 4 de Febrero de 1963, y dos años más tarde se le permitió regresar al fútbol, nuevamente eligió el Torpedo de Moscú.

En 1965 tras su larga inactividad, Strelsov fue nombrado 2º mejor jugador soviético, consiguiendo el título de campeón de Liga con el Torpedo, al año siguiente agrandaría su palmarés con el título de Copa.

En 1966, fue convocado nuevamente para la selección como titular indiscutible, clasificando al combinado para la Eurocopa de 1968, y repitiendo a nivel individual como mejor jugador soviético en 1967 y 1968.
La derrota de URSS ante Hungría en la Eurocopa, hizo que con 31 años abandonara la selección, para en 1970 dejar definitivamente el fútbol. Siguió ligado de por vida al Torpedo, pero mantuvo siempre una profunda pena:
no haber jugado nunca en el Spartak de Moscú, en club de sus amores.

El 22 de Julio de 1990, a la edad de 53 años, Eduard Streltsov falleció a consecuencia de un cáncer de esófago, cáncer provocado por sus 5 años de trabajos forzados en una de las minas a las que fue condenado.

En 1996, el Torpedo de Moscú, colocó una estatua del gran genio en su estadio, llamándolo Estadio Eduard Streltsov. Otra estatua, desde 1998 da la bienvenida a todos los asistentes que acuden al Estadio Olímpico Luzhnikí.

Coincidiendo con el 7º aniversario de su muerte, se pudo ver a Marina Lebedeva, dejando flores sobre su tumba. (Marina nunca ha hablado de lo que pasó).

En 2001, se formó el comité Streltsov con un único fin: limpiar el nombre del jugador.
A día de hoy dicho comité es presidido por Anatoly Karpov: “Si no hubiera sido por esa terrible condena, Streltsov sin duda se habría convertido en el mejor futbolista del mundo”.

Eduard Streltsov, es considerado el 2º mejor jugador soviético de todos los tiempos. Sólo superado por Lev Yashin.

Eduard Streltsov, “El Pelé Ruso”.

Dedicado a mi amigo “africano” Ariel Lavorato.

Cuando a Jorge Valdano se le preguntó por Romario, Jorge dijo:
“es un jugador de dibujos animados”, pero Valdano sabía que
esa frase no era suya, se la oyó a un periodista chileno en referencia
a otro jugador que para los Argentinos, es el mejor interior derecha de toda la historia, Omar Corbatta.

Orestes Omar Corbatta nació el 11 de Marzo de 1936 en Argentina, concrétamente en Buenos Aires, y pasó su infancia junto a sus siete hermanos, en el seno de una familia pobre soportando cuando aún era un niño la pérdida de su padre.
Pero desde el mismo momento en que nació, algo decía que sería distinto a sus hermanos, quizá porque ya en su partida de nacimiento se podía leer “Oreste Osmar Corbatta”, pero eso a él le daba igual; nunca aprendió a leer.

Empezó jugando y destacando en las categorías inferiores de Estudiantes de La Plata, pero al poco tiempo le echaron del equipo por robarle los zapatos a sus compañeros, y continuó su formación jugando en un club local de la plata, el Juverlandia de Chascomús.

A la edad de 19 años, Juverlandia lo vendió a Racing Club de Avellaneda por un precio de 14000 pesos, de los que 2000 eran para Corbatta; nunca los cobró.
Llegó a Racing sin maletas, sólo con lo puesto: un pantalón, una camisa a cuadros y en alpargatas; desde aquel momento y para el resto de su vida, sería conocido como “El Loco”.

En 1955, ya como jugador de la “Academia”, el “Wing” Corbatta, comenzó a destacar en su posición de interior derecho por su velocidad, su control sobre el balón, sus temibles “gambetas”, sus goles y sus lanzamientos de penalti:
“Nunca me ponía de frente a la pelota, siempre de costado. Le pegaba con la cara interna del pie derecho y en el medio, con un golpe seco. Además, agachaba la cabeza para que el arquero no adivinara dónde iba a tirar y en cambio yo veía todo lo que él hacía. En cuanto se movía era hombre muerto……..
de 68 me sacaron solo 4”
.

