Archivos para mayo, 2011

Dedicado a mi amigo “africano” Ariel Lavorato.

Cuando a Jorge Valdano se le preguntó por Romario, Jorge dijo:
“es un jugador de dibujos animados”, pero Valdano sabía que
esa frase no era suya, se la oyó a un periodista chileno en referencia
a otro jugador que para los Argentinos, es el mejor interior derecha de toda la historia, Omar Corbatta.

Orestes Omar Corbatta nació el 11 de Marzo de 1936 en Argentina, concrétamente en Buenos Aires, y pasó su infancia junto a sus siete hermanos, en el seno de una familia pobre soportando cuando aún era un niño la pérdida de su padre.
Pero desde el mismo momento en que nació, algo decía que sería distinto a sus hermanos, quizá porque ya en su partida de nacimiento se podía leer “Oreste Osmar Corbatta”, pero eso a él le daba igual; nunca aprendió a leer.

Empezó jugando y destacando en las categorías inferiores de Estudiantes de La Plata, pero al poco tiempo le echaron del equipo por robarle los zapatos a sus compañeros, y continuó su formación jugando en un club local de la plata, el Juverlandia de Chascomús.

A la edad de 19 años, Juverlandia lo vendió a Racing Club de Avellaneda por un precio de 14000 pesos, de los que 2000 eran para Corbatta; nunca los cobró.
Llegó a Racing sin maletas, sólo con lo puesto: un pantalón, una camisa a cuadros y en alpargatas; desde aquel momento y para el resto de su vida, sería conocido como “El Loco”.

En 1955, ya como jugador de la “Academia”, el “Wing” Corbatta, comenzó a destacar en su posición de interior derecho por su velocidad, su control sobre el balón, sus temibles “gambetas”, sus goles y sus lanzamientos de penalti:
“Nunca me ponía de frente a la pelota, siempre de costado. Le pegaba con la cara interna del pie derecho y en el medio, con un golpe seco. Además, agachaba la cabeza para que el arquero no adivinara dónde iba a tirar y en cambio yo veía todo lo que él hacía. En cuanto se movía era hombre muerto……..
de 68 me sacaron solo 4”
.

Al poco tiempo, su fama en Racing, le llevó a la Selección, donde también se hizo con el puesto titular nada más llegar.
En 1956, en un partido amistoso entre Argentina y Uruguay en el mítico Estadio Centenario, Corbatta, marcó el mejor gol de su carrera, regateando a varios defensas, al portero, y sólo ante la línea de gol, esperando a otro defensa y volviéndolo a regatear, tal fue la belleza del gol que la revista estadounidense Life, publicó en portada por primera y única vez en la historia una secuencia de fútbol.
Pero no sería todo belleza, aquel día Corbatta sufría la marca de Pepe “el duro” Sasía, al que tenía desquiciado a causa de su velocidad y sus regates, tal fue así, que en una jugada, el balón le llegó a Corbatta, le hizo un sombrero a Sasía, paró el balón y le tiró un caño, le esperó de espaldas y le tiró otro caño…….. , el compañero de Sasía en la defensa, le hizo una terrible entrada por detrás al Loco, y Sasía, el duro Sasía, con apariencia de preocuparse por el rival, se acercó suavemente y le dio un puñetazo en la mandíbula.
Desde ese instante y hasta el día de su muerte, cada vez que Corbatta sonreía, en su boca dos dientes menos figuraban.

Consiguió con la Albiceleste, el título de Campeón de la Copa América de 1957, en el equipo conocido como
“Los carasucias”, coincidió con jugadores como Humberto Maschio, Osvaldo Cruz y Enrique Omar Sívori.

Llevó a Racing hasta el título de 1958, y logró la clasificación con la Albiceleste para el Mundial de Suecia.
En la concentración, Amadeo Carrizzo, le dijo que era capaz de pararle varios penaltis y acordaron una apuesta:
tiraría 50, si Carrizzo paraba 10, ganaba el arquero, de lo contrario ganaría El Loco. Corbatta marcó 49 de los 50.

En el Mundial, sería uno de los pocos que se libró de la crítica argentina tras el fracaso de su selección que fue eliminada en la primera ronda. Corbatta marcó 3 goles, uno en cada partido que jugó.
Pudo resarcirse de aquello un año más tarde, repitiendo título de Campeón de la Copa América de 1959.

De vuelta a Racing, siguió haciendo disfrutar a la grada, a la vez que mezclaba grandes partidos, con no menos sonadas borracheras, y lo decimos porque literalmente las mezclaba.
En la previa de un partido ante Estudiantes, apareció en tal estado que Tita Matiussi, encargada del estadio,
hizo que le dieran tres duchas de agua fría, en el vestuario Corbatta le dijo a Raúl Oscar “La Bruja” Belén:
“no me pasés la pelota que no la veo”, jugó el partido y marcó 2 goles.

Continuó jugando para Racing, logrando también la liga de 1961 antes de ser traspasado a Boca Juniors en 1963
por la cantidad de 12 millones de pesos, con los que se reformaron el estadio y se construyó un polideportivo.

En Boca se repitió la historia, ganó 2 ligas más en 1964 y 1965, pero también dejó para la historia numerosas anécdotas casi todas relacionadas con el alcohol o su indisciplina, como el día que jugó en la cancha de Ferrocarril Oeste, aquel día no tenía ganas de jugar y un fotógrafo le dijo: “Dale Corbatta, jugá que te saco una foto”, Corbatta le repondió: “Si me la sacás, juego”. Cogió el balón, regateó a tres rivales y marcó un golazo.
El Loco se fue hacia el fotógrafo y preguntó: “¿Sacaste la foto?” y el fotógrafo dijo: “No, recién prepare el rollo”. Corbatta lo insultó, se tiró de costado en la línea de banda, y no tocó más la pelota en todo el partido.
Tras un amistoso que Boca jugó en Chascomús, Corbatta se fue a la tienda de bicicletas del dueño de Juverlandia,
y destrozó todo lo que tuvo a mano “paré cuando sumé los 2 mil pesos que me debían”.

El Loco, jugó en Independiente de Medellín entre 1965 y 1969, para terminar su carrera profesional en 1974
tras jugar en varios equipos locales.

En lo personal, se casó 4 veces “con la primera me fue muy mal; con la segunda me fue mal; con la tercera mal y con la cuarta, mal. Las cuatro me sonaron, pero las quiero lo mismo” y aunque vivió siempre apenado por ser analfabeto, normalmente se le veía con un periódico bajo el brazo, periódico que abría y lo miraba cada vez que se le acercaba un periodista.

Tras retirarse, en la más mísera pobreza, pasó sus últimos años viviendo en una habitación dentro del estadio de Racing. Falleció el 5 de Diciembre de 1991, enfermo de un cáncer de laringe provocado por su alcoholemia.

Cuando la hinchada de Racing visita el estadio Juan Domingo Perón, normalmente lo hace por las calles Italia o Colón, pero aquellos que hacen la ruta antigua, pasarán por el pasaje Mozart, y allí (corrígeme amigo Ariel), justo antes de entrar al Cilindro, si miran hacia arriba, verán una placa que da nombre a la calle; la calle Orestes Omar Corbatta es sitio de culto para la hinchada de la Academia.

Orestes Omar Corbata “El dueño de la raya”.

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