Al poco tiempo, su fama en Racing, le llevó a la Selección, donde también se hizo con el puesto titular nada más llegar.
En 1956, en un partido amistoso entre Argentina y Uruguay en el mítico Estadio Centenario, Corbatta, marcó el mejor gol de su carrera, regateando a varios defensas, al portero, y sólo ante la línea de gol, esperando a otro defensa y volviéndolo a regatear, tal fue la belleza del gol que la revista estadounidense Life, publicó en portada por primera y única vez en la historia una secuencia de fútbol.
Pero no sería todo belleza, aquel día Corbatta sufría la marca de Pepe “el duro” Sasía, al que tenía desquiciado a causa de su velocidad y sus regates, tal fue así, que en una jugada, el balón le llegó a Corbatta, le hizo un sombrero a Sasía, paró el balón y le tiró un caño, le esperó de espaldas y le tiró otro caño…….. , el compañero de Sasía en la defensa, le hizo una terrible entrada por detrás al Loco, y Sasía, el duro Sasía, con apariencia de preocuparse por el rival, se acercó suavemente y le dio un puñetazo en la mandíbula.
Desde ese instante y hasta el día de su muerte, cada vez que Corbatta sonreía, en su boca dos dientes menos figuraban.

Consiguió con la Albiceleste, el título de Campeón de la Copa América de 1957, en el equipo conocido como
“Los carasucias”, coincidió con jugadores como Humberto Maschio, Osvaldo Cruz y Enrique Omar Sívori.

Llevó a Racing hasta el título de 1958, y logró la clasificación con la Albiceleste para el Mundial de Suecia.
En la concentración, Amadeo Carrizzo, le dijo que era capaz de pararle varios penaltis y acordaron una apuesta:
tiraría 50, si Carrizzo paraba 10, ganaba el arquero, de lo contrario ganaría El Loco. Corbatta marcó 49 de los 50.

En el Mundial, sería uno de los pocos que se libró de la crítica argentina tras el fracaso de su selección que fue eliminada en la primera ronda. Corbatta marcó 3 goles, uno en cada partido que jugó.
Pudo resarcirse de aquello un año más tarde, repitiendo título de Campeón de la Copa América de 1959.

De vuelta a Racing, siguió haciendo disfrutar a la grada, a la vez que mezclaba grandes partidos, con no menos sonadas borracheras, y lo decimos porque literalmente las mezclaba.
En la previa de un partido ante Estudiantes, apareció en tal estado que Tita Matiussi, encargada del estadio,
hizo que le dieran tres duchas de agua fría, en el vestuario Corbatta le dijo a Raúl Oscar “La Bruja” Belén:
“no me pasés la pelota que no la veo”, jugó el partido y marcó 2 goles.

Continuó jugando para Racing, logrando también la liga de 1961 antes de ser traspasado a Boca Juniors en 1963
por la cantidad de 12 millones de pesos, con los que se reformaron el estadio y se construyó un polideportivo.

En Boca se repitió la historia, ganó 2 ligas más en 1964 y 1965, pero también dejó para la historia numerosas anécdotas casi todas relacionadas con el alcohol o su indisciplina, como el día que jugó en la cancha de Ferrocarril Oeste, aquel día no tenía ganas de jugar y un fotógrafo le dijo: “Dale Corbatta, jugá que te saco una foto”, Corbatta le repondió: “Si me la sacás, juego”. Cogió el balón, regateó a tres rivales y marcó un golazo.
El Loco se fue hacia el fotógrafo y preguntó: “¿Sacaste la foto?” y el fotógrafo dijo: “No, recién prepare el rollo”. Corbatta lo insultó, se tiró de costado en la línea de banda, y no tocó más la pelota en todo el partido.
Tras un amistoso que Boca jugó en Chascomús, Corbatta se fue a la tienda de bicicletas del dueño de Juverlandia,
y destrozó todo lo que tuvo a mano “paré cuando sumé los 2 mil pesos que me debían”.

El Loco, jugó en Independiente de Medellín entre 1965 y 1969, para terminar su carrera profesional en 1974
tras jugar en varios equipos locales.

En lo personal, se casó 4 veces “con la primera me fue muy mal; con la segunda me fue mal; con la tercera mal y con la cuarta, mal. Las cuatro me sonaron, pero las quiero lo mismo” y aunque vivió siempre apenado por ser analfabeto, normalmente se le veía con un periódico bajo el brazo, periódico que abría y lo miraba cada vez que se le acercaba un periodista.

Tras retirarse, en la más mísera pobreza, pasó sus últimos años viviendo en una habitación dentro del estadio de Racing. Falleció el 5 de Diciembre de 1991, enfermo de un cáncer de laringe provocado por su alcoholemia.

Cuando la hinchada de Racing visita el estadio Juan Domingo Perón, normalmente lo hace por las calles Italia o Colón, pero aquellos que hacen la ruta antigua, pasarán por el pasaje Mozart, y allí (corrígeme amigo Ariel), justo antes de entrar al Cilindro, si miran hacia arriba, verán una placa que da nombre a la calle; la calle Orestes Omar Corbatta es sitio de culto para la hinchada de la Academia.

Orestes Omar Corbata “El dueño de la raya”.

Duncan Edwards nació el 1 de Octubre de 1936 en Dudley, Inglaterra, famoso por formar parte de la gran generación del Manchester United conocida como los Busby Babes, en Munich dejó de ser famoso y pasó a ser Leyenda.

Duncan creció en el pequeño distrito de Woodside, un barrio en pésimas condiciones que fue demolido y rehabilitado como lugar de viviendas sociales, pero Woodside era una zona plagada de fábricas, y esto permitió a su padre ahorrar algo de dinero para trasladar a la familia a una zona más noble, así Duncan, pudo asistir a la escuela y hacer lo que más le gustaba: ser un gran bailarín de Morris y jugar al fútbol en sus tardes libres.
Con apenas 10 años, el joven Duncan ya destacaba en la escuela de fútbol de Dudley; eran tiempos de bonanza para la familia Edwards, y decidieron ampliarla con un miembro más, pero la pequeña Carol Anne, murió a las 14 semanas de vida, un duro golpe que hizo a Duncan madurar muy pronto y crear un fuerte vínculo con sus padres.

Duncan siguió jugando y destacando tanto en los equipos de distrito, como en las escuelas de fútbol a las que asistía, y con 12 años ya atrajo la mirada de Jack O’Brien, ojeador del Manchester United y que rápido avisó a Matt Busby:
he visto hoy a un niño de 12 años que merece especial observación. Su nombre es Duncan Edwards, de Dudley.

El pequeño Duncan terminaría su aprendizaje escolar en las escuelas de Birmingham primero y Wolverhampton después, lo que hizo creer a los Wolves que el pequeño genio jugaría para ellos, pero para esa fecha ya estaban bien avisados los otros grandes clubes de la época, sobretodo el Aston Villa y Manchester United.
En cuanto cumplió los 15 años, comenzó una lucha entre los 3 equipos por hacerse con los servicios de la perla de Dudley, al final fue el Man_U el que convenció a la familia Edwards y le fichó como aficionado el 2 de Junio de 1952, en una contratación no exenta de polémica, ya que según los Wolves lo habían fichado como profesional, antes de que cumpliera los 16 años, que era la edad mínima reglamentaria para jugar en la Premier, e incluso indicaron que habían convencido al padre con dinero para que fichara con ellos, pero Duncan indicó que siempre había querido jugar en el Manchester, del que su padre, era un gran hincha.

Duncan hizo las maletas y se fue a Manchester, y en cuanto llegó hizo dos cosas: empezó a jugar en el juvenil y se puso a estudiar para carpintero, por si no resultaba aquella aventura del fútbol.

Ya como jugador, comenzó la temporada 52/53 en las filas del juvenil entrando poco a poco en las convocatorias,
y en unas semanas ya se había hecho un fijo en las alineaciones titulares.
Quedaban pocos aficionados ya, que no hubieran escuchado hablar del joven que había llegado de Dudley, y que asombraba en cada partido jugado con el juvenil, y Matt Busby, le dio la oportunidad de jugar con el primer equipo.
Duncan empezó a batir todos los records.

El 3 de Abril de 1953, debuto en 1ª división frente al Cardiff, el United perdió 4-1, pero Duncan se convirtió a sus
16 años y 185 días, en el jugador más joven en debutar en la Liga Inglesa.
Volvería su sitio en el filial para proclamar al Manchester campeón de la F.A Cup Juvenil.
La Temporada 53/54 ya sería otra cosa, inmerso aún en las filas del filial, acabaría la temporada jugando un total de 24 partidos, pero Duncan conocedor de sus orígenes humildes, pidió volver al juvenil para ayudar a sus compañeros a ganar por segundo año seguido la FA Cup Juvenil.
Entretanto había ascendido de forma meteórica en la selección Inglesa y ya era partícipe de la selección sub-20, incluso fue llamado para jugar con la absoluta, pero el día que fueron a valorarlo, no hizo un buen partido contra el Arsenal y fue descartado.

En el verano de 1954, se decidió que Duncan ya era un fijo para el United, y éste se hizo dueño del centro del campo de los Red Devils. Todos sus compañeros se rindieron ante la grandeza de un niño, un niño que sobre el campo les mandaba, les corregía y les ordenaba en sus posiciones, pero sobretodo jugaba, cómo jugaba el pequeño Duncan…..
Terminó la temporada jugando un total de 36 partidos y anotando 6 goles.
La Selección Inglesa, le hizo debutar antes de que terminase la Liga, fue el 2 de Abril de 1955 ante Escocia y Duncan se convirtió en el jugador más joven en debutar con los Pross.
Pero antes de que terminase la temporada, Matt Busby se dio cuenta de que Duncan estaba todavía en edad juvenil, lo mandó a jugar la final de copa, y el Manchester juvenil, venció por tercer año consecutivo la FA Cup.

A finales de 1955, él y Bobby Charlton, fueron llamados al servicio militar, y aunque les daban permisos para jugar todos los fines de semana, también les hacían jugar partidos con el equipo del ejército, con lo que ambos acabaron la temporada con más de 100 partidos jugados.
Duncan a pesar de estar 2 meses de baja por culpa de la gripe, jugó 33 partidos contribuyendo a que el Manchester ganara la Liga en 1956 por delante del Wolverhampton, y se convirtiera en el primer equipo Inglés en jugar
la Copa de Europa, ya que el año anterior, en la 1ª edición, la Federación Inglesa no quiso inscribir al Chelsea
“en ese nuevo torneo que habían creado en Europa”.

La temporada 56/57, fue mejor que la anterior, en liga repitió título, ésta vez frente al Tottehnham, en FA Cup llegaron a la final, pero el Aston Villa le privó de ganar la competición más antigua del Mundo y en la Copa de Europa tras eliminar al Anderlecht con record incluido 10-0, al Borussia Dortmund y al Athletic de Bilbao, sólo el laureado
Real Madrid de las 5 Copas de Europa, pudo apartarle de la gran final europea.

En 1958, parecía que todo sería todavía mejor, en plena lucha con los Wolves por la Liga, clasificados otra vez para la final de la FA Cup, y en semifinales de la Copa de Europa, llegó la tragedia de Munich; y aunque intentó no rendirse, aunque luchó con todas sus fuerzas y aunque esperaba la hora del partido contra los Wolves, Duncan no aguantó las heridas provocadas por el accidente y falleció el 21 de Febrero.
Sus restos descansan en Dudley, donde una gran estatua en su honor preside la principal avenida de la ciudad.

En apenas 5 años como profesional, dejó para el registro 177 partidos con el Manchester anotando 21 goles,
en la selección jugó un total de 18 partidos y marcó 5 goles.
Dejó tras de sí varios records:
– Jugador más joven en debutar en Liga Inglesa (aún vigente).
– Jugador más joven en debutar con la Selección Inglesa (este record lo rebajarían primero Michael Owen, y más tarde Wayne Rooney y Theo Walcott).
– Máxima goleada en Copa de Europa (superado en 1974 por el 11-0 del Dinamo de Bucarest al Crusadres).

Dicen de él, que es el mejor jugador de la historia nacido en las islas británicas.
El escocés Tommy Docherty preguntado tras el Mundial de 1958 dijo:
“Muchos hablan de Pelé. Esos no vieron jugar a Duncan Edwards”.
Sir Bobby Charlton lo definió así: “Era bueno con la izquierda, bueno con la derecha, capaz de desplazar el balón de un extremo al otro del campo con lo que pesaban los balones de la época y ponértela en el pie. Es el único jugador ante el que me he sentido inferior”.

En la iglesia de Dudley, no hay angelitos adornando sus ventanas, Duncan Edwards preside sus vitrales.


Duncan Edwards. “The Big Dun”.

A los que estamos acostumbrados a ver al Manchester United como dominador de la Liga Inglesa, nos vendría bien saber que esto ocurre desde que se formó la Premier League en 1992, desde entonces los Red Devils han ganado
11 de las 18 ligas que tienen. La última antes del 93, fue aquella ganada en 1967 con George Best.


El gran Man_U empezó a forjarse a mediado de los 50, ése fue el primer gran Manchester United que se recuerda.
Con una media de edad de 23 años, aquel equipo encandiló a toda Europa con su juego alegre, ganado las ligas del 56 y 57 y cayendo con 8 jugadores menores de 21 años, ante el Real Madrid en semifinales de la Copa de Europa de 1957.
Al mando desde el banquillo, Matt Busby; bien ordenados en el terreno de juego, sus chicos, los chicos de Busby.
“The Busby Babes”.

Matt Busby había logrado con una mezcla de cantera, juventud y ataque un juego exquisito, pero sobretodo orden y compromiso. Entre tanto joven, también llegaba alguna estrella como Tommy Taylor, por el que Busby autorizó un pago de 29.999 £, así Taylor no tendría que soportar con la carga de ser el hombre de las 30.000 £.
Los jugadores ya salían de viaje perfectamente uniformados y no tenían un gran salario hasta que se asentaban en la primera plantilla; así era normal que se dieran casos como el de Bill Foulkes, que durante 3 años compaginó el sueldo que percibía del Manchester (10 £), con el que percibía en la mina de su pueblo (17 £).
Tal era el compromiso del plantel, que el propio Foulkes, inmerso en el servicio militar, y al que su superior al mando le había denegado un permiso para jugar, recibió al toque de diana del mismo día de partido (con más maldad si cabe), que disponía del día libre.
Su equipo jugaba en Birmingham, así que cogió sus botas, y en plena lluvia salió del cuartel, corrió unos 5 Km por el fango y paró al primer coche que vio; llegó al estadio media hora antes de que comenzara el partido y Busby al verlo, puso a aquel muchacho vestido de militar, lleno de barro y con un par de botas de fútbol en sus manos delante del plantel “ya he dado la alineación, pero hay un cambio, hoy juega Foulkes”.

Tras un memorable partido contra el Arsenal (4-5), el Man_U recibiría al Wolverhampton Wanderers FC con el que se disputaba la liga del 58, ese sería el siguiente partido (la historia ha querido que ayer se jugara el Wolves-Manchester, lástima que no ha sido en Old Trafford), pero antes devolverían visita al Estrella Roja.
En Belgrado, los Busby Babes lograron un empate a 3 goles que les daba el pase a semifinales de la Copa de Europa por segundo año consecutivo.

A la vuelta, el avión hizo escala en el aeropuerto de Riem en Munich, nevaba y la pista estaba completamente helada, por 2 veces se intentó el despegue y por 2 veces se abortó.
Cuando ya estaba decidido que pernoctarían en Munich, el capitán lo intentó de nuevo, pero no lograron la altura suficiente y el Elisabethan Airlane, acabó estrellándose contra una casa al final de la pista. El avión quedó partido en 2, en la parte de atrás silencio, delante heridos, y en el centro Bobby Charlton casi ileso y Bill Foulkes con una sola herida en la cabeza provocada por la caída de una botella de Ginebra que le habían regalado en la embajada.
Juntos vieron como Harry Gregg (Portero del Man_U), salía del avión con una niña en sus brazos, se llamaba
Venona Lukic, más tarde volvería al avión para rescatar también a la madre de ésta, Vera Lukic e intentó regresar
otra vez, pero ya se lo impidieron por el riesgo a una explosión.

23 personas perdieron la vida en el accidente, entre ellos 8 jugadores del Manchester.
Eran las 15.04 del 6 de Febrero de 1958. Hoy se cumplen 53 años.


– Roger Byrne, 28 años. Uno de los primeros laterales en subir al ataque, era capitán del United y de la selección.

– Geoff Bent, 25 años. Había solicitado la salida del club porque jugaba poco. Comentó a sus compañeros que se iba a la parte de atrás porque se sentía más seguro. Era carpintero.

– Eddie Colman, 21 años. Pequeño centrocampista de ataque, acumulaba ya 18 internacionalidades. Según dicen muy culto y generoso.

– Mark Jones, 24 años. El complemento ideal de Charlton en el centro del campo. Había dejado su oficio de albañil para ser uno de los chicos de Busby.

– David Pegg, 22 años. Hábil extremo zurdo, acababa de debutar en la selección. Delineante de profesión.

– Tommy Taylor, 26 años. Delantero centro, había jugado 19 veces con Inglaterra y había marcado 16 goles.
En su taquilla sólo encontraron 2 libros, uno de oratoria y uno de matemáticas.

– Liam Whelan, 22 años. Gran interior, “Billy” era llamado a ser la estrella de Irlanda. Foulkes que era su gran amigo,
le comentó en voz alta al iniciar el tercer despegue, que les podía haber llegado la hora, Billy le contestó en alto:
“estoy preparado”. Murió rezando el Señor mío Jesucristo.

– Duncan Edwards, 21 años. Decían que era el mejor jugador británico, y que se convertiría en el mejor de todos los tiempos. Fue el jugador más joven en debutar con Inglaterra en el siglo XX. Duncan murió tras 15 días en el Hospital.
Sus últimas palabras fueron “a qué hora es el partido contra los Wolves, no me lo quiero perder”.

Otros con mejor suerte no volvieron a jugar al fútbol.
Jackie Blanchflower, mediocampista Irlandés, víctima de una depresión no volvió a calzarse unas botas de fútbol.
Johnny Berry, que estuvo en coma durante un mes tampoco pudo volver a los terrenos de juego.
Ken Morgans y Albert Scanlon, nunca superaron las secuelas ni volvieron a jugar al mismo nivel.

Matt Busby, que salió despedido del avión, estuvo ingresado casi un mes; en una llamada telefónica que se oyó por la megafonía de Old Trafford, dijo “os alegrará saber que los muchachos que no perdieron la vida y yo, estamos bien. Volveremos a ser grandes”

Con los juveniles como fichajes de urgencia, en semifinales de la Copa de Europa, el United derrotó al Milan 2-1 en
Old Trafford, pero en la vuelta, perdió por 4-0 en San Siro consumando el inesperado fin de un ciclo.

10 años después de la desaparición de los Busby Babes, y tras eliminar al R.Madrid con gol de Foulkes en el Bernabéu, el Manchester United llegó a la final que la tragedia les arrebató en 1958.
En Wembley, ante el Benfica de Eusebio y con prórroga incluida, 2 goles de Bobby Charlton y 1 de George Best, dieron por fin al Man_U, la preciada Copa de Europa.

Si algún día visitáis Manchester, y dando por hecho que pasaréis por Old Trafford, veréis que en plena fachada,
en la esquina de la United Road, hay una gran placa en homenaje a los caídos en Munich. En la esquina contraria,
la K-Stand, un reloj imita al del aeropuerto de Munich. Cuando coinciden las 15.04, y sobretodo cada 6 de Febrero,
se suele leer, cantar o rezar “The Flowers of Manchester” en honor a los Busby Babes.

Para ver la letra de The Flowers of Manchester, pinchad el link.
http://www.munich58.co.uk/FlowersOfManchesterLyrics.zip

 

Basado en el relato de Petón en eftm.

Héctor Castro, nació en Montevideo el 29 de Noviembre de 1904, hijo de padres Gallegos que como otras tantas familias emigraron hacia las Américas en busca de fortuna.

Héctor tenía una gran pasión, el fútbol y muy pocas ganas de estudiar, así que con apenas 10 años, su familia decidió que ya tenía edad para dejar la escuela nocturna y llevar un jornal a casa.
Por las calles de Montevideo, ya se hablaba de un pequeño talento de 13 años, que trabajaba cuando no jugaba al fútbol.
No se sabe muy bien si fue un despiste o la mala suerte, el caso es que mientras trabajaba, una sierra eléctrica le amputó su mano derecha por encima de la muñeca.
Un gran dolor sacudió de golpe al pequeño, y un pensamiento inundó su mente: “No hay futbolistas mancos”.

Durante muchas noches, mientras recordaba aquella mañana en la que fue a trabajar en vez de ir a jugar, dos penas atormentaban al chaval, una al mirar su muñón, y otra al mirar su balón; ya no podría imitar a sus ídolos del Nacional.
Pero al salir del Hospital, dolorido aún, aquel chaval era ya un hombre de 13 años con una firme convicción, ser el primer futbolista manco.

A los 16 años, debutó en primera con el Club Atlético Lito, y para sorpresa de todos los aficionados al fútbol y los que no lo eran, (si, estaban todos en lo cierto) aquel jugador era manco, pero tan bueno que antes de cumplir los 20,
le llamó el Club Nacional de Football de Uruguay (mal conocido como Nacional de Montevideo).
Con el Nacional, apenas llegó, ganó la Liga de 1924, y ese título le abrió las puertas de la Selección.
Con la elástica Charrúa, ganó las Olimpiadas de 1924 y 1928, y la Copa América de 1926, que eran los títulos más importantes de la época.

Y llegó el Mundial.
Uruguay, fue la sede del primer Campeonato del Mundo disputado en 1930, en el debut de los charrúas, ante Perú
y coincidiendo con la inauguración del estadio Centenario, Héctor Castro marcó el primer y único gol del partido.
Las dos selecciones más potentes del Mundo, Uruguay y Argentina que 2 años antes se habían disputado la medalla Olímpica, se vieron de nuevo las caras en la final.
Cuando el partido tocaba a su fin, con 3-2 en el marcador, y los albicelestes volcados por completo en busca del empate, apareció el Manco Castro, para sentenciar con el 4-2.
Sólo marcó 2 goles en el Mundial, pero que 2 goles, el primero de su equipo y el último.

Cuando se retiró en 1936, dejó tras de sí, 107 goles marcados en 101 partidos de la liga Uruguaya, ganando un total de 3 ligas, e intercalando un año jugado en Estudiantes de la Plata.
Con la Selección, un total de 30 goles en 54 partidos, volviendo a ganar la Copa América de 1935.
Fue entrenador de Nacional entre 1940 y 1943 consiguiendo las 4 ligas, volvió a los banquillos en 1952, para darle otra liga más a los decanos.
Tras un breve paso por la selección Uruguaya en 1959, falleció el 15 de Septiembre de 1960.

En la foto de los Campeones del Mundo, veréis que el jugador agachado del centro, se tapa su mano derecha.
Se la tapa, porque era manco, Divino y Manco.

Dedicado a mi amigo Javier Martín Torrado–.
Geoge Best, nace el 22 de Mayo de 1946, en Belfast (Irlanda del Norte), y cómo si hubiera sido marcado por la varita del destino, su apellido le llevó a ser el mejor.

Empezó su carrera en el Cregagh Boys’ Club, un equipo local, pero Bob Bishop, un ojeador de Manchester, mandó un telegrama a Old Trafford: “Creo que he descubierto a un genio”, George, tenía 15 años.
Con 17, ya había debutado en su selección y en el Manchester United.
Su carrera fue meteórica, ya que en tan sólo 5 años desde su debut, consiguió 2 Ligas y la tan ansiada Copa de Europa en 1968 (primera para un equipo Inglés), lo que le valió para ganar el Balón De Oro.
Junto a otros mitos como Bobby Charlton, y Dennis Law, y a las órdenes de Matt Busby, logró recuperar al Man_U. que en 1958, había perdido a casi toda su plantilla en el accidente aéreo de Munich.

Con 22 años, ya lo había sido todo en el fútbol, y su popularidad crecía a golpes de portadas, convirtiéndose junto a Los Beatles, y los Rolling Stones, en impulsores de una revolución en la que los jóvenes tenían mucho que decir. Tremendamente admirado, sobretodo por las féminas, entró en una dinámica de alcohol y lujo, de la que nunca supo escapar.
“Cada vez que entro en un bar, hay 70 personas que quieren invitarme a beber, y yo no sé decir que no”.

George “The Best”, siguió haciendo las delicias de los aficionados de Old Trafford hasta 1974, para entonces, pese a contar con 27 años, sus continuos escarceos con la noche, le impidieron rendir al nivel que había mostrado.
Preguntado por esto, dijo:
“En 1969 dejé las mujeres y el alcohol, fueron los peores veinte minutos de mi vida”.
Siguió jugando hasta 1984, intercalando equipos de las Islas, con estancias en Estados Unidos (aparte de jugar, regentaba locales de copas en ambos sitios). Pero cada vez que volvía a Inglaterra, acosado por los papparazzis de la época, dejaba frases para la Historia:
“Mucha gente va diciendo por ahí que me he acostado con siete Miss Mundo, pero sólo han sido tres”.

Una vez retirado, siguió ocupando portadas de los tabloides Ingleses, aunque casi siempre aparecía en la parte de sucesos, principalmente por sus detenciones en estado de embriaguez.
En sus últimos años, preguntado por su vida y la actualidad del fútbol, como era de esperar volvió a ser contundente:
“En mi vida, gasté mucho dinero en bebida, mujeres y coches de lujo. El resto, simplemente lo malgasté”.
“Hace unos años dije que si me daban a elegir entre marcar un golazo al Liverpool o acostarme con Miss Mundo, tendría una difícil elección. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacer ambas cosas”.
“Tenía una casa en la costa, pero en el camino había un bar, nunca llegué a ver el Mar”.
Incluso, preguntado por Paul Gascoigne, como máxima figura del fútbol Británico dijo:
“No me llega ni a los cordones de la botella”.

Best, que en los terrenos de juego, había regateado a cuantos defensas se cruzaron en su camino, no supo driblar a una enfermedad que le persiguió durante toda una vida.
Murió el 25 de Noviembre de 2005, tras varias operaciones y un trasplante de Hígado.

Una forma de resumir su vida, ocurrió en 1976, ya alejado del fútbol profesional, y pese a sus 30 años, bastante deteriorado ya, fue convocado para un Irlanda del Norte-Holanda, clasificatorio del Mundial de 1978.
En el calentamiento, se le acercó un periodista y le dijo: “ves a aquel chaval, es Johan Cruyff, ¿es mejor que tú?”
Y le contestó: “¿estas de broma?”.
En la primera pelota que tuvo, Best, se volvió hacia su área, regateó a dos rivales, cruzó el centro del campo en sentido inverso, regateó a un tercero, y cuando por fin se encontró a Cruyff, ya cerca de su propia área,
le tiró un caño, paró la pelota y saludó al publico. Ese era George Best.
“Si yo, hubiera nacido feo, nunca hubierais oído hablar de Pelé”.

George Best, “El Quinto Beatle”.

Luis Suárez

Publicado: 14 diciembre, 2010 en Leyendas del Fútbol
Etiquetas:, , ,

Estos días se viene comentando, la gran probabilidad de que el Balón de Oro, recaiga en un jugador Español, por esto queremos hacer un pequeño homenaje, al que hasta ahora ha sido el único en ganarlo.

Luis Suárez Miramontes, nace en La Coruña, el 2 de Mayo de 1935, y cómo casi todos en su época aprende a jugar en las calles con un balón de trapo.
Debuta pronto en el Depor (1952), y con apenas 18 años ya se hace el líder del equipo Coruñés.
Pronto el Barcelona pone sus miras en él y lo ficha en 1954.

En Barcelona estuvo hasta 1961 y ganó 2 Ligas (1959 y 1960), 2 Copas (1957 y 1959),
y dos Copa de Ferias -actual Europa League- (1958 y 1960).
Todo esto le sirvió para ser distinguido con el máximo trofeo individual en 1960.
Tristemente, se despidió del Barcelona perdiendo su último partido, la final de la Copa de Europa de 1961,
frente al Benfica del gran Eusebio.

Y lo fichó el Inter.

En 1962, El Inter de Milán, quería acabar con el dominio que ejercían en Italia, tanto la Juventus como el Milan.
Helenio Herrera había tomado las riendas del equipo y convenció al astro gallego, para convertirse en el primer jugador español en jugar en Italia.
Apenas llegó, revolucionó la escuadra nerazzurra, y en su segundo año, ganó su primer scudetto.
Pero lo más importante le llegó en la Copa de Europa, donde conquistó las ediciones de
1964 y 1965, unidas a otras tantas Copas Intercontinentales.
Suárez, era el auténtico motor de aquel equipo, capitaneado por Armando Picchi, y secundado por jugadores
como Sandro Mazzola (hijo del gran Valentino Mazzola), Giacinto Facchetti y Joaquín Peiró.
Más grande aún es su leyenda, si comprobamos que el Inter no ha repetido tal hazaña, hasta que éste último año,
ha logrado su tercera Copa de Europa bajo las órdenes de Jose Mourinho.

En 1970 dejó el Inter. Y se retiró en la Sampdoria en 1973.

Con la Selección Española, tampoco le fue nada mal, siendo uno de los destacados en la Eurocopa ganada
por España en 1964.

Luis Suárez, El Gallego de Oro